Susana Pérez Quislant gobierna desde el capricho en Pozuelo de Alarcón

La tragedia griega da material de sobra para traer al debate todos aquellos comportamientos propios del ser humano y cómo no dentro de ellos los que se centran en el ámbito de la política y de los gobernantes. Me he permitido traer al artículo dos referencias extraídas de “Antígona” que dan juego para reflexionar sobre la preocupante deriva de tragedia griega que está adquiriendo el Gobierno de Pozuelo de Alarcón.
Le dice Hemón a su padre Creonte en un determinado momento de la obra de Sófocles:
“Nada tiene de vergonzoso que un hombre (o mujer), aunque sea sabio (incluso aunque no lo sea), aprenda mucho y no se obstine en demasía”.
En otro momento de la obra dialogan:
“Hemón: No hay ciudad que sea de un solo hombre (o mujer).
Creonte: ¿No se considera acaso la ciudad del que la gobierna?
Hemón: Tú gobernarías bien, en solitario, un país desierto.”
Los paréntesis como es lógico son aporte propio.
Toda actividad humana conlleva cierta arbitrariedad, y la política lo es. El problema surge cuando la arbitrariedad pasa del terreno de la anécdota a convertirse en norma, y además se muestra públicamente sin pudor alguno y a costa del contribuyente. El problemón se consolida cuando el ejercicio del poder se hace con tintes autoritarios, sorteando el cumplimiento de las leyes y los criterios profesionales de gestión y dirección básicos e impidiendo a los demás el ejercicio de sus derechos.
Y en esta complicada deriva estamos en Pozuelo de Alarcón. La inseguridad de la alcaldesa Pérez Quislant como gobernante municipal sobrevenida tras el abandono de la persona designada y votada para ello, la Sra. Adrados, se traduce en una actitud despótica y arbitraria que está alejando cada día más la gestión municipal de los problemas reales de los vecinos y las vecinas de Pozuelo. Una cortedad de miras que está provocando que nuestra ciudad haya perdido y esté perdiendo en estos años muchas oportunidades, perjudicando por tanto la vida de sus habitantes de manera irreparable en muchos casos.
Para complicar aún más el panorama hace pocos meses el que era con seguridad el punto de anclaje más importante de este equipo de gobierno en la realidad de Pozuelo, el concejal Sr. Alba, se vio forzado a dimitir precisamente como resultado de la arbitrariedad y el ejercicio despótico del poder de la señora alcaldesa, provocando con ello aún mayor distancia entre el pueblo y sus gobernantes y eliminando los necesarios contrapesos tan necesarios en democracia.
El rosario de colaboradores que han pasado por las proximidades de la Sra. Pérez Quislant durante estos años ha sido amplio, tanto como los que han abandonado sus funciones, bien por decisión de la Sra. Alcaldesa o porque ellos mismos han decidido alejarse del capricho y el despotismo. Nuevamente la arbitrariedad. El último caso ha sido el del Coordinador General del Ayuntamiento, figura que fue vendida por la Sra. Pérez Quislant como absolutamente necesaria hace un año, para la que se trajo a un funcionario de alto nivel con brillante trayectoria laboral y académica adornado además con uno de los salarios más elevados de esta administración, seguramente por merecimientos propios, y que al cabo de un par de opiniones en contrario se ve despedido de forma fulminante por capricho (arbitrario) de la misma alcaldesa que ayer lo consideraba una figura indispensable y hoy lo considera absolutamente prescindible, sumando a la arbitrariedad la falta de consistencia en las decisiones. Un desastre.
O los desplantes, propios del capricho, en que ha incurrido con significados vecinos y colectivos de Pozuelo; sin hablar del tratamiento dado a los grupos de la Oposición, particularmente en los plenos donde ejerce el poder que otorga la presidencia de forma parcial y cuanto menos poco flexible, símbolo esté también de arbitrariedad en el ejercicio del gobierno.
O la arbitrariedad en el desigual tratamiento a los medios de comunicación del municipio, o el uso extremo de la revista municipal para cultivar la imagen personal de la Sra. Alcaldesa más allá de los escasos logros del gobierno municipal.
Ya lo dice la propia Sra. Pérez Quislant en la felicitación navideña de Alcaldía de este año: “Ignora a quien te crítica”, escribe, mala reflexión para quien gestiona lo público.
En suma, un panorama poco edificante en el que el ejercicio de gobierno está marcado por la arbitrariedad y la falta de coherencia, lo que promete una tortuosa recta final de la legislatura en la que las fotos personales y los cantos al sol van a estar presentes de forma constante, tan presentes como el rosario de decisiones caprichosas dirigidas a cultivar, con el dinero de todos, una imagen que garantice el futuro personal de la señora alcaldesa, y en el que el presente y el futuro de Pozuelo de Alarcón parecen ser, tristemente, lo de menos.
Ángel González Bascuñana, portavoz Grupo Municipal Socialista






