“Soleá, dame la mano”, marcha procesional del maestro Font de Anta, interpretada por la Banda del Maestro Tejera de Sevilla sobre imágenes de Semana Santa
“Soleá, dame la mano” del maestro Manuel Font de Anta está considerada como la mejor marcha procesional de todos los tiempos y fue compuesta en 1.918.
A falta de las partituras originales, en una reducción a piano, publicada en 1924, reza la siguiente dedicatoria: “A los desgraciados presos de la cárcel de Sevilla, que al cantarle “saetas” a la Virgen en Semana Santa, me hicieron concebir esta marcha”.
El gran Font de Anta se inspiró en la mañana de Viernes Santo en Sevilla. Barrio del Arenal, antigua cárcel del Pópulo. Entre el gentío la “Esperanza” avanza hacia Triana, recorriendo las últimas calles de Sevilla que la separan de su barrio.
Tras los muros de la cárcel y por unas ventanas con rejas se agolpan presos que esperan verla pasar. Pero curiosamente la Virgen no pasa de largo, se vuelve hacia los que imploran tras los barrotes. Con la “Esperanza” frente a ellos se hace el silencio.
Un preso se arranca con una saeta que dice así: “Soleá dame la mano, por las rejas de la cárcel, que tengo muchos hermanos, huérfanos de padre y madre. Eres la Esperanza nuestra, estrella de la mañana, luz del cielo y de la tierra, honra grande de Triana”.
Así nació la marcha procesional en la mente del compositor Manuel Font de Anta. La composición efectivamente refleja el paso de la cofradía de la Esperanza de Triana por la cárcel de la Calle Pastor y Landero.
Curiosamente, cada mañana de Viernes Santo, suele interpretarse cuando la Virgen pasa frente al edificio donde estuvo la cárcel, en el que hay un azulejo de la Esperanza de Triana, como recuerdo de aquellas saetas que le cantaban los presos.






