Del “dame los Telediarios” de Pablo Iglesias a “tengo el Vive Pozuelo” de Susana P. Quislant o como poner los medios de comunicación públicos al servicio de unos cuantos ansiosos

Lo triste de la historia política es que más allá de las ideas, cuando las hay, está el deseo de mandar, parafraseando a José Mota: “el ansía viva del poder”.
Las nuevas tecnologías y la inmediatez de las aplicaciones de comunicación que las mismas acercan al individuo, además de la facilidad para confundir, cuando procede, tienen el inconveniente, para nuestra clase política, toda ella una casta, de que tirando de la “hemeroteca digital” salen a la luz, dada la incontinencia verbal que los mismos tienen cuando están vendiendo el paño a sus acólitos, sus verdaderas intenciones y sus sentimientos más profundos, “democráticamente” hablando.
Tanto atacar al PP – bien merecido, por cierto, lo tiene por su maricomplejismo – de manipular la radio y la tele pública y llega el PSOE y entregan la mitad de los consejeros, de la cosa pública, a los morados, para mayor gloria del hipotecado de Galapagar y que nos anticipa, sin duda, una nueva programación en la que se intuye que programas como el “Aló Presidente” de su admirado Chaves, serán ejemplo de libertad, participación y democracia…
Como solo se copia lo malo para la ciudadanía que suele ser lo bueno para ellos; en nuestro ámbito local, Susana y su equipo de gobierno desde tiempo ha, pervirtieron la revista de todos: Vive Pozuelo, en una ofrenda floral para mayor chanza del PP y en claro ejemplo de que las hagiografías pueden ser mensuales, eso sí, siempre acompañadas de fotos y participantes para poder mostrar el votante próximo como símbolo de poder.
Y para este verano, nuestro querido gobierno municipal, cercanas las municipales y jugándose todos puesto de trabajo y salario correspondiente, irrumpen en la revista de cabecera y además de anunciar ¡cómo no! las fiestas del Barrio – ¿no habíamos quedado en que le llamábamos casco? – de la Estación, siempre bajo el amparo y el apoyo total de las Peñas – ¿qué contrapartidas se llevarán, por cierto?, sin dudar de su sintonía y apuesta por el mantenimiento de las tradiciones…-, expone su plan Asfalto 2018 inundando nuestra villa con alquitrán nuevo, para gloria de los neumáticos y satisfacción de los mirones que esta actividad, tan propia del verano, como anticipo de la cercanía electoral, conlleva.
No podría continuar mi crónica sin traer a colación las “atípicas” elecciones peperas y a la espera del resultado final “Asambleario”, retornando a nuestra alcaldesa por Asamblea. Sin duda la huida del gran Mariano a su entorno laboral mediterráneo, frenó cualquier atisbo de cambio y/o propuesta de nuestra egregia Susana en la candidatura de nuestra villa, pero la apuesta, aunque con la boca pequeña por Casado, será una hipoteca, difícil de levantar si es el aparato del partido, en forma de Soraya, quien sale victoriosa finalmente, tal como aconteció tras los votos de los afiliados.
Sería curioso, toda la vida callada, no haciendo para no mostrar torpeza, esperando a dar el paso tras el líder y la única oportunidad, real, de dejarse llevar por la corriente y esperar que la misma llegue al mar en forma de nuevo presidente, para decir: estoy en tu barco…y se lanza en salvavidas gritando: Pabloooo…Ella que siempre está con el poder…vigente.
Quién nos iba a decir que, al final, el futuro candidato azul de nuestra ciudad se deberá, no al mal hacer y a la prepotencia de su gobierno municipal, no a al desaprovechamiento de los recursos económicos en beneficio de los vecinos, únicos paganinis de su mal hacer; sino a un desliz en forma de comentario que con solo haber dicho…que gane el que los militantes decidan, hubiese sido razón suficiente para que siguiera en la terna de la candidatura – si amigos, así está el PP- , para mayor gloria de ella, como desgracia de los pozueleros.
Al final, siempre nos quedará el Vive y, ¡cómo no! las fiestas del Carmen que pronto podrán pasar a denominarse: las de Benigno Granizo, para mayor gloria de sus vecinos y envidia del resto del barrio.
A. Nogueiro






