Una de dos: O la revista Vive Pozuelo se cierra (los medios públicos no tienen sentido) o se abre a la sociedad pozuelera para que pueda reflejar el auténtico latir social de la villa

El miércoles pasado, durante el Pleno Extraordinario para organizar el funcionamiento político del Ayuntamiento de Pozuelo, en el momento en el que se habló de la asignación de medios económicos y materiales a los Grupos Políticos Municipales, hubo una intervención que me llamó la atención…
El portavoz de Grupo Municipal Socialista Ángel González Bascuñana dijo:
Lo dijo con actitud cansina, o eso me pareció a mí, como sabiendo que lo que pedía era una utopía… Pero llevaba toda la razón del mundo. El uso y abuso que la olvidable y despótica Susana Pérez Quislant hizo de la Revista “Vive Pozuelo” fue escandaloso como escandalosa fue toda su gestión gubernamental, malhaya la hora…
Quislant gobernó en dos legislaturas y en ambas tuvo que retirar un número de dicha revista del mes de abril por panfletaria:
En abril de 2019, por orden de la Junta electoral ante la denuncia de Vecinos por Pozuelo “por haberse “saltado a la torera las normas, en su afán de aprovechar para hacer campaña electoral utilizando los medios públicos, usando tanto la revista municipal como la página web y las redes sociales del Ayuntamiento en beneficio de la candidatura del Partido Popular”.
Y en abril de 2023, de motu propio, ante la advertencia de Tono Rueda (Presidente de Vecinos por Pozuelo) en El Correo de Pozuelo de que era un panfleto electoral infumable y le podía pasar como en 2019.
Quislant se acojonó y, aunque la revista estaba hecha (su imprevisión nos costó 7.500 euros), no se distribuyó.
De hecho, desde marzo, no se ha publicado dicha revista pública en Pozuelo. En abril porque se autosecuestró, en mayo porque lo prohíbe la ley y en Junio no se sabe por qué…
Parece que tampoco se va a publicar el número extra tradicional de verano correspondiente a julio-agosto.
No pasa nada porque nadie la echa de menos aunque, como el contrato es para 11 revistas al año, nos esté costando dinerito que se imprima-distribuya la revista o no… Vamos, unos 30.000 euros más o menos llevamos ya…
Pero no es a esto a lo yo que quería llegar, aunque 30.000 euros no sea moco de pavo, sino a la filosofía editorial e informativa de la revista.
Para empezar, diré que, personalmente, estoy en contra de cualquier medio de comunicación públicos. Y lo estoy por experiencia personal. Los medios de comunicación públicos son una fuente inagotable de tentaciones de manipulación de los políticos mediocres y, en Pozuelo, nos sobran esos personajes.
Y aunque los directores de esos medios y el trabajo de sus redactores sea lo más imparcial posible, al final quien manda, manda, y cartuchos al cañón. Y quien manda son los políticos. Y no hay más que prestar un poco de atención a lo que está pasando en estos momentos en España con los medios de comunicación públicos…
Y la “Vive Pozuelo” es un medio de comunicación público. Y durante 8 años la ha estado usando, abusando y utilizando despóticamente una política mediocre (a tres centímetros de la desvergüenza) llamada Quislant.
Lógicamente, y es un principio del periodismo, cuando un periódico se convierte en un panfleto termina muriendo. Hay mil ejemplos. Se pierde credibilidad y cuando la credibilidad desaparece desaparecen los usuarios y el medio fenece.
¿Cómo se llamaba aquel panfleto político que Pablo Iglesias que le había montado a Dina Bousselham?
Es igual. No tenía credibilidad y murió. Terminaron no leyéndolo ni su propia gente.
Pero no estoy aquí para pontificar de periodismo si no para pedirle a Tejero que no haga como Quislant. Que abra la “Vive Pozuelo” a la política y a la propia sociedad civil de la ciudad.
Hubo un tiempo en que se nos invitaba a escribir a Asociaciones y Empresas. Incluso a periodistas que escribían en otros medios. Yo mismo escribí en esa revista, invitado por aquel Gobierno, a escribir sobre la importancia de la información local… Y no pasó nada. Es más, merecía la pena leer aquella revista. No era un panfleto.
Eran otros tiempos. Luego apareció la mediocridad política y el yo-yo. Y la revista ya no sirvió ni para envolver el pescado…
¿Qué haría yo?
Si no se va a cerrar, la alcaldesa Paloma Tejero debería plantearse abrir la revista a la sociedad pozuelera y, si es posible, poner un director independiente aunque tuviese claro con qué camiseta jugaba y la proporcionalidad política que hay en el Ayuntamiento pero que la abriera, insisto, para colaborar en ella a gente que tenga cosas que decir para devolver a esta ciudad al lugar que le corresponde.
Amén.
El Capitán Possuelo





