Desbarajuste protocolario en la presentación de libro “Pozuelo de Alarcón. 1600-2000. De su venta a ciudad metropolitana” de María Esperanza Morón

Ayer, en el Centro Cultural MIRA, la concejalía de Cultura del Gobierno de Pozuelo presentó el libro “Pozuelo de Alarcón. 1600-2000. De su venta a ciudad metropolitana” escrito por la Historiadora y Cronista Oficial de esta ciudad María Esperanza Morón y Luis Enrique Otero, Catedrático de Historia Contemporánea y Decano de la facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. Prestigio por doquier.
Y me cuentan que, como no podía ser de otra manera pese a la escasa publicidad que se le dio al acto, fue un éxito de público. Lleno hasta la bandera.
Pero también me cuentan que se produjeron malentendidos protocolarios impropios de un acto tan señalado aunque propios de un Gobierno como el de Pozuelo.
Me dicen que la primera fila de asientos estaba reservada, como es natural, para las autoridades. Y autoridades fueron y se sentaron en ella. La concejala Elena Moreno y los concejales Unai Sanz y Pablo G. Perpiñà se sentaron en esa primera fila. Pero, ay amigo, una asesora de la concejala Mónica García Molina le pareció que la concejal socialista y los concejales de Somos Pozuelo no tenían pinta de autoridades, se acercó a ellos y les dijo que aquel no era su sitio y que se sentaran donde el público asistente. Pa’tras, venga. Esto es para autoridades.
La asesora de Mónica, conocida en su banco a la hora de recibir el sueldazo del Ayuntamiento de Pozuelo, desconocía a los concejales del Ayuntamiento que le paga. Cosas de este Gobierno. Cosas lógicas de este Gobierno en dislate permanente.
Los concejales pozueleros, prudentes, se retiraron a los asientos de público normal. Menudos son en esa concejalía. Te retiras o te retiran. Ahí todo se mueve por el ordeno y mando. Tan es así que la sargenta asesora llegó a echar también de la primera fila a Pilar Palomo, nieta de Cirilo Palomo, prestigiosa catedrática de 83 años y presentadora del acto. Los viejos pa’trás también.
Luego, como también suele pasar, alguien le paró los pies a la disciplinada asesora, pidió perdón a los concejales y a doña Pilar y la cosa volvió a su ser.
Seguiremos informando….
La Piraña del Meaques





