El Fantasma de don Agustín comenta el déficit (12 millones) de los Presupuestos de 2020 mientras que la alcaldesa vive para decir (pagando) que las cuentas están saneadas

Estoy algo despistado porque esto de los euros no acabo de entenderlo. A doce millones de euros se ha confirmado que asciende el déficit del presupuesto municipal del pasado año. Tengo que ver la manera de calcular a cuantos “reales de a ocho” corresponde esa cantidad, para hacerme una idea del agujero que se ha producido en las arcas de esta Casa.
A mí eso de los números no se me ha dado nunca demasiado bien, pero, en cualquier caso, creo que se debe estar hablando de una cifra muy estimable, sobre todo teniendo en cuenta el montante total del presupuesto anual y el porcentaje que de él representa.
La causa de ese importante desajuste se atribuye, desde el equipo de gobierno a la epidemia y a los gastos a los que tuvieron que hacerse para afrontarla. Siempre es bueno tener a mano una excusa para justificar lo injustificable. Y me malicio que el próximo año, cuando nos encontremos en una situación similar, se echara mano de la borrasca Filomena.
Se comprueba que el mejor amigo del hombre, pese a lo que habitualmente se diga, no es el perro sino el “chivo expiatorio”.
Por mi parte, me voy preparando porque, tal y como se están poniendo aquí las cosas, no es de extrañar que me pongan un alquiler por utilizar el torreón. A fin de cuentas, no deja de ser una ocupación de espacio público y ya se sabe que, cuando aumentan los gastos, siempre pagan el pato los mismos.
Aquí, como en otros sitios, cuando se habla de déficit nunca se piensa en recortar los sueldos de quienes lo han originado, sobre todo cuando en recientes fechas se han hecho públicos los emolumentos de aquellos alcaldes que más cobran en España. Hay que reconocer que no deja de ser mala suerte que la primera edil de Pozuelo aparezca en lugar muy destacado en la lista y conocer casi a la vez la cifra del agujero municipal.
Pero da igual. Lo importante es la publicidad. Llenar la villa de carteles que indican que Pozuelo tiene las cuentas saneadas y repetir hasta la saciedad que aquí se bajan los impuestos a los vecinos.
Ya digo, que lo mío no son los números, pero, si por unas u otras razones, se gasta más de lo que se ingresa y se pretende que cada vez se ingrese menos vía impuestos, no queda otro remedio, para ir trampeando la situación, que ir tirando del patrimonio municipal. Un patrimonio que, es necesario recordar, no es del equipo de gobierno sino de los vecinos, aunque eso esté en contra de la conocida doctrina de la exministra Calvo.
Lo qué si ha quedado claro, con esto del déficit en las cuentas, es que gastar más de lo que se ingresa no es una característica privativa de los gobiernos de izquierda, como a nuestros dirigentes locales les ha gustado repetir, una y otra vez, en sus intervenciones públicas.
Pero “pelillos a la mar”. Ahora, pasado el trago amargo, de lo que toca hablar es de los presupuestos del próximo año. Sí, de esos a los que han mostrado su apoyo los de Ciudadanos. Eufóricos, parece que están, de ser ellos los convidados necesarios para su aprobación. En lo que no han debido caer es en la circunstancia de que, para cuando se conozca su ejecución, allá por el año veintitrés, puede que no quede ninguno de ellos en la corporación municipal de Pozuelo.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”





