Crónica de un Debate sobre el estado del Municipio lleno de nervios, en el que Ulecia se durmió y Quislant se despidió con un discurso arrabalero y pleno de argumentos políticos ínfimos

El Debate sobre el estado del Municipio que se ha realizado hoy en el Ayuntamiento de Pozuelo tiene muchas cosas que contar. Y eso que, a priori, no lo parecía. Pero, de entre todas esas cosas a contar, hay que destacar especialmente las dos intervenciones de la alcaldesa Susana Pérez Quislant en las que puso de manifiesto, con una claridad meridiana, que no es política. Será muchas cosas muy respetables todas pero Dios no la ha dotado para la política. Resignación, Susana. Estas cosas pasan en las mejores familias.
En sus discursos de hoy, la alcaldesa de Pozuelo ha demostrado que nunca debió cruzar el Arroyo Meaques y venir a Pozuelo. Tiene de todo menos lo que se espera de la alcaldesa de Pozuelo. Menos mal que, en su alegato final, se despidió del cargo. No será alcaldesa de Pozuelo la próxima legislatura, ni siquiera irá en la lista del Partido Popular, tal y como venimos diciendo desde hace mucho tiempo en El Correo de Pozuelo, cosa que es de agradecer.
Susana llegó por accidente y se irá como la peor alcaldesa que ha tenido Pozuelo en toda su historia. Ni siquiera puede presumir de ser buena gestora porque para hacer su primer discurso tuvo que juntar todo lo que ha hecho en tres años más lo que va a hacer en el año que queda. Entre ellas, como no, metió el aparcamiento del Antiguo Matadero (dos veces) con lo que seguiré luciendo bigote. Gané la apuesta.
Su ineptitud para la política le ha llevado, incluso, a repetir en el segundo discurso todo lo que había dicho en su primera intervención para a continuación perder los pocos papeles que tiene y pasar de exponer como la vecina del 4º, nerviosa y atropellada, impropio de la alcaldesa de Pozuelo a convertirse en una pescadera del Mercado de la Boquería de Barcelona a fuerza de querer ser arrabalera. Jamás vi una intervención política en la que se mezclase la grosería con argumentos políticos tan ínfimos, insultones y cargados de ira como los que ha usado hoy, dándonos una ver más la razón a los que pensamos, desde el principio, que no tiene categoría de ningún tipo.
En el final de esa segunda intervención parecía que quería vengarse de todos los que de alguna manera no le han bailado el agua a lo largo de la legislatura… Atacar por atacar. Insultar por insultar. Ella contra el mundo. Curiosamente, en ese momento, alguien me dijo que Manuel Moreno, su cuarto jefe de Gabinete en tres años, presentaba la dimisión. Tema importantísimo que mañana comentaré porque Moreno fue impuesto por Enrique Ruiz Escudero.
Ay, Enrique… Mira que te lo dije…
Pero vayamos por partes como diría Jack el Destripador que el Pleno ha tenido alguna cosa importante más teniendo como hilo conductor las cabezadas de Carlos Ulecia… El hombre debió anoche acostarse tarde…
La primera sorpresa que nos llevamos al entrar al Salón de Plenos fue encontrarnos con que el Debate lo iba a presidir Gerardo Sampedro. Alucinante. Un exconcejal de facto presidiendo el Debate más importante del año. Bueno, el que debería ser el Debate más importante del año y que esta pandilla de politiqueros ha convertido en una vergüenza democrática se ponga Oria como se ponga. Pero de eso a que fuese Sampedro… Pero he decir que no lo ha hecho mal salvo una par de veces que estuvo a punto de decir “Firmes, eih” porque los concejales de la Oposición se sublevaban ante las provocaciones barriobajeras de Quislant.
Y empezó el simulacro de debate. Y salió Susana Pérez Quislant y se pudo a leer a toda milk, que diría Ulecia, una retahíla de cosas hechas. Pero no era de este año. Metía cosas incluso de Adrados. La alcaldesa se mostraba muy nerviosa y atropellada y casi nada tenía sentido salvo que estuviera haciendo un resumen de su gestión de la legislatura. Era gestión lo que leía. No hablaba de política. Y entonces empecé a pensar que se estaba despidiendo y que estaba haciendo un resumen para sus jefes… Para que la tuvieran en cuenta dentro de poco y la incluyeran en alguna listita…
Media hora largando era la nana ideal para que Ulecia se durmiese. Y se durmió.
Después pasó al atril Pablo Gómez Perpinyà, de Somos Pozuelo, que hizo un discurso político modelo. Tan bueno que desconcertó al Gobierno. Había que ver a Pablo Gil haciendo muecas, a Almudena Ruiz poner esa cara de que todo huele mal y a Carlos Ulecia despertándose de la cabezadita y preguntando desorientado ¿qué pasa, qué pasa?
No pasó nada pero Perpinyà había hablado de unión de la Oposición para sacar al PP del Gobierno y aquello fue como mentar la bicha.
Pablo habló de política, de su forma de entender su política aplicada a Pozuelo. Y se puede estar de acuerdo o no pero fue un discurso muy bien construido, moderado y sobre esta villa.
Fue una pena que Susana no debatiese a continuación con él y se escondiera cobardemente en la trinchera de su última intervención para atacarle burdamente.
Después salió Ángel González Bascuñana, del Grupo Socialista, y de nuevo hizo un discurso político. Basado en la política, no en la gestión. Y expuso un programa de Gobierno. Una idea política de lo que sería Pozuelo con Gobierno Socialista. Una idea de Pozuelo. Y fue idílico como suelen ser las ideas políticas.
Ulecia, que se había vuelto a dormir, despertó de pronto cuando Ángel mencionó a Félix Alba. Quislant también se sintió aludida. Es lo que tiene cuando uno se siente culpable. Con Bascuñana se puede estar de acuerdo o no también, pero su discurso estuvo muy bien construido, moderado y sobre Pozuelo.
Fue una pena que Susana no debatiese a continuación con él y se escondiera cobardemente en la trinchera de su última intervención para atacarle burdamente.
Y por último intervino Adolfo Moreno. Con su discurso, Ulecia llegó a roncar. Menos mal que un alma caritativa le dio un codazo y lo despertó. No sé qué quiso decir Moreno. Su discurso estuvo deslavazado, sin ideas, sobre lugares comunes… Sin línea argumental. No sé que buscaba. No hablaba de política ni de gestión… Como sería el tema que la alcaldesa cuando se puso a dar leña le pegó más fuerte a Berzal… Es lo que hay, Adolfo…
Después, incomprensiblemente, el exconcejal de facto dio diez minutos de receso. Susana y Eduardo debían coger fuerza para la escabechina que se esperaba… Incluso hablaron con Almudena. Pensé que Susana anunciaría su dimisión. Pero no.
Del discurso de Eduardo Oria no hablaré. Fue una auténtica desilusión. Estaba fuera de juego. Nervioso. Derrotado. Con dudas. Solo usando argumentos nacionales sin darse cuenta de que había que hablar de Pozuelo. Se ve que se quiere ir…
Y de la alcaldesa ya he hablando. Su discurso final fue de vergüenza ajena. Menos mal que ya tiene fecha de caducidad… Y eso que dijo que ella seguirá trabajando hasta el último día…
No ha trabajado en tres años y ahora dice que se va aponer a trabajar… Para lo que le queda en el convento… Y nunca mejor dicho…
El Capitán Possuelo






