¿Nueva batalla entre ciencia y religión?

Así podría titularse el contencioso del que inmediatamente hablaremos aunque, afortunadamente, ni se ha producido en nuestro país, ni la religión en conflicto es la católica.
Diversos medios de comunicación nos informaban días atrás de un enfrentamiento entre los responsables de la red de telescopios que Estados Unidos lleva años instalando en Hawai y representantes de grupos étnicos y medioambientales. El problema está causado por el novísimo telescopio gigante de 30 m de diámetro (TMT) que la Universidad y el Tecnológico de California pretendían construir en la cumbre del volcán Mauna Kea.
Pero resulta ser, por una parte, que dicha montaña está considerada por los nativos como sagrada y en ella incluso se celebran enterramientos actualmente. Y por otra, que un informe de impacto prescrito por los tribunales afirmó que en los años durante los cuales se construyeron 30 instalaciones científicas con sus correspondientes observatorios, habían provocado un gran deterioro medioambiental y cultural del entorno.
Los demandantes han querido dejar bien claro que están en desacuerdo con la forma en que algunos científicos han pretendido enfocar el litigio, presentándolo como uno más de los muchos enfrentamientos surgidos a lo largo de la historia entre el avance de la ciencia y el oscurantismo retrógrado de la religión. Es más bien, según los detractores del proyecto, un simple incumplimiento de la ley por parte de los constructores.
Y mientras, Europa se frota alegre y disimuladamente las manos. Especialmente porque el retraso en la puesta en marcha del TMT, significa que será el Viejo Continente quien seguramente gane la carrera de los grandes telescopios. El Telescopio Extremadamente Grande (E-ELT) europeo, de 39 m. de diámetro ya ha comenzado a construirse en el Cerro Armazones de Chile y será operativo en 2024. Originalmente el TMT debería haber funcionado antes de esa fecha… pero al parecer los dioses hawaianos no están por la labor.
Y el segundo motivo de contento europeo podría ser que acaso el TMT acabara construyéndose en territorio canario. Demostrando unos envidiables reflejos, Rafal Rebolo, director del Instituto de Astrofísica de Canarias ha propuesto a los científicos norteamericanos su ubicación en el Roque de los Muchachos, sito en la isla de La Palma, donde desde hace años funcionan, no sólo el mayor número de telescopios del hemisferio norte, sino el actualmente mayor telescopio óptico del mundo, el Gran Telescopio de Canarias, GTC o GRANTECAN. Rebolo ha tratado de convencer a los investigadores estadounidenses de la probada capacidad técnica del IAC, de las perfectas condiciones de observación del cielo canario, y los mucho más reducidos costes de mantenimiento que el TMT precisaría.
No lo decimos por arrimar el ascua a nuestra sardina (o bueno, quizá un poco sí), pero si el TMT acabara en las Islas Afortunadas, se produciría un perfecto equilibrio entre el derechos de los hawaianos a mantener el mayor respeto hacia sus creencias religiosas y el derecho del resto de la Humanidad a conocer cada día un poco más del Universo donde habitamos.
Abelardo Hernández






La ciencia tiene unl unico camino, seguir adelante.
Per me pregunto si pondriamos una antena parabolica gigante sobre San Pedro en el Vaticano
Muchas gracias por su participación. Saludos