Continúa el baile de los traidores políticos de Pozuelo: Hoy es el turno, en este Top Ten, de la señora de San Blas. La concejala que usó y usa su desgracia personal como arma política

Luis me dijo que el 2020 iba a ser diferente. Y ¡vaya que si lo va a ser! Pero no sólo a nivel nacional. ¡Menudo gobierno han creado! También a nivel de mi pueblo. ¡Qué pena tan grande! ¡Cuánta limpieza hace falta! ¡Cuántos personajes dañinos viven a costa de nuestros impuestos!
Pero, como le he dicho a mi Capi, esta situación sólo me motiva más. Este año seguiré con el top de traidores. Aunque la traición puede entenderse en muchos ámbitos, también a los pozueleros, anteriores jefes, al dinero público de Pozuelo, a la ley, a los funcionarios, a la policía municipal, a sus propios partidos políticos, a esta alcaldesa, a otros cargos políticos de sus partidos.
Hay tantos motivos para decir que “fulanito o fulanita” es traidor y tantos nombres a los que identificar que elegir al traidor del inicio del año es una tarea arduo difícil.
Así que, mirando a Tobby, me vino el NOMBRE.
Ese NOMBRE que refleja y representa la TRAICION más grande a todo lo que le rodea.
Supongo que escribir su NOMBRE es fácil y todos dirán, “menudo descubrimiento, Sira”, y podríais tener razón. Total, no hay nadie que conozca a esta persona que considere leal su acción política y personal. Nadie. Ni siquiera quienes tienen que estar a su lado. Y esto es lamentable.
Una persona que se dedica a la política debería ser ejemplar. Y de esta persona su ejemplaridad nos lleva a concluir que la traición es el ejemplo para quienes quieren vivir de la política.
Mi Capi diría, “vayamos por partes”. Yo digo, allá vamos…
Una forastera que viene impuesta en una lista electoral del PP a nuestro pueblo y que la acepta la candidata de entonces, Paloma Adrados, y llega a nuestro pueblo faltando el respeto a todos los vecinos, gritando por los pasillos que “odia Pozuelo”, faltando al respeto constantemente a los funcionarios y demostrando su falta de preparación cada vez que abría la boca en el Ayuntamiento.
¿Impuesta? Si. Impuesta por el sector de Esperanza Aguirre. No por ella, como han querido decir algunos. El sector de Esperanza encabezados por Salvador Victoria e Ignacio González. Ambos cuestionados judicialmente por varios delitos. Ellos son quienes impusieron a esta señora de San Blas en las listas del PP.
Me pide Luis que cuente con detalle toda la información, contrastada, que tenemos sobre ella en sus actividades anteriores en los Distritos de Centro y Retiro. Pero, en honor a la verdad, aquí nos debe preocupar nuestro pueblo. En Madrid es evidente que no la quieren ver más y en su distrito natural del PP, menos aún. ¡Ay, Susanita!
(A estas alturas ya sabréis a quien me refiero)
Una vez aquí. La señora Quislant, sufrió una desgracia de la que ninguna persona normal puede alegrarse. Yo tampoco. Pero, como me dijo una amiga que también ha pasado por ello: Debería estar agradecida por haber superado esa enfermedad porque otras mujeres no lo han conseguido.
Pero ella no. Ella rentabiliza una enfermedad que la tuvo, tristemente apartada unos meses, y que por la cual, Paloma Adrados, mujer con un corazón tan grande como sus cabreos, decidió auparla a ser la número dos del PP en las elecciones municipales de 2015.
Y así fue. Adrados, en contra de todos, decide subirla. Ponerla en puesto de entrada a la Alcaldía pozuelera, si ella, como era previsible, ocupaba un puesto en el gobierno de Cristina Cifuentes.
Y aquí empezó el melodrama y otra de las traiciones de la de San Blas. Adrados desconocía que la Quislant, en sus horas “más bajas” de salud, acusó a Adrados de sus problemas.
¡Así de escalofriante es la historia!
Llegó a ir en varias ocasiones a esos despachos que están en la Puerta del Sol y entonces ocupaban Ignacio González, Salvador Victoria, me dicen que hasta la misma Aguirre. Y allí contaba sobre Paloma Adrados lo más grande.
¿Qué sucedió? Lo previsible. ELLA. La Quislant. Decidió luchar contra viento y marea cuando Adrados informó que no sería Alcaldesa. ELLA se victimizó ante todos porque “no la querían como Alcaldesa y ELLA quería ser la Alcaldesa”, aunque no viviera en Pozuelo.
Félix Alba se achantó. Tendría que haberlo impedido. Tendría que haber lanzado un órdago. “Si Quislant es la Alcaldesa, yo dimito”. Pero Félix, buena persona, ha sido siempre demasiado bueno. Demasiado. Y siempre le ha faltado ese coraje y esa sangre que, estoy convencida, otra compañera suya (y mía) hubiese tenido.
Y Quislant, se hizo con el bastón de mando. Con muchos heridos en la cuneta.
(Seguirá que ELLA tiene mucha tela que cortar)
Sira Q.






