Pozuelo vive otro drama con la caída de árboles por toda la villa y muchos vecinos se sienten abandonados de un Gobierno entre forastero e indolente que desaparece los fines de semana

Todo empezó el jueves pasado. Sira recibía un mensaje de un lector en su sección de El Correo de Pozuelo:
“Buenos días, hace 35 minutos casi me mata un árbol en el camino de la huertas junto al hotel Pozuelo.
El responsable de parques y jardines me trató fatal y el policía municipal que me dijo tengo que pagar una tasa para tener su informe, una trabajadora de Educarte lo vio todo. Seguro que se acuerda de que por décimas de segundo no me golpea en la cabeza.
El responsable de parques y jardines, cuando me quejo, dice que eso no se puede evitar que se caigan y que ellos no son expertos en botánica.
El Policía municipal dice por último que hasta que no pase una desgracia no hará nada el Ayuntamiento y no sé qué de árboles protegidos.
Que un Ayuntamiento con un presupuesto con la máxima recaudación de toda España por habitante no haga por evitar desgracias es vergonzoso
Pasaron niños al lado menos de medio minuto antes de caerse”.
Era jueves y aún no había empezado el baile del viernes y, especialmente, el sábado.
Las denuncias de caídas de árboles llegaban constantemente a la redacción del periódico, la mayoría de ellas con ciertas dosis de alarma. Y, especialmente, preocupados porque no encontraban a nadie que pudiera decirles que todo estaba controlado. Pero no había nadie. Nadie contestaba. El Ayuntamiento, cuando respondía, decía que era cosa de la Policía Municipal y la Policía Municipal decía que era cosa de los Bomberos y los Bomberos decían que no daban abasto. Todo era un caos.
Ni siquiera daba muestras de actividad el community mánager de esa absurda cuenta de twitter del Ayuntamiento que solo anuncia actos culturales de Serie B, hechos menores de la alcaldesa Quislant o sus absurdas intervenciones en medios de comunicación de regional en las que vende lo que puede, fundamentalmente a ella misma. Y mira que era fácil.
Por no hacer, ni siquiera retuiteó un tuit del SEAPA que anunciaba grandes rachas de viento. Era sábado, claro. Y ya se sabe que el Gobierno de Pozuelo con su alcaldesa al frente (pese a lo que dice demagógicamente en televisión) los fines de semana se dedica a conciliar, ese maravilloso verbo que para nuestro Equipo de Gobierno significa sestear…
Y es que como los fines de semana pase algo en Pozuelo que Dios nos ampare…
Nadie dio la orden de cerrar parques… Nadie recomendó retirar vehículos de debajo de los grandes árboles… Nadie avisó de que podían volar macetas… Nadie dijo nada. Como siempre se escondieron y hoy, como siempre, nadie dará explicaciones. Se esconderán otra vez. Es lo suyo.
Además, como los procedimientos de aviso a la población no existen en Pozuelo ni piensan instaurarlos, ancha es Castilla.
Pero el problema, en este caso, es aún peor si observamos que de esos 18 árboles caídos que nos dijeron fuentes cercanas a los que luchaban en la calle (posiblemente haya habido más) la mayoría son privados… Se han caído árboles privados pero sobre vías públicas…
Peligro que, curiosamente, hemos denunciado varias veces en El Correo de Pozuelo. En varias ocasiones hemos dicho que el Gobierno debe vigilar, con expertos públicos y profesionales, los árboles privados que pueden caer sobre la vía pública. Y son multitud.
Creo recordar, incluso, que en la legislatura anterior ya se trató en un Pleno y que la respuesta, como siempre ocurría con aquel Gobierno y sigue ocurriendo con éste, fue que eso era terreno privado y que ellos no pueden entrar. No entiendo por qué. No lo entendí entonces ni lo entiendo ahora, sobre todo porque uno de esos frondosos y altísimos árboles privados pueden caer en medio de la vía pública y accidentar a una persona o, incluso, matarla… Y entre los deberes de los Ayuntamientos está velar por sus vecinos…
La privacidad, en este caso, tiene que tener un límite. A nadie le puede molestar que le digan que debe podar su árbol o cortarlo por el peligro que corre de caer sobre la vía pública. Y si para ello hay que cambiar la ordenanza (una ordenanza obsoleta, por cierto), se cambia y, desde luego, no se espera a que termine la legislatura a ver si con suerte no pasa nada. Porque ha podido pasar. Y con consecuencias muy graves.
Lo que ocurre es que, en Pozuelo, el Medio Ambiente se entiende a la medida del talento político de sus concejales responsables…
Y, claro, como además la desidia lo envuelve todo, pasa lo que pasa…
El Capitán Possuelo






