Consideraciones en torno a la política y la justicia y al uso torticero que se hace de ellas. Y lo sé por experiencia en relación con el Parque de las Cárcavas y ahora con el Adolfo Suárez (Parte 1)

Cuando en política te enfrentas a titulares y desprestigio porque no pueden ofrecer ni gestión ni ejemplaridad política, te das cuenta y entiendes por qué muchos ciudadanos acaban hartos de tanta política.
Con los medios de comunicación pasa tres cuartos de lo mismo. Hay tantos y tan variopintos. Y hay tan poca objetividad. Que las noticias y opiniones deben ser sometidas a cuarentena por la escasa o nula credibilidad, quizá, por sus propias líneas editoriales. Líneas editoriales que suelen ser directamente proporcionales a la “ayuda” que reciben.
De un modo u otro, siento un orgullo enorme al seguir colaborando con este medio de comunicación local, independiente y donde todas las opiniones tienen cabida. Pero, como dice su director, Anacleto Rodríguez. Con respeto.
La verdad es que en Pozuelo tenemos mucha suerte. Hay medios locales que se merecen todo nuestro respeto, y así se lo tengo a todos y cada uno de ellos. La pena es que quien más se beneficia de lo público sea el peor ejemplo de decencia mediática e informativa. Pero, así son las cosas. Por ahora. Porque la ley es para que todos la cumplamos.
Libertad de expresión. Bandera que agitamos todos los que defendemos nuestro Estado de Derecho y nuestra Constitución. Eso sí, con límites. Como la verdad. La intimidad. El honor de las personas. Esas pequeñas cosas que vienen también recogidas en nuestra Carta Magna y a veces, se les olvida a algunos.
Y dentro de esa libertad de expresión y también el derecho a ejercer la oposición o ser cargo público, quiero destacar actitudes que me extrañan y perjudican a todos.
Algunos políticos sacan pecho y tergiversan cuestiones que perjudican a personas y familias. Sólo con un objetivo. Arañar votos. Acusar, condenar, señalar. Ese populismo que viene pisando fuerte. A costa de lo que sea. Incluso, con afirmaciones alejadas de la realidad, pero que tienen cabida en los medios de comunicación. Grandes titulares. Historias que contar.
Y sí, me refiero a Pozuelo de Alarcón. Y a Somos Pozuelo. Pero no son los únicos. El uso político de la justicia, alejado de la realidad de los vecinos y aprovechándose de cuestiones que afectan a la vida y al día a día de pozueleros. Esto, amigos, es común desde hace muchos años y hay que terminar con ello.
He vivido como cargo público dos denuncias por parte de la oposición. Dos que quisieron e hicieron mella en los medios y que algunos utilizaron contra los que tomamos decisiones pensando en las personas. En el municipio. Mejorar la calidad de vida de los vecinos.
Porque esto funciona así. Unos, del PP, tomamos decisiones. Y otros (PSOE y PODEMOS) denuncian. ¿Y si se equivocan con su acusación? NO PASA NADA. Eso sí, durante el tiempo que dura la instrucción, los perjudicados (Nosotros. El PP. Nuestra imagen. Nuestro nombre. Y nuestro proyecto político) con toda nuestra imagen por los suelos.
En septiembre de 2008, el PSOE denunció las obras del Parque de las Cárcavas. Dicha denuncia se tramitó en los juzgados. Se investigó y en diciembre de ese mismo año, se archivó al no detectar ninguna ilegalidad.
Meses después, fuera de plazo y, casualmente, coincidiendo con la apertura de las investigaciones sobre Gürtel (casualmente, digo), la fiscalía volvió a poner sobre la mesa el Parque de las Cárcavas. Y lo que a ningún ciudadano de pie nos hubieran permitido, a la Fiscalía se le permitió. Reabrir fuera de plazo un procedimiento investigado y archivado gracias a un recurso de la fiscalía fuera del plazo legalmente establecido.
Es esa ingeniería judicial que muchos ciudadanos desconocen hasta que tienen la amarga experiencia de toparse con alguno de “esos” funcionarios que actúan así.
Sin entrar a dilucidar lo que vivimos en aquellos meses, ni siquiera que la misma Fiscalía me hizo responder a preguntas en otro Tribunal y sobre la misma cuestión, algo absolutamente ilegal.
Esa ingeniería “artificial”, es lo que hace necesario un cambio o exigir responsabilidades cuando uno no tiene razón y juega con el honor de las personas de manera pública.
¿Conclusión? Después de que muchos han usado el asunto de uno de nuestros mejores Parques de Pozuelo contra el PP y contra mí, personalmente. Todo volvió a archivarse. Y ya es definitivo.
¿Disculpas? Ninguna ¿Recursos? Ninguno. ¿Artículos? Muchos y sin borrar ni rectificar.
Algo no pinta bien cuando se usa la justifica con fines políticos, cuanto menos.
Continuará…
Yolanda Estrada






