¿Y si, en Pozuelo, la Cámara de Cuentas (como en Chipiona ha hecho el Tribunal de Cuentas de Andalucía) preguntase por las horas extras de la Policía Local en Nochevieja? ¿Qué pasaría?

Hay una vieja expresión española que habla del “Tío Paco con las rebajas”. Es ese momento desagradable en el que alguien llega con una calculadora y estropea la fiesta.
Y hablando de fiestas….
Acabamos de conocer que el Tribunal de Cuentas de Andalucía ha condenado al alcalde socialista de Chipiona Luis Mario Aparcero a devolver 285.000 euros por unos pagos indebidos relacionados con horas extras a la Policía Local.
En este sentido, el alcalde autorizó el pago de 127.338,16 euros a los agentes de la Policía Local en concepto de horas extras en el 2021, 127.273,01 euros en el 2022 y 31.205 euros de complementos retributivos en la nómina de enero de 2023.
Durante años parecía que no pasaba nada. Se firmaban decretos, se autorizaban pagos, se justificaban necesidades del servicio y todo seguía adelante. Hasta que apareció el Tribunal de Cuentas de Andalucía en forma de ese “Tío Paco con las rebajas” y ahora Aparcero tendrá que devolver 285.000 euros de pagos indebidos.
Son cosas que pasan como consecuencia de la poca cabeza política y de la erótica de poder…
¿Aplicables también en Pozuelo de Alarcón?
Preguntar por preguntar…
Aunque cualquiera que haya seguido mínimamente la actualidad municipal sabe que las últimas Navidades fueron extraordinarias. Y no sólo por las luces. También por las horas extraordinarias que se pagaron.
Especialmente en Nochevieja.
Especialmente a la Policía Municipal.
Especialmente bajo la dirección del comisario Antolínez y con el visto bueno del concejal Moreno y la autorización política de la alcaldesa Paloma Tejero.
¿Se enteró del tema, por cierto, el Interventor Escalona?
Y aquí surge una duda que debería interesar a cualquier contribuyente:
¿Ha analizado alguien con detalle el volumen de horas extraordinarias autorizadas?
¿Se ajustaban todas ellas a necesidades excepcionales y sobrevenidas?
¿Existían informes técnicos favorables?
¿Se respetaron todos los límites y procedimientos legales?
¿Se trataba realmente de horas extraordinarias o de servicios que podían encajar dentro de la planificación ordinaria?
No lo sabemos.
Por eso tenemos que preguntar:
¿Es cierto que estamos hablando de más de 400.000 euros?
¿Es verdad que se llegaron a pagar horas extras como productividad?
Me da que la cosa, presuntamente, fue parecida a la de Chipiona hasta que el Tribunal de Cuentas empezó a leer papeles.
La historia enseña que los organismos fiscalizadores tienen una costumbre muy desagradable para los gobernantes: llegan tarde, pero llegan.
Y cuando llegan no preguntan por las fotos, los discursos ni las notas de prensa. Preguntan por expedientes, informes, autorizaciones, justificaciones y firmas.
Sobre todo firmas.
Porque hay una cuestión particularmente interesante.
Si algún día (nunca se sabe) la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid decidiera examinar determinadas decisiones relacionadas con las horas extraordinarias de la Policía Municipal de Pozuelo en las Fiestas Navideñas y concluyera que presuntamente existieron irregularidades, ¿quién respondería?
¿El comisario Antolínez que propuso o gestionó esos servicios?
¿El concejal Moreno que hizo de don Tancredo?
¿La alcaldesa que los autorizó?
¿Los tres?
¿O habría más responsables en Hacienda y en la Intervención General?
En Chipiona la respuesta judicial ha sido bastante pedagógica. La responsabilidad contable no siempre termina diluyéndose en la institución. A veces tiene nombres y apellidos.
Quizá no haya absolutamente nada que revisar en Pozuelo.
O quizá sí.
No lo sé. Pero raro fue muy raro.
Conviene recordar, en este momento, una regla básica de la administración pública que tanto defendemos en El Correo de Pozuelo:
El dinero público no deja de ser público porque se gaste durante las fiestas en caprichitos.
Y si el caprichoso Fiestón de Nochevieja dura muchas horas…, peor.
Los expedientes, en cambio, permanecen durante años esperando a que alguien los abra.
A veces lo hace un periodista, como está pasando con el sanchismo.
Y otras veces lo hace la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid.
Y entonces llega el llanto y el crujir de dientes…
Manolo Pérez






