Se acerca la Navidad, comienza el “Tiempo de chuminadas” en el Gran Pozuelo de Alarcón o cómo la alcaldesa ya gobierna para rellenar su “Viva Tejero” y para justificarse ante Madrid

Hay momentos en la vida municipal en los que uno ya no sabe si vive en Pozuelo de Alarcón o en un reality show patrocinado por el Gobierno municipal. Y desde que la alcaldesa Paloma Tejero necesita fotos, más. Con ella, cada cierto tiempo (y últimamente más), se entra en El Tiempo de Chuminadas. Esa etapa gloriosa en la que lo importante no es gestionar una ciudad sino coleccionar fotos para la newsletter municipal.
Para empezar, mañana la alcaldesa va a ir a la Comisaría de la Policía Nacional del Camino de las Huertas para visitar como va su combate contra la violencia contra la mujer. Y, miren, yo creo que la cosa no es para fotos. Es demasiado serio para convertirlo en publicidad personal. Y lo va a ser.
No me gusta que se juegue publicitariamente con cosas tan serias.
Más le valdría a Tejero reunirse con el comisario José Manuel del Valle a puerta cerrada y conocer, discretamente, la realidad de esa lacra en Pozuelo y tratar de mejorarla en lo que municipalmente se pueda.
Una lacra, dicho sea de paso, que cuando llega a sus máximas consecuencias, el minuto de silencio en su memoria, Tejero lo hace clandestino y mensual en el Pleno del Ayuntamiento que corresponda. Haya, incluso, más de una víctimas.
Eso sí irá, a la visita, acompañada por el Comisario Antolínez y las fotos le servirán a El Mudo. Perdón, a la revista ‘Viva Tejero’.
Curiosamente, como el concejal de Seguridad Manuel Moreno sigue de baja, le acompañará también ese concejal que no se puede negar (José Manuel Ruiz Boj) e irá como concejal de Política Social, que tiene que ver con el tema lo mismo que un huevo con una castaña. Todavía si fuese Eva “La Llorona” Cabello, la concejal de Familia, la cosa tendría un pase. Pero lo mismo la mujer está ocupada.
De verdad, de verdad…
Pero donde el postureo municipal ha alcanzado cotas históricas es en la reciente macroplantación de arbolitos para niños nacidos en 2024 y 2025 del sábado pasado. Apadrina un árbol. La idea, en sí, podría ser bonita pero en primavera. Yo creo, en cualquier caso, que es una tontería más vista que el TBO pero, lo dicho, la alcaldesa necesita contenido para la Viva Tejero y se ha organizada ahora como si fuera un evento de marketin.
Porque, vamos a ver: ¿a quién se le ocurre convocar a bebés y a sus familias en pleno noviembre, cuando hace un frío del carajo, para plantar árboles en masa?
La cosa, de todas maneras, tiene miga. En Pozuelo nacen unos 620 niños de media al año (entre 2024 y 2025 unos 1.240 niños en los dos años) pero al magno evento acudieron 163. O sea, 61 niños por año. O sea, el 13,15 %. Y aun así, la alcaldesa lo vendió como un éxito rotundo.
Claro, en El Tiempo de Chuminadas todo éxito se mide en función de cuántas veces aparece la alcaldesa en la imagen, no de cuánta gente realmente participa…
Además, no faltó el detalle absurdo: La actividad incluía a los nacidos en 2025, año que, salvo sorpresa del destino, aún no ha terminado y diciembre es un mes propicio para el nacimiento de niños que fueron concebidos en primavera, que la sangre altera.
Esta mujer está más perdida que el barco del arroz…
Y si todo esto ya parecía suficiente, prepárense para el viernes.
Porque llega el “Encendido de las Luces de Navidad”, que este año promete ser el acabose del postureo institucional.
Todo apunta a un evento de dimensiones casi metafísicas: música, colorines, espíritu navideño, farolillos encendidos (se espera que con permiso de los bomberos) y, por supuesto, Paloma Tejero, en primera línea, dando al interruptor como si estuviera inaugurando el Canal de Panamá.
Ignoro si habrá renos, muñecos gigantes o un coro celestial, pero lo que sí habrá —pueden darlo por hecho— es reportaje fotográfico multiformato: vertical, horizontal, en vídeo, a cámara lenta… y seguramente con un dron de Antolínez sobrevolando el Parque Martín Crespo para que su iluminación quede inmortalizada desde todos los ángulos.
Mientras tanto, los problemas reales de Pozuelo siguen esperando turno.
Las obras eternas.
Los atascos diarios.
La suciedad en algunos barrios.
El abandono de zonas enteras.
El cabreo vecinal.
Y la Tasa de Basuras.
Todo lo que no queda bien en una foto, se aparca para otro momento. O para nunca.
Pero no importa.
Porque en Pozuelo hemos entrado, oficialmente, en El Tiempo de Chuminadas, esa delicada estación política fundamental para la ciudad y para ELLA.
Es lo que toca.
Pero, ay amigo, en lugar de votarla, haber elegido muerte.
Juan Manuel Sánchez






