Carrera profesional horizontal en Pozuelo: más vale tarde que nunca… Un artículo de Saxa Duende

A modo de aclaración…
La carrera profesional horizontal es el derecho que tienen los empleados públicos a progresar en el empleo de forma individualizada y al reconocimiento de su desarrollo profesional de acuerdo con su formación, experiencia profesional y el cumplimiento de los objetivos que establecen las Administraciones Públicas. Sin duda, la profesionalidad de los empleados públicos, contribuye al desarrollo de lo público de una forma directa que, en el ámbito local, donde la proximidad con el ciudadano es clave, tiene un efecto beneficioso.
El modelo no es nuevo, está implantado ya en numerosos ayuntamientos y con buenos resultados porque representa el compromiso de todos por mejorar la Administración desde la transparencia, si se hace bien, y utilizando mecanismos democráticos.
En el caso concreto de Pozuelo de Alarcón, con una plantilla cercana a los 900 trabajadores, la carrera profesional ha estado condenada al ostracismo durante años, tanto la vertical, al haber sido inexistente la promoción interna, especialmente entre el personal funcionario de Administración, que no existe desde que en 2002 se convocaron los últimos procesos, allá cuando gobernaba aún Martín Crespo. Y, en buena parte, debido a que no quiso abandonar su cargo sin solventar el problema a los interinos que él mismo había provocado y a una eventual que recibió premio sin mérito y sin nota para ello…
Entre el personal laboral, la promoción profesional también ha sido más que tímida; ruboriza pensar que en una administración tan potente, donde una buena parte de su plantilla tienen formación superior, en casi dos décadas no se haya cuidado lo más mínimo a su personal por ignorancia, prepotencia y falta de sensibilidad de los políticos que han desfilado por sus sillones municipales. Ni Sepúlveda, ni Aguado y mucho menos Adrados, se distinguieron por su interés en mejorar esta situación e hicieron gala del más absoluto desprecio por la carrera profesional y por la profesionalidad.
El equipo de Gobierno de Quislant, sin embargo, parece querer dar un vuelco a la situación y ha hecho una apuesta por su personal que es de agradecer. Tanto es así que ha presentado una moción al Pleno cuya finalidad es que la carrera profesional sea el eje nuclear de las negociaciones sindicales.
Más que un gesto, que lo es, el compromiso de la Alcaldía supone al menos la intención de reconocer la aportación de los trabajadores municipales en la mejora de la calidad de la prestación del servicio público y al mismo tiempo, conseguir un mayor grado de motivación de aquellos y su implicación, que ya es mucha, en los objetivos de la organización, lo que, en definitiva, redunda en la mejora en la gestión de los servicios públicos y en la atención al ciudadano, que en realidad es lo que importa.
El nuevo modelo, de aplicación voluntaria al personal que desee progresar, valora la trayectoria y actuación profesional, la calidad de los trabajos realizados, los conocimientos adquiridos, y la evaluación del desempeño, que debe realizarse mediante procedimientos basados en principios de transparencia, objetividad, imparcialidad y no discriminación pues, en caso contrario, sería un parche más a sumar a los anales de la historia de Pozuelo.
Veremos en qué queda todo.
Saxa Duende





