Ciudadanos convoca una Asamblea en Pozuelo y solo asisten 12 afiliados: Y, lo que es peor, durante la reunión (en la que Damián se fue la pata abajo de miedo) hubo un cierto olor a cera

Ciudadanos Pozuelo ha muerto o está ya a tres centímetros de pasar a mejor vida. Y lo que es peor aún, los restos de su naufragio, además de agonizar, han perdido ya, incluso, su dignidad política. Especialmente, los juguetes rotos que componen un grupo municipal sin decoro que busca un salvavidas de manos de una alcaldesa con menos futuro que el sastre de Tarzán.
Parece mentira que sean tan torpes. O tan estúpidos. Algunos (los más pijos) aún creen que tienen salida en el Ayuntamiento de Pozuelo de la mano de la Susana Pérez Quislant. Incluso, me cuentan, invitan a la alcaldesa y su marido y al vicealcalde y su esposa, a cenar en sus domicilios. Y todo por seguir. Se vive tan maravillosamente de concejal cuando no se ha sido nada en la vida…
La verdad es que esa actitud parece increíble… Desde luego, nunca unos políticos pudieron caer más bajos. Allá cada cual. Si uno es dueño de sus hambres, también tiene derecho de ser dueño de su indignidad…
Indignidad política que culminará, posiblemente, con el apoyo de esos dos personajillos al Presupuesto 2023 de la inefable y manirrota alcaldesa para poder sacarlos adelante…
¿Se llegará a los 50 millones de euros de déficit en esta desesperante e inacabable legislatura gracias a los concejales más inútiles de la historia?
Estos pijos serán tan culpables del déficit que dejen en Pozuelo como esa pareja de políticos (Quislant-Oria) que llegaron de relleno en las listas del PP y que, por capricho de una pareja de indeseables políticos de Génova, son los que parten el bacalao pese a demostrar su inutilidad política.
Será otro escándalo aunque a los pijos les resbale… A Quislant y a Oria se la suda.
El caso es que el pasado 26 de mayo, en el nuevo hotel ‘Sercotel Pozuelo’ (antiguo Hotel Pozuelo) estaban convocados todos esos restos del naufragio naranja para celebrar una Asamblea.
No sé a cuantos convocó por email un tal Miguel Ángel Lezcano, que ahora viene a ser el nuevo “César Zafra” de Begoña Villacís.
(Para quienes no lo sepan, Lezcano es portavoz del Grupo Municipal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, miembro del Consejo General de Ciudadanos, Miembro del Comité Autonómico de la formación Naranja además de Coordinador – Portavoz de la zona Madrid-Este. O sea, nadie.)
Y digo nadie porque en Pozuelo tiene poco cartel: a la Asamblea solo acudieron 12 afiliados, entre los que no estaba la concejala Marian González.
(Dicen las lenguas de doble filo que se ha cambiado de casa y anda liada)
Al parecer, la Asamblea estaba convocada para hacerla telemáticamente (Damián Macías tiene más miedo que Spiderman en un descampado) pero al final Juan Luis Cano que sigue siendo Coordinador de la Asamblea de Pozuelo, recibió órdenes de que fuera presencial. Y presencial fue. Y, como digo, se presentaron 12 personas…
(Creo que llegaron en un taxi familiar y en una furgoneta Uber)
De testigo estuvo Alfonso Reina, Concejal de Majadahonda y actual coordinador de la zona.
¿Y qué pasó en la Asamblea?
Nada. Un desastre. Damián (yéndose la pata abajo) se negó a contestar a todo lo que le preguntaron y, al final, tiempo perdido.
Cuanta alguno de los que estuvo presente que durante toda la Asamblea hubo un cierto tufillo a cera quemada…
(No quiero ser cenizo, políticamente hablando, pero al banderillero Blanquet le pasaba algo así. Cada vez que olía a cera, el torero al que ayudaba moría en las astas del toro. Y no solo le pasó una vez sino, como dice la leyenda, tres con los toreros Joselito, Granero y Sánchez Mejías)
Lagarto-lagarto…
Juan Manuel Sánchez






