Nada cambia en el Ayuntamiento pepero del Gran Pozuelo de Alarcón: Sueldos para todos y que siga la fiesta aunque nadie sepa realmente para qué, visto el escaso éxito de su retorno

Al final se trata de lo que se trata: Dar cobijo y parné para los diecisiete elegidos, por votación popular, cada uno con su cargo y cada cargo con su pasta.
No hacía falta, ninguna, que Paloma Tejero, la nueva adalid municipal, hablara de renovación, nuevas ideas y transformación porque haciendo lo mismo, es difícil poder cambiar algo.
Y digo haciendo lo mismo, porque si malo fue “olvidarse” del Día mundial del medio-ambiente en una ciudad que presume urbi et orbi de ser más verde que el cristal de esa famosa cerveza holandesa, peor ha sido repetir el homenaje a Miguel Ángel Blanco en clandestinidad…
¿Qué cambio hay sobre su predecesora y hoy triunfante 3ª secretaria de la mesa en la Asamblea de Madrid?
(Ambas dos, por cierto, gracias al dedo divino de Isabel, la capitana que todo lo manda.
Lo más sangrante, como ciudadano, es ver que una vez más los impuestos que tanto nos afligen y cuestan, se dirigen a salvar a las huestes azules, excepción hecha del Dr. Alba, que sólo se verá beneficiado de una cantidad por asistencia al pleno o por comisión.
No se quedan en blanco los ¿oposiamigos? porque, aunque les asignen un poco menos pasta que en la anterior legislatura, se llevarán sus cerca de 50.000 eurazos que por ser oposición y no estar obligados a nada…No está mal, no.
El caso de Patricia Cabal es aparte, pues sus emolumentos municipales, prácticamente 2.000 euros al mes, seguro serán los más rentables para la ciudadanía dada su proverbial y ardua labor en pro del municipio. No sólo por conocerlo, sino y tan importante, por su interés en apoyar las distintas causas que le propongan en beneficio de todos.
Y así, desde los casi 70.000€ de los concejales de distrito/barrios hasta los casi 80.000 del resto de miembros del gobierno local, vamos tirando. Aunque, eso sí, nadie sepa realmente el por qué de esos sueldos, visto el escaso éxito para el ciudadano en su retorno.
Y es que, finalmente, lo que aúna, protege y cubre acaba siendo siempre el parné que garantiza silencios y mansedumbres y permite, aunque sea a hurtadillas, mantener la disciplina y el asentimiento.
No hacía falta, para estas alforjas, ningún viajero nuevo en nuestra Casa Rosada…
Y acabamos de empezar.
Alejandre





