Importante análisis político de Pozuelo de Alarcón y su medalla de oro en renta per cápita: El votante de esta villa no vota ideologías, sino gestores que deben generar confianza a los vecinos. Un artículo de Ángel Calvo

Desde hace años Pozuelo aparece como ganador del torneo de municipios con mayor renta per cápita de España, nada menos que 65.000 €, casi como Luxemburgo. Y un nivel de paro que no supera el 8%. Como daño colateral, los periodistas añaden coletillas cada vez que hay que informar sobre algo que ha ocurrido aquí. Suelen ser de este estilo: “en una urbanización de lujo de Pozuelo …”, “en una zona muy exclusiva de Pozuelo …”, “entre coches de alta gama…”, y otras que son variantes de las anteriores.
Tampoco faltan los juicios a priori: “coto cerrado del Partido Popular debido al conservadurismo de sus habitantes”, “Pozuelo, fuente de todas las desigualdades, hay pobres en el municipio más rico de España”, “Pozuelo, donde el alquiler es prohibitivo”, …lo cual obliga a hacer juegos malabares a los jefes de comunicación del PSOE cuando se sabe que sus Amados Líderes, que se ponen muy campanudos en cuanto a la defensa de los desfavorecidos en campañas electorales, viven o han vivido en Pozuelo.
Políticamente se llega a hablar de lugar de “extrema derecha”. Al parecer, el hecho de que exista una Glorieta de Víctimas de Terrorismo y que hubo cierta abundancia de banderas nacionales durante los días en los que el señor Puigdemont proclamó vaya usted a saber el qué. Las aplastantes mayorías del PP durante años en las elecciones hacen el resto.
En realidad, esas rentas no se producen en Pozuelo, sino que vienen de actividades profesionales, empresariales o laborales realizadas en otros lugares, incluso en otros países. Pozuelo no tiene ni industria ni servicios, más allá de algunas sucursales bancarias y la hostelería, así como filiales de algunas multinacionales de servicios establecidas en La Finca o en Ática. No es un municipio rico sino un municipio con habitantes desahogados económicamente.
El Ayuntamiento consigue sus recursos de los IBIs, los cuales no son altos especialmente, pero hay acumulación en la banda alta (por encima de 600 € por año). Manejar 105 millones de presupuesto municipal (ingresos) no parece una tontería para poco más de 80.000 habitantes. Badajoz, con 140.000 habitantes tiene ingresos menores. Pozuelo recibe de esa forma una crítica sorprendente por lo rebuscada. Se dice que Pozuelo carece de vida ciudadana. Que no tiene “identidad cultural”, signifique eso lo que signifique. Dicho de otra forma, que los habitantes de Pozuelo son seres amorfos socialmente, sin inquietudes ni compromisos ciudadanos, casi como esos seres idílicos que habitan las urbanizaciones de las películas americanas y que sólo saben decir: “Yo pago mis impuestos”
El punto clave es la desigualdad.
Pozuelo es especialmente terrible en un aspecto: echen ustedes una mirada a las construcciones que rodean la Plaza del Ayuntamiento antiguo y verán ladrillo pelado, calidad ínfima y estrecheces de chabola vertical. En algunas hay lo que se llaman “pisos patera”. No se rasguen las vestiduras. Esos edificios los he conocido de niño en los años 60, con su chapita de yugo y flechas, obra social de posguerra para “regiones devastadas”. Y Pozuelo quedó devastada en la guerra. Campo de batalla durante las ofensivas de los nacionales para cortar la carretera de La Coruña en diciembre de 1936 y la ofensiva republicana de Brunete, ya en Julio de 1937. Ambos grandes fiascos militares, gracias a la torpeza combinada del General Varela y de Enrique Líster respectivamente.
Los habitantes de Pozuelo de esa banda alta y amplia que contribuyen con elevados IBIs tienen una mentalidad de accionistas. Invierten en capital y en gastos corrientes para pagar la estructura municipal que permita darles lo que piden: seguridad, sensibilidad ante ruidos y molestias, limpieza extrema, tranquilidad y orden ciudadano. No creo que voten al PP por ideología, ni siquiera por que sean antiabortistas o malvados neoliberales. Votan por eficacia. Como en una empresa, no se cambia al Director General si la cuenta de resultados va bien. ¿Qué habría otros que lo harían mejor? Sin duda, pero los experimentos con gaseosa, por favor.
No es para escandalizarse, muchos ciudadanos de Pozuelo son gerentes de empresas, o profesionales autónomos y saben de qué hablan. No les molesta pagar impuestos, siempre y cuando se gestione bien el dinero, y nos dejemos de bobadas. Podemos decir que es un votante muy difícil, engañarle con melonadas es tarea imposible.
Por ello me he sentido estupefacto cuando leo en algunos medios que el PP se dispone a utilizar Pozuelo como campo de batalla para sus guerritas internas. Así, Susana Pérez Quislant (actual alcaldesa), Rafael Catalá (ex ministro), Enrique Ruiz Escudero (consejero de Sanidad en la CAM) e incluso la exconcejala Yolanda Estrada, pueden entrar en competencia para encabezar listas en las próximas elecciones municipales.
Cada uno representa a eso que se llaman “familias” dentro de un partido o “sectores”. Esas historietas internas de partido (ocurre en todos, incluido PODEMOS) que al ciudadano le traen al fresco, pero que son ambrosía nutricia para tertulianos y politólogos de los de “yo te he dejado hablar, déjame tú ahora a mí”. Hasta se habla de primarias para Pozuelo, ese bálsamo de Fierabrás que tan de moda se ha puesto. Las primarias que se hacen en España me recuerdan esas elecciones del Partido Comunista de la URSS, cuando el camarada Nevskiev obtenía el 115% de votos. Después lo cocinaban como podían para disimular.
El ciudadano-accionista no tolera que los directivos de su empresa se peleen. Intuye que es malo para su negocio. Por ello, sugiero a los competidores que dejen de jugar al Soviet de Petrogrado, que se olviden de corrientes ideológicas y de “think tanks”, sea eso lo que sea. Nada de esto ocurriría si tuviéramos un sistema de listas abiertas, y no listas de compensación por dedicación y vasallaje al Amado Líder o Amada Lideresa.
Como en toda empresa, la competencia trabaja también. Ciudadanos puede subir, es un partido que puede ser aceptado por los votantes de Pozuelo (un 19% de votos en últimas elecciones, y se llevaría un 3% añadido de la Fenecida UPyD). Y no olvidemos que VOX ya apuntó maneras con un 4%. Con un pequeño tirón se plantan en un 30% de votos y adiós mayoría absoluta.
En un error digno de Ignatius Reilly (La Conjura de los Necios, de John Kennedy Toole, me la lean), los partidos clásicos, como el PP y el PSOE, tienden a creer que los votantes son un activo de la empresa, inalienable. Por eso hablan de “robar votos”, como esos pésimos jefes de ventas que acusan a la competencia de deslealtad cuando pierden un cliente. El votante de Pozuelo no vota ideologías, sino gestores. Si los gestores no inspiran confianza, simplemente los substituyen como a entrenadores de fútbol.
Conozco gente en Pozuelo que ha votado al PP en las municipales y en las autonómicas, pero al PSOE en las generales (al PSOE de antes, no al de ahora), o incluso a la fagocitada IU de los años de Anguita. Dicho de forma breve: El mítico Martín-Crespo, Ruiz-Gallardón, Joaquín Leguina y Felipe González. Quizá ahora las cosas cambien.
En Pozuelo no hay sectarismo, ni hay que votar a “los míos” por gónadas, sino que se valora el resultado del accionista. Hace unos meses (ya se ha quedado algo anticuado) escribí esto, lo cual creo que viene a cuento, saquen los líderes y los aspirantes a líderes su propia consecuencia, o bien pueden afrontar unos idus de marzo.
Ángel Calvo






