Hoy hay Comité Ejecutivo del PP de Pozuelo y, aparte de las apuestas que hay sobre la asistencia de ERE, hay gran expectación por saber si aclarará temas relacionados con la presentación de su candidatura

Me encanta diseñar. Creo que ya os lo he contado. Crear. Poner mi imaginación en marcha. Sentir la tensión de si gustará o no. Dormir poco porque de noche es cuando mejor me inspiro. Para mí, diseñar, es vivir.
Y mi nueva cliente, lo consiguió.
Llamó al timbre del taller. Por eso de la inseguridad ciudadana en Pozuelo. Cuando abrí la puerta una bella mujer de casi 1,80 cm preguntó por mí. Es dulce, delicada y fuerte. Quería algo distinto. Tiene tres eventos familiares entre mayo y junio y quiere una propuesta.
Por supuesto, he aceptado. Y aquí estoy entre lápices de colores. Con Tobby a mis pies. Son las tres de la mañana. Y mi cerebro no para de pensar. De sentir.
Paré para hacerme una tila. Subí a la cocina. Y entré en El Correo de Pozuelo. Mi Capi siempre me inspira. Y entonces leí la gran noticia. ¡Cómo se me pudo haber pasado!
Esta semana quería hablar del Pleno del mes de enero pero creo que eso lo haré otro día. La gran noticia acaparó mi pensamiento…
Enrique Ruiz Escudero organizó su Gran evento de presentación de candidatura de la agrupación del PP en un espacio privado, sin autorización. Y recuerdo la presencia de tanto y tanto figurín pepero de Madrid. Y aquellas tortillas. Y el gratis total de épocas pretéritas. Patatas, croquetas… Todo un despliegue para ganar las elecciones internas de su partido… ¡Qué guay!
Y ahora esta noticia… En mi habitual vena crítica no sé si ha sido peor que un socio, para mí desconocido, se lo ofreciera. Es un regalo al fin y al cabo. O que él, cargo público de la Comunidad, lo aceptará. Dicen que falta confirmar quien pagó tal despliegue de comida. Yo, como mi Capi, quiero pensar que el dinero salió de su bolsillo. Pero por Pozuelo, quien le conoce, dicen que es un poco agarradillo. No sé si tendrán razón. Lo que sé es que el notición, de confirmarse, sería un auténtico escándalo. Y mi querida Cristina Cifuentes, sin enterarse.
Parece que las actas de la asociación del lugar elegido son auténticas. Que el enfado es tremebundo entre muchos socios. Y razón no les falta. Pero, ¿qué dirá el beneficiado Enrique?
Manolo me dijo esta mañana que no hablará nada. Que él se siente intocable. Haga lo que haga o hiciera lo que hiciera en el pasado, que ha decidido ampararse en que todos vamos contra el PP para poner freno a sus críticas y a las de Susana Pérez Quislant. Pero esta vez, el culpable, el único culpable es él. Ni Susana. Ni Adrados. Ni el PP. Enrique es el único culpable de esta situación.
Y yo me pregunto, ¿esta actitud la amparan los afiliados del PP?
Hablé con María y Sebastián. Mi prima Paqui estaba indignada. Le pidió a su marido que exigiera las cuentas porque Sebastián paga su cuota religiosamente. María dijo que a lo mejor el PP dejó una cantidad de dinero a cada candidato de la agrupación para su promoción personal.
Yo sé que eso no es cierto. Cada uno tuvo que asumir sus propios gastos y desde El Correo se criticó que en ese acto de Enrique se utilizaran medios públicos para su campaña interna. Aunque el equipo de comunicación del Ayuntamiento acudiera a título personal. Los recursos materiales son de todos los pozueleros. ¿No?
Menudos nervios debe tener Almu. Me cuentan que hoy se celebra Comité ejecutivo local del PP y ya hay apuestas para saber si Enrique aclarará el tema o no. Por supuesto, nadie preguntará. Todos quieren un puestecito y el silencio es el mejor aliado para conseguirlo.
Sebastián quiere ir. Quiere hablar con Enrique. Quiere que den la cara ante los afiliados. Que aclaren los puntos oscuros que le acechan. ‘Es lo mínimo’, afirma indignado.
Eso tampoco sucederá.
Y si todo lo que nos han denunciado, es cierto, Enrique debe dimitir inmediatamente. Las campañas internas las asume cada candidato personalmente. Quizás en otra época, todo valía. Pero hoy día, no. Y por mucho que sea de la vieja-vieja escuela, Enrique debe empezar a asumir que la política no sólo se hace en los despachos. También se hace en el pueblo, con los afiliados, los vecinos. Y, sobre todo, con transparencia y honestidad.
Me bajo al taller. Miro si está echado el cerrojo de la puerta. Me agobia. Es lo que tiene la inseguridad.
Sira Q.






