Si el PP nacional necesita renovación, el PP de Madrid necesita reformar su propia estructura: Solo así podrá combatir a Podemos
A mi edad cualquier treintañero me parece un niño, pero él lo parece especialmente. Aún más que en la televisión. Sin embargo, esa sensación se evapora en el mismo momento que comienza a hablar. Lo hace pausadamente y midiendo sus palabras. Es inteligente, y lo sabe. Es atractivo, y lo sabe. Pero sobre todo es un líder, y lo sabe.
Fue un placer conocerle. Pensé que me atendería brevemente. Pero para mi sorpresa me dedicó mucho de su escaso tiempo. Y mayor sorpresa fue que se sincerara tanto. Habló largo rato. De todo. Y sobre todo de Madrid. Yo me limité a escuchar. Y lo que escuché fue lo siguiente:
“El PP es un partido avergonzado, acomplejado, esencialmente corrupto y especialmente pestífero. Y dentro del PP, el de Madrid es la mayor sentina conocida en la democracia española. No es algo puntual sino que afecta a su misma estructura. Da igual Aguirre que Cifuentes. A estos efectos son lo mismo. Aguirre representa la podredumbre política, pero está acabada. Ella y lo que representa. Pero Cifuentes estaba allí desde antes del Tamayazo. Era la número tres del partido de Aguirre y responsable de los ayuntamientos cuando la Gürtel campaba a sus anchas por los ayuntamientos de Madrid. Ella firmaba contratos a Arturo Fernández cuando este financiaba al PP de Madrid. Su consejero de urbanismo es reconocido como socio de Marjaliza en la trama Púnica. La portavoz adjunta de su grupo es acosada y apoyan al acosador. Eso es el PP de Madrid. Antes y ahora.
Nadie puede engañar a todos todo el tiempo. Cifuentes ha acabado su periodo de gracia. Ha tocado techo. Ya no le queda dinero para gastar. Ya no hay conejos que sacar de la chistera. Ahora tiene que recortar. Y su relación con Rajoy ya no es la que era. Te lo digo hoy, cuando nadie lo cree: Cifuentes ha empezado su cuesta abajo.
Ahora era el momento para que Podemos se impusiera en Madrid. El PSOE hace tiempo que perdió el norte y Ciudadanos es un trampantojo con los mismos cimientos que las fachadas de los western de Almería.
Se quiera o no, Podemos es el futuro. Es la fuerza que culturalmente dirige este país. Es un error confundir mayoría electoral con mayoría social. Y más aún confundirla con hegemonía ideológica. Podemos es el futuro. Es una realidad empírica que solo podrá ser frenada por las propias equivocaciones de Podemos. Y creo que, en Madrid, Podemos se equivoca. No en la política a implementar, que es la correcta; pero sí en las personas. Los liderazgos son claves, y más lo serán en el futuro.
No se ha elegido al mejor líder para Madrid. Se ha elegido a un baladrón que, precisamente por eso, no puede aglutinar. Cifuentes necesita enfrente a alguien muy distinto a ella y muy distante de lo que ella representa.
Hijo de alcalde y consejero de Hacienda de Leguina; banquero de la quinta entidad financiera del país; imputado por el uso de tarjetas black; él mismo adjudicatario de un piso de protección fuera del procedimiento habitual; agraciado con una hipoteca por ser hijo de quien es y especulador de vivienda pública para sacar un beneficio de 20.000 euros. ¿Tú crees que es la imagen de un candidato de Podemos? ¿Crees que es creíble?
En política nos han pegado a todos, pero hay cosas defendibles y cosas imposibles de defender. Sería impensable que ni siquiera el PSOE presentara un candidato con esta biografía. Lo mataríamos antes de que pudiera dar su primera rueda de prensa. En el PP ni se lo plantearían. En Ciudadanos no lo pondrían por muy guapo y fotogénico que fuera, que ya se sabe que son sus principales criterios de selección.
¿Crees que Podemos no va a tener que defenderse en vez de atacar? ¿Crees que no va a tener que dedicar demasiado tiempo a blanquear a un candidato “demasiado black”? ¿Crees que es el mejor para llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas? ¿Crees que es el líder para unir a sus propios compañeros después de la campaña de descalificaciones que han hecho? Ojalá me equivoque, pero mucho me temo que no.”
Me sorprendió tanta claridad. No es habitual entre políticos, ni siquiera off the record. Se lo hice saber y sonrió acentuando su aspecto de niño inocente.
Me despidió amabilísimamente y quedamos, yo por interés y él por cortesía, en volvernos a ver. Seguramente no tendría otra oportunidad, así que se lo pregunté: “¿Y tú, que vas a hacer en el futuro? ¿Darás el paso?”. Me miró abriendo mucho los ojos, ladeó un poco los labios haciendo casi un puchero y me contestó: “Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía” “¿Sabes de quien es la frase, no?”.
Lo cierto es que no lo sabía pero al llegar a casa la busqué literalmente en Google. Y entonces supe de la guerra que se avecina.
Isabel Bathory





