¿Alguien entiende que Enrique R. Escudero traiga como estrellas invitadas a la copa de navidad del PP a un Consejero que no está afiliado y a un presidente al que le huele el trasero a pólvora?

Antes de empezar los preparativos de estas tristes fiestas, hago caso a mi señora. Siempre voy a la barbería a ponerme algo más decente. Son de esos días en los que hay bullicio en todos los sitios y que me gustaba mucho. Hoy, no tanto.
Ella iba a su peluquería de toda la vida y yo a la barbería. Después “chateábamos” (de tomar chatos) algo con amigos. Y volvíamos a casa recordando nuestra juventud. De la mano. Como dos adolescentes.
¡Cuánto la eché de menos el sábado!
Y ojeando en la barbería revistas que allí nos dejan, me encontré con un anuncio de Enrique Ruiz Escudero con una foto de Pablo Casado. Casi se me cae aquella revista local de las manos. Y enseguida pensé, “este anuncio, ¿cuánto habrá costado?”
La verdad es que volví a sonreír cuando me di cuenta que las fotos estaban separadas. O sea, Enrique no pudo poner ninguna foto con Pablo Casado porque Casado, seguramente, no quiera hacerlo y porque Enrique todos sabemos que defendió a Cospedal, primero, y después a Soraya.
No comento nada más. A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Y ahí estaba yo, en la barbería esperando turno, cuando me llamó mi amigo y me dijo, “mira la invitación para la copa del PP”.
Y recibo en mi móvil (qué maravilla el mundo de las tecnologías) una invitación con la foto de un desconocido a la copa de Navidad del PP de Pozuelo.
Disculpad mi ignorancia, pero es que no sabía si el PP había cambiado de presidente en Pozuelo, si Enrique se había sometido a una cirugía estética o si el propio Enrique (amigo, Quique) había errado en la elección de la foto. Que todo es posible en él.
(Luego me contaron que no. Que ese tema lo lleva su amiga y compañera “roceña” Ana Dávila. Ex Jefa de Gabinete de Ruiz Escudero y Directora General de no sé qué de Sanidad. Una mujer muy avispada, simpática e inteligente, que nunca se equivoca. Digo lo que dicen)
Pues eso.
En mis pensamientos andaba yo, cuando leí el texto. El desconocido es el Consejero de la Comunidad de Madrid Jaime de los Santos. No era Enrique. Era su estrella invitada. Y me puse a indagar. Y es curioso lo que he descubierto.
Cuando llegué a casa, vi un mail del PP de Pozuelo donde se anuncia, además, que acudirá al acto el cadáver político y padrino de Quique Ruiz Escudero: Ángel Garrido vendrá a la copa del PP de Pozuelo.
Y seguí atando cabos.
Hoy, domingo, desde el silencio de mi hogar y leyendo todos los perfiles del consejero “independiente” Jaime de los Santos (no afiliado, parece ser, al PP y públicamente declarado miembro del colectivo LGTBI y cuya sexualidad no tiene reparo en declarar y yo me alegro) he llegado a la conclusión de que no parece que sea una buena imagen a la que se quiera unir el “coherente y leal” Enrique Ruiz Escudero. También puede ser que no haya querido venir ningún otro consejero.
Enrique es un político mediocre. Bastante mediocre y malo en cuanto a propuestas e ideas. Y está muerto.
Pero, ojo, ERE es excelente cuando quiere salvar su “vida pública acomodada” y la de su hermana.
Mi amigo, muy relacionado con personas que quieren aprovechar el impulso de VOX en Andalucía, me ha dicho que Ruiz Escudero anda partiendo “panes” con ellos para asegurarse su sueldo público y el de su hermana, una vez que el PP confirme que prescindirán de ellos… Y cualquiera sabe…
A mí no me cuadra. ¿Cómo se va a ofrecer Enrique a VOX con su imagen vinculada a un político de la LGTBI?
No sé. No creo.
Ya le dije a mi amigo que si VOX llevaba a este tipo o a su hermana o alguien de su familia o cercanos en su candidatura, perderían muchos posibles apoyos. Pero allá cada cual.
No sé a vosotros, amigos lectores, pero este aquelarre de políticos muertos en la copa de Navidad del PP huele mal por todos lados.
¿Qué esperan estos señores del PP de Pozuelo?
¿Están en contracampaña?
No lo sé tampoco pero lo que sí sé es que están perjudicándole enormemente y no está el horno del PP en Pozuelo para bollos.
En fin, sorpresas que da la vida.
El viejo rockero JP.





