El Fantasma de don Agustín comenta los problemas de la sanidad, el uso político de los mismos para hacer la oposición (que solo saben hacerla así) y un deseo de mejora a Adrados

Al más que probable candidato popular a la alcaldía se le está complicando la gestión, en lo que puede ser su tramo final al frente de la consejería de Sanidad. La Atención Primaria, por eso de la atención de urgencias en los centros de salud, parece que se ha puesto en pie de guerra.
A la huelga del personal sanitario se han añadido últimamente las dimisiones de los responsables de las gerencias en la zona sureste de la comunidad. Si con anterioridad ya se habían venido produciendo unas cuantas dimisiones en la estructura de la consejería, ahora se añaden éstas, ¿serán las últimas que veamos?
No lo sé, pero tal y como se está poniendo el patio, porque todo es susceptible de empeorar, creo que, al consejero, las semanas que aún faltan para su designación como candidato, se le van a hacer eternas.
Dada mi condición, no soy usuario de los servicios sanitarios y, por lo tanto, no puedo opinar acerca de su funcionamiento. Pero, por lo que tengo oído, los problemas que, en ese sector, se dan aquí, en la Comunidad de Madrid, no son muy diferentes de los que acaecen en otras comunidades autónomas. Por eso, en mi ingenuidad, no llego a entender porque las protestas se dan únicamente aquí.
La única explicación que se me ocurre, aunque me cuesta creer que sea real, es que todo se puede deber a que los problemas que, no niego que existan, estén siendo aprovechados por algunos para utilizarlos como un arma de desgaste político.
La atención sanitaria es un asunto muy sensible para los ciudadanos y es muy fácil y rentable manejar las emociones. Y los que se dedican a la política suelen ser maestros en esas lides.
Ponerse a la cabeza de la manifestación o acudir a la puerta de los centros de salud para grabar videos, en los que se denuncia la situación, y luego publicarlos en las redes es una tentación en la que resulta difícil no caer, sobre todo para aquellos que no saben hacer oposición de otra forma.
Mientras, en la Casa también se sigue a la espera.
Iba a decir que, sin novedad, pero lamentablemente esta pasada semana sí que la hubo. La noticia corrió por los pasillos y despachos como la pólvora y fue sembrando de preocupación a cuantos aquí estamos.
Cuando se preparaba para acudir a una comisión de la Asamblea de Madrid, Paloma Adrados, la que fue alcaldesa de esta villa durante el mandato 2011-2015, sufrió, al parecer, un cuadro cerebrovascular agudo y fue trasladada al hospital Gregorio Marañón, donde continúa ingresada hasta la fecha.
Espero que, más pronto que tarde, pueda celebrar, desde estas líneas, su total recuperación.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”






