Trilogía de artículos del pozuelero Santiago Gómez sobre el deterioro del casco urbano del Centro: El pequeño comercio tiene que cambiar y prestar un servicio integral al cliente (II)

-DATOS PARA PARTIR Y LLEGAR:
-Fuente: BANKINTER 2018:
-Pymes 2.876.302 empresas (99,8% del tejido empresarial).
-Empleo:
-Autónomos sin asalariados, 53,60%
-Microempresas entre o y 9 trabajadores, 39,9%
-Pequeñas empresas entre 10 y 49 trabajadores 5,4%
-Medianas empresas entre 50 y 249 trabajadores 0,9%
-Grandes empresas 250 trabajadores o más 0,2%
-Por sectores:
75% sector servicios (75,3% del empleo)
9,6% construcción
8,3% industria
7% sector agrario.
Y así podemos sacar cientos de datos, volúmenes, ratios, etc., por ejemplo, el INE.ICM, nos dice que el comercio cuenta con más de 3.000.000,- de empleos, que representa el 20% del empleo nominal y cuenta con el 26% de los autónomos de este país. No obstante, creo que siendo fundamental el manejo de números, estadísticas y encuestas, en este momento solo sirven para saber desde donde partimos y en lo que la pequeña y mediana empresa puede quedar, sino cuida y cambia con mucha rapidez su estructura y estrategia. Como nuestro municipio es mayoritariamente comercial, y yo soy comerciante, me centro en mi actividad y humilde realidad.
Lo primero que salta a la vista es de cajón: algunos, tenemos que cambiar el sistema de venta a la velocidad exponencial que demanda la necesidad, los tiempos, y el desarrollo de la inteligencia artificial que han puesto en marcha, Amazon, Facebook, Google, Twitter y compañía.
A todo el mundo nos ha sorprendido, y todos admiramos, a los que han cambiado de forma asombrosa las costumbres y hábitos de compra, además de nuestra propia vida y trabajo, y aquí es donde me temo nos encontramos aturdidos y desamparados, por nuestra anacrónica individualidad, carencia de medios, falta de información, preparación, costoso montaje de nuevas infraestructuras, falta de tiempo, lógico desfase de competitividad con un gran distribuidor con menos gasto por unidad que nosotros, o con el propio fabricante, etc.
También afortunadamente, habrá excepciones que ya trabajen en ese mundo, con las páginas web que estimen oportunas, se publiciten de mil formas y vendan o intenten vender en AliExpress, Amazon, en Youtube con las nuevas tendencias, Shopifi, Dropshipping, etc. Pueden tener un buen producto y segmento de mercado y salirles muy positivamente, pero si observamos como languidecen las calles de nuestros barrios y pueblos limítrofes, como se convierten en viviendas muchos locales y el alto movimiento de cierre o cambio de negocio, creo sinceramente que no hay que engañarse: la actualidad y el futuro inmediato no pinta nada bien, (SIN SUMAR ESTA NEFASTA, PENOSA Y DESGRACIADA SITUACIÓN QUE VIVIMOS, Y QUE NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE, SABE DONDE VA A DESEMBOCAR).
Entonces, el pequeño, (mayoritario en este país), ¿tiene que asumir cerrar, o quedarse como medio de subsistencia, para vender los olvidos de última hora, y darse por vencido y caer en las manos, de unos pocos señores que hoy encabezan las Bolsas internacionales?
Creo que si esto fuera así, iría contra la propia naturaleza y contra toda lógica, pero luchar contra esto no es fácil, ya que, asintiendo por necesidad, comodidad o ignorancia, con la información que desgraciadamente regalamos todos diariamente cuando hablamos por teléfono, cuando visitamos páginas en Internet, cuando escuchamos música, cuando compramos, cuanto hacemos diariamente, lo dejamos reflejado en un sistema operativo de algoritmos que sabe de nosotros más que nosotros mismos, y aunque por Ley, en principio está prohibido, todos recordamos el escándalo de Cambridge Analytica sobre la manipulación de los datos cedidos por Facebook con fines políticos. (HOY LA INFORMACIÓN ES EL ORO DEL MUNDO).
Si ya empezamos a estar debajo de algo o alguien, se amenazarían todos los valores fundamentales de la persona convirtiéndonos en seres insignificantes, y yo siento y creo como Don Quijote, cuando dice: “La libertad Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos, con ella no puede igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida”.
Lo difícil es buscar la forma de hacerlo y de cambiar rápidamente, y aquí es donde no se puede ser un aficionado, hay que ser consciente de la transformación del mercado y que no podemos mantener ruinosos comercios que por lógica ya no tienen sentido.
El pequeño comercio tiene que cambiar y su máximo potencial y preciado capital es SU CONOCIMIENTO PROFESIONAL, (sin algoritmos), QUE PRESTE UN SERVICIO INTEGRAL AL CLIENTE CON LA GARANTÍA Y RELACIÓN MÁS PRÓXIMA.
Esta frase que suena rimbombante y a sucedáneo político, hay que incrementarla y demostrarla con nuevas fórmulas en el negocio, como ejemplo simple, pero válido, se me ocurre un fabricante de tendederos de techo con alguna dificultad de montaje. El fabricante los podrá vender y montar en el lugar donde fabrique, pero tendrá que buscarse otros aliados, si quiere venderlos y montarlos con garantía y a apoyo en repuestos y servicio técnico en el resto de la geografía, sin depender de las condiciones, exigencias y caprichos de alguna conocida y monstruosa distribuidora, cada vez más peligrosas por su dependencia y extrema fortaleza.
Santiago Gómez Lozano






