Al final la transformación que Tejero prometía para Pozuelo era montar una cutre Feria de abril de Sevilla (como en Fuenlabrada) que bien podría ser la fiesta para los mayores del Centro

Con una nota de prensa ridícula el Gobierno de Tejero ha despachado una incomprensible Feria de Abril de Sevilla en Pozuelo…

Y, con un par, como se ve, titulan “Gran ambiente y alta participación en la Feria de Abril de Pozuelo”

El Arte y la “Grasia” se veían por todos lados…

Qué bochorno, papi…
Y que esto pase en el Gran Pozuelo de Alarcón…
En realidad es todo un paradigma político de un gobierno desnortado.
Se ve que esta alcaldesa confunde la gestión de una ciudad con la organización de una cutre fiesta en el Centro. No lo entiendo. No entiendo que buscaba. No entiendo este empeño en importar la Feria de Abril de Sevilla para unos cuantos.
(Marcelo Isoldi, asesor de fiestas, apúntate el primer patinazo)
Y no es solo un error de cálculo cultural, es la confirmación de que la prometida “transformación” de la ciudad, en campaña preelectoral, ha derivado en un ejercicio de cutrerío institucional que nada tiene que ver con la idiosincrasia local.
Porque ¿qué coño tiene que ver Pozuelo de Alarcón con la Feria de Sevilla y la Feria de Sevilla con Pozuelo de Alarcón?
Absolutamente nada.
Mientras que otras localidades mantienen un vínculo histórico o una herencia migratoria específica como puede ser en alguna ciudad del sur, por ejemplo Fuenlabrada, en Pozuelo es la comunidad extremeña la única que tiene raíces. Y está bien que los extremeños monten su fiesta para ellos…
Pero una cosa es una cosa y otra un paraguas, la imposición del modelo sevillano resulta artificial. Y cateto.
Es lícito y respetable que cada peña, academia de baile o grupo de devotos rocieros celebre su fervor sevillano en el ámbito privado o asociativo. Lo que resulta intolerable es que el Ayuntamiento de Pozuelo destine fondos públicos a subvencionar una fiesta ajena que no responde a ninguna tradición local.
Claro que el problema de fondo es el modelo de ciudad.
Se nos prometió un Pozuelo distinto pero resultó ser algo faraónico y alocado. Y fracasó. Y ahora, en precampaña electoral, nos encontramos con una gestión que se limita a convertir la plaza principal en algo que bien podría ser una fiesta de mayores de una localidad del sur de la Comunidad de Madrid.
De algunos mayores, dicho sea de paso, porque el 98% ni se ha enterado de ella o ha pasado, olímpicamente, de contribuir a la chuminada municipal.
Y no era eso. No era eso lo esperado.
La Feria de Abril de Pozuelo es el síntoma de una administración sin ideas, que prefiere el folclore de alquiler antes que potenciar las verdaderas raíces y necesidades de su tejido social.
Si la gran apuesta de Paloma Tejero para revitalizar Pozuelo era montar una fiesta y contratar a Juan Peña, es que su capacidad política está a dos centímetros del fracaso total.
La ciudad no ha avanzado hacia la transformación, sino hacia la irrelevancia estética y cultural.
En definitiva, esta Feria de Abril en Pozuelo se queda en un intento fallido más de generar ambiente a golpe de presupuesto y estética prestada.
Y más que una evolución hacia un Pozuelo mejor, parece un síntoma claro de falta de rumbo.
Y es que cuando la política cultural se convierte en imitación sin criterio, lo que queda no es fiesta, sino un eco deslucido de algo que solo sirve para que unos cuantos pozueleros del Centro se miren el ombligo.
Vaya castigo que tenemos y nos queda…
Juan Manuel Sánchez






