El milagro del asfalto y el maquillaje municipal: Durísima crítica de “El Pueblo Existe” al vergonzoso márquetin político del resumen de dos años de legislatura que ha hecho Tejero

El Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón ha conseguido lo que parecía imposible: vender la repavimentación de calles como si fuera una revolución urbanística sin precedentes. En un publirreportaje grotescamente disfrazado de noticia en La Razón, se afirma que el consistorio ha “actuado en el 80 % de las calles” del municipio.
A eso se suma otra joya del marketing político: el cumplimiento del 90 % del programa electoral.
¿Quién audita eso? Nadie.
¿Dónde están los datos?
En ninguna parte.
¿Qué sentido tiene?
Solo uno: fabricar una verdad a base de repetir una mentira.
El “Plan Calle a Calle”: asfaltar como quien lanza confeti
La supuesta proeza del plan municipal no aporta una sola cifra seria sobre inversión, control de calidad o evaluación ciudadana. Solo números redondos y titulares brillantes.
Que hayan “actuado” en el 80 % de las calles puede significar cualquier cosa: desde cambiar una tapa de alcantarilla hasta mover un banco de sitio.
No hay transparencia, no hay trazabilidad. Solo hay propaganda institucional y fotos de responsables locales luciendo chalecos reflectantes para la prensa.
El 90 % del programa electoral: ¿una broma o una estafa?
Pero lo más indignante del publirreportaje no es el autobombo del asfaltado. Lo verdaderamente insultante es la afirmación de que el equipo de gobierno ha cumplido ya el 90 % del programa electoral.
¿Cómo se mide eso?
¿Quién lo certifica?
¿En qué consiste ese supuesto “programa cumplido”?
- ¿Está cumplido el programa cuando los servicios públicos se deterioran?
- ¿Cuándo los parques se secan por falta de riego?
- ¿Cuándo los vertidos fecales contaminan entornos naturales sin respuesta efectiva?
- ¿Cuándo el acceso a la vivienda es un espejismo y los jóvenes se ven expulsados del municipio?
El 90 % cumplido es un eslogan vacío, una cifra lanzada al aire como quien lanza migas al público para distraer. No se trata de una gestión transparente ni de un balance riguroso, sino de una declaración auto celebratoria carente de control democrático. No es más que otro capítulo del manual de la propaganda local:
Inflar el relato, ignorar los hechos, silenciar a la oposición, y vestir de “éxito” lo que no es más que gestión ordinaria disfrazada de heroísmo.
Política de escaparate: mucha acera, poca vergüenza
La gestión del Ayuntamiento de Pozuelo se ha convertido en un ejemplo de libro de “política de escaparate”: se invierte en lo que se ve, no en lo que importa.
Las calles recién asfaltadas quedan muy bien en fotos.
Los informes de transparencia, los debates públicos, las auditorías vecinales… no dan likes, así que se omiten.
Mientras se aplaude la pintura fresca de los pasos de cebra, se ignora la falta de una política juvenil seria, la ausencia de soluciones habitacionales asequibles o la precarización progresiva de los servicios sociales.
Un artículo comprado, un periodismo vendido
La nota publicada por La Razón no es información. Es propaganda encubierta financiada, probablemente, con dinero público, disfrazada de periodismo.
No hay contraste de fuentes, ni se citan datos independientes. Solo hay un aplauso a coro, redactado para complacer al poder local.
Este no es un caso aislado. Es un modelo de gestión comunicativa que Pozuelo viene perfeccionando: hacer parecer que se gobierna, cuando en realidad solo se vende una imagen.
Se ocultan los errores, se inflan los logros, se calla a quien denuncia, y se premia al medio que aplaude.
Conclusión:
Si ya han cumplido el 90 % del programa, ¿por qué seguimos esperando que hagan lo importante?
Pozuelo no necesita más asfalto. Necesita verdad, control ciudadano y un gobierno que rinda cuentas sin recurrir al marketing encubierto.
Mientras el Ayuntamiento se felicita por lo bien que maquilla las calles, los ciudadanos se preguntan cuánto costó la foto… y cuánta mentira hay detrás de cada titular.
Juan Pozuelo, de El Pueblo Existe






