Cayetana Álvarez de Toledo presenta su libro (en medio de gran expectación pero sin morbo), elogia a Isabel Díaz Ayuso, reta a Pablo Casado y reclama el cese de las “operaciones y líos”

Cayetana Álvarez de Toledo presentó por fin “Políticamente indeseable”, un libro en el que afirmó no acusaba a nadie con lo que, de inicio, eliminó el morbo al no entrar en provocaciones ni pretender arrojar más leña al fuego en la guerra interna que atraviesa al PP al tiempo que dejó una cosa clara:”No me van a echar del partido”.
Estas fueron sus opiniones:
A Pablo Casado, por ejemplo, le agradeció la oportunidad que le dio de ejercer la política.
A Teodoro García Egea ni le mencionó.
Y a la actual cúpula del partido sólo le ofreció consejos, los que para ella son esenciales “si se quiere gobernar”.
“No es lo mismo llegar a Moncloa que gobernar”, dijo.
“A Moncloa se puede llegar por demérito del rival, pero gobernar significa cambiar las cosas. Equilibrar el tablero. Construir una alternativa nítida. Esa es la absoluta obligación y la tremenda oportunidad que tiene ante sí la actual cúpula del PP. Y espero que lo haga, porque el país lo necesita”.
“Yo he escrito este libro para que Pablo Casado sea presidente del Gobierno”, resumió.
“No soy quién para darle consejos a Isabel Díaz Ayuso”, respondió.
“Ella desempeña un cargo importante y ha demostrado valerse por sí misma, además”.
Lo que sí que hizo fue definirla como “el mayor activo electoral que tiene el centro derecha en estos momentos”…
Y explicó que, a su parecer, el fenómeno que se ha generado a su alrededor responde a que “tiene la actitud correcta”.
“Es una mujer que no tiene miedo, que sale a ganar, y que además transmite alegría y optimismo”.
Por todo ello, consideró “una equivocación” cualquier pugna que pueda alargarse más de la cuenta entre ella y la cúpula del partido.
“Cuanto antes se acaben los líos, mejor para todos. Ella tiene mi humilde respaldo, como el de millones de personas que la aclaman allí donde va”.
Con respecto a la idiosincrasia de los partidos y del sistema político español, también repitió lo que tantas otras veces ha comentado:
“El único problema de la enorme fortaleza que se dio a las cúpulas de los partidos durante la Transición, algo comprensible en esos momentos en los que se pretendía evitar la atomización de las organizaciones, es que ha acabado generando unas bases muy endebles”.
Abogó por una “revisión profunda de los reglamentos del Congreso para favorecer la autonomía de los diputados” y reivindicó “al individuo por encima del colectivo”.
“Es necesario que se le dé al diputado de base mayor protagonismo”, continuó.
Por último, reivindicó la importancia del constitucionalismo, más allá de los “diversos partidos que pueden representarlo”, y llamó a una “reagrupación” del bloque “por el bien de la democracia”.
“No tiene sentido esta división entre quienes defendemos los mismos valores esenciales frente a quienes pretenden demolerlos”, dijo.
“Y no me refiero sólo a lo que divide a los partidos, sino también a las divisiones internas”.
Desde su punto de vista, es mucho más lo que les une que lo que les separa, por lo que “no tiene sentido” no abrazar el objetivo común de “salvaguardar el orden constitucional que ahora mismo está amenazado”.
“A mi modo de ver”, dijo, “hay personas de otros partidos que podrían estar en el mío perfectamente”.
Y recordó la iniciativa que se está fraguando en estos momentos en Cataluña, el Manifiesto constitucionalista, a raíz del cual va a compartir un acto la semana que viene con Inés Arrimadas.
“La defensa de la democracia es tanto más importante que cualquier rencilla absurda”, sentenció.
Para apuntalar todo ello, además, hizo un último hincapié en la “necesaria batalla cultural”. “Nosotros somos los ilustrados y ellos, tanto los representantes de la izquierda más radical y trasnochada como los del nacionalismo tribalista, los oscurantistas”.
Redacción





