Cuando piense que este país es un desastre, recuerde que España encadena 26 años consecutivos como líder mundial por número de trasplantes. Un artículo del doctor Juan José Granizo

El pasado miércoles, 6 de junio, se celebraba a nivel internacional el Día del Donante de Órganos.
Y creo que ese motivo da pie a una buena ocasión para recordar muchas cosas interesantes. Vamos con algunos datos:
España encadena 26 años consecutivos como líder mundial por número de trasplantes.
El año pasado se hicieron 5.259 trasplantes en la piel de toro. Ahí es nada. Este milagro se debe a que las tasas de donantes en España también son muy altas: 46,9 donantes por cada millón de habitantes, lo que supone un total de 2.183 donantes de órganos. El doble de la media de la Unión Europea.
En concreto, durante el 2017, en España, se han realizado 3.269 trasplantes renales, 1.247 hepáticos, 304 cardíacos, 363 pulmonares, 70 de páncreas y ocho intestinales. De todos ellos, 140 se hicieron en niños.
Además, deberíamos añadir los trasplantes de córnea y las donaciones de médula ósea y de cordón umbilical tan vitales en los casos de los tumores hematológicos.
Son cifras impresionantes. Cuando piense que este país es un desastre, recuerde este dato porque nadie en el mundo nos ha conseguido igualar. El modelo de trasplantes español es unánimemente reconocido en el mundo e imitado por todos los países desarrollados.
El programa nacional de trasplantes mueve profesionales sanitarios y no sanitarios en toda la nación, sin barreras de comunidades autónomas. Uno de cada cinco órganos se trasplanta en una autonomía diferente de la del donante. Para que los órganos lleguen a tiempo, el Ejército del Aire, la Guardia Civil o la Policía Nacional se mueven a toda velocidad transportando una carga preciosa: un órgano viable.
El modelo español descansa en sólidos valores: es un sistema público, pero pueden colaborar centros privados. Se garantiza la máxima equidad porque es de acceso universal y gratuito. Las donaciones se gestionan de manera centralizada para que todos puedan beneficiarse de sus recursos. El acceso a los órganos está perfectamente regulado para que se beneficien los pacientes que más lo necesiten siguiendo un estricto criterio de lista de espera y necesidad médica.
Y, por supuesto, las donaciones son completamente altruistas y voluntarias. Sin ánimo de lucro y anónimas, de forma que es no posible obtener una compensación económica, ni de ningún otro tipo por la donación.
A pesar de la crisis, y de los cambios de gobierno, este modelo no solo sigue funcionando si no que ha mejorado sus resultados gracias a la captación de nuevos donantes con nuevos programas para recuperar órganos de pacientes en asistolia (en parada cardiaca), pero sobre todo por la generosidad de los donantes y sus familias, piedra angular de todo este entramado.
Por eso se ha querido dedicar un día al donante de órganos, para homenajear y agradecer la generosidad de estas personas que dan vida después de que se apague la suya.
Sepa que, en principio, cualquier persona puede ser donante, incluido usted.
A partir de los 18 años, cualquiera puede ser donante, pero con la edad algunos órganos pierden su eficacia y por ello a partir de los 70 años no se admiten donaciones. Tener algunas enfermedades, como hipertensión o diabetes, o haber tomado ciertas medicaciones desaconsejan la donación, pero esa cuestión se debe valorar persona a persona.
Las únicas contraindicaciones absolutas para ser donante son sufrir la infección por el VIH, padecer o haber padecido cáncer, arterioesclerosis o tener una lesión previa en el órgano que se necesita trasplantar.
En la actualidad, se contempla la obtención de órganos viables para trasplante bien por fallecimiento en situación de muerte cerebral, bien en situación de fallecimiento por parada cardíaca. Por tanto, no todas las personas que tienen intención de ser donante pueden llegar a serlo, ya que la muerte se tiene que producir en un hospital para asegurar la viabilidad de los órganos y verificar las condiciones legales que se exigen.
Se puede ser donante de órganos solicitando una tarjeta de donante, que es un documento que se pide en vida y en el que se declara la voluntad de ser donante. No es imprescindible tener esta tarjeta, pero si aconsejable para que quede constancia de su voluntad.
Es fundamental que comunique esta decisión a sus familiares, ya que llegado el caso, los órganos no se extraerán si sus familiares no dan su consentimiento.
Esta tarjeta es gratuita y no implica un compromiso definitivo. Si cambia de opinión puede anularse sin coste.
Se expide en instituciones públicas como la Organización Nacional de Trasplantes, las Consejerías de Salud, las Coordinadoras Hospitalarias de Trasplantes, el Servicio de Información al Usuario de hospitales y centros de salud, o en organismos privados, como las asociaciones de enfermos renales y de trasplantados de hígado, corazón o riñón.
Al final del artículo les dejo el enlace con la página de la Organización Nacional de Trasplantes donde puede consultar donde obtenerla en su Comunidad Autónoma.
En mi entorno personal conozco al menos dos personas que llevan una vida razonablemente normal gracias a un trasplante. En ambos tuvo éxito. Son dos vidas que estaban a punto de ser truncadas pero que han vuelto a nacer gracias a la generosidad de un donante.
Solo puedo darles las gracias y animarles a que se hagan donantes de órganos. En estos momentos de cierta zozobra y duda, este es un gesto que demuestra la solidaridad con el resto de los españoles. Un gesto que ha puesto a España a la cabeza de las naciones del mundo y que, por encima de todo, salva eficazmente vidas.
http://www.ont.es/informacion/Paginas/%C2%BFC%C3%B3mosolicitolatarjetadedonante.aspx
Juan J. Granizo, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública






