Debate a 4: Mariano Rajoy estuvo por encima de otros tres candidatos
Ya se ha iniciado la nueva campaña electoral. Y las promesas de muchos partidos de “recortar” quedan en agua de borrajas. Los españoles podemos comprobar cómo PSOE, Ciudadanos y Unidos-Podemos ocupan sus espacios electorales con sus carteles, fotos y falsedad. En la tele digo una cosa. En la calle hago la contraria. Y seguimos descontando los días para que llegue el 26-J. Y todo es lo mismo. Y el futuro que nos espera es desolador. Y algunos siguen enrocados en sus posiciones. Y seguimos perdiendo los españoles. Triste. Decepcionante.
El lunes se celebró el Debate. Y todos los medios hacen encuestas preguntando quién ganó el debate. Y, evidentemente, todos los afines de unos y otros, andan por ahí clicando a su candidato. Yo lo reconozco, voté por Mariano Rajoy. Pero cuando lo hice, me di cuenta que ese dato sólo sirve para tapar una realidad. Este tipo de debate no sirve para nada.
Y lo lamento enormemente por el esfuerzo de todos los candidatos. Pero es la realidad. ¿Acaso alguien se ha enterado del programa real de Pablo Iglesias? ¿Alguien ha sabido por qué Albert Rivera sólo habla de la corrupción del PP y no de la del PSOE o de la suya propia? ¿Algún espectador se ha aclarado con la postura de pactos de Pedro Sánchez o de Albert Rivera? ¿Sánchez despejó alguna duda sobre su programa de gobierno? E incluso, algunos no entendemos cómo Mariano Rajoy no le dijo a Rivera que tanto se rasgó las vestiduras contra PODEMOS, ¿qué hace pactando con ellos arrebatando gobiernos legítimos al PP?
Lo dicho, no sirve para nada, salvo para seguir hablando. Sin embargo hay seis aspectos que, para mí, quedaron absolutamente claros y solo por ellos, valió la pena:
1.- La responsabilidad de evitar unas terceras elecciones está en manos del bloque de izquierdas (PSOE, CIUDADANOS y UNIDOS-PODEMOS). Sólo el PP se ha comprometido a respetar la decisión de la mayoría de españoles y no dificultar la investidura a quien resulte ganador. Evidentemente, el silencio de los otros partidos oculta una opacidad de pactos no declarados en el centro izquierda español (PSOE y CIUDADANOS). Opacidad que hará que la balanza se incline hacia un radical gobierno de izquierdas bolivariano, hacia un gobierno de centro y moderado o hacia unas terceras elecciones. Ninguno sabremos qué sucederá con el voto dirigido al PSOE o CIUDADANOS. Mal asunto.
2.- El formato a cuatro no propicia el debate. Entendiendo como tal, que cuando uno alude a su adversario en su exposición, el adversario, “por alusiones”, tiene derecho a responder. Si hubiera sido así, es evidente que Rajoy tendría que haber tenido tres veces más de tiempo que el resto y, por tanto, hubiera tenido derecho a responder. Pero no fue así. Lógico. El debate hubiera sido eterno. Por lo que, más que un debate, este formato es una exposición de cuatro candidatos con un objetivo claro de tres de ellos, atacar a Mariano Rajoy y al PP durante el 75% de su intervención. Cambiemos el nombre a este show televisivo. “Encuentro de candidatos”, tal vez. No hablemos de debate, por favor.
3.- Tampoco el fondo de lo dicho por los candidatos favorece ningún debate. Si uno de los candidatos da datos reales y otros se dedican a desprestigiar al uno, no por los datos, sino con “otros temas” para desviar la atención. Ni es serio. Ni hay debate. Por ejemplo, en el capítulo dedicado a la corrupción, mientras Rajoy expuso que el acuerdo de investidura de PSOE y CIUDADANOS incluía propuestas de regeneración que ya son una realidad gracias al gobierno del PP. Y las enumeró. Albert Rivera, en vez de reconocer que su “copia y pega” recibió un zasca del Presidente “en funciones”, en vez de disculparse y proponer avanzar juntos en la lucha contra la corrupción. Decidió sacar los papeles de un presunto delincuente y sin ningún tipo de vergüenza acusar a Mariano Rajoy de cobrar en negro. La respuesta del presidente no se hizo esperar. La pregunta al adversario fue evidente después de unas afirmaciones de él en un programa televisivo. ¿Cobró en negro el señor Rivera? Porque pagar está claro que si, pues así lo afirmó. La duda estaba en si había cobrado. Albert Rivera con sus nervios ya habituales dijo que no, bueno que si. Bueno que todo era mentira. Oportunidad perdida por un mal concepto de la política. No hubo debate.
4.- Pedro Sánchez y Pablo Iglesias agitan la división del pueblo español sin ningún rubor. Sin ningún miedo. Pasando de la moderación a la radicalidad, el primero con cara de cabreado y el segundo con un tono pausado y una sonrisa. Peligroso el camino.
5.- Albert Rivera tiene un “sueño”. Ha pasado de querer ser el Adolfo Suárez de este siglo, a pretender ser el Martin Luther King español. Sin embargo demostró su falta de principios liberales o ausencia de conocimiento de lo que supone el liberalismo cuando hablamos de derechos fundamentales como el de la presunción de inocencia. Es lo que tiene el “copia y pega” del líder de Ciudadanos. Nada de original. Todo plagiado. Sin principios.
Y, por último, me quedó claro que Mariano Rajoy está por encima de los tres candidatos. Muy por encima de ellos. No es perfecto. Y probablemente le faltaron cosas que decir. Pero lo que dijo fue positivo, objetivo, real y contrastable. Y dijo algo que deberíamos todos tener en cuenta a la hora de votar. Gobernar es muy difícil y uno no puede presentarse a hacer prácticas en el gobierno. Hay que venir con la lección aprendida.
En definitiva, menos cartelitos. Menos estilismos. Menos titulares. Menos ataques en conjunto. Menos odio. Menos rencor. Y más España y los españoles. Más gestión. Más políticas. Más unidad. Más verdad. Y más libertad.
Gracias.
Yolanda Estrada






