La conciliación, como el sur, también existe

Sigo con el tema de la Conciliación. Es algo que me preocupa. Es una de las grandes asignaturas pendientes que tiene España.
Además sigo con ella porque el tema es muy amplio y está estos días en boca de todos. El que más y el que menos ha dado su opinión en alguna red social o lo ha comentado con sus compañeros de trabajo. Pero, hoy, voy a dejar de lado el problema para hablar de soluciones.
Y lo primero que tendríamos que hacer es fijarnos en los países de nuestro entorno, como pueden ser Alemania o Dinamarca que nos llevan 50 años de ventaja en cuanto a Conciliación. Y, después, tomar nota de las diferencias. Es fácil. Basta con mirar en Google.
Pero cono eso es trabajoso, podríamos empezar imitando a nuestros vecinos franceses que han incrementado la tasa de natalidad en los últimos años. Gracias a la Conciliación entre otras cosas. Los franceses han puesto en marcha una batería de ayudas a las familias que ha incluido un replanteamiento de los horarios laborales, por ejemplo. Y eso es fundamental para la Conciliación.
¿Y en España? La última vez que se dio un paso importante en España fue con la Ley 39/1999 promulgada por el Presidente Aznar, que incluía la reducción de jornada por guarda legal. Pero hace tiempo que ha quedado obsoleta. Con los bajos sueldos actuales pocas familias se pueden permitir una reducción de jornada. Además, muchas veces supone la marginación de la mujer en la empresa ya que son muy pocos los hombres que la piden.
La primera cuestión que hay que abordar, a mi entender, puede llamar la atención de algunos y parecer irrelevante para otros. Pero lo cierto es que nuestro huso horario, herencia de la dictadura franquista, nos condiciona muchos aspectos de la vida. No sólo afecta a la salud al no tener nuestro reloj biológico en hora, sino que es el principal culpable de los horarios laborales irracionales. Sólo el Gobierno puede volvernos a poner en el horario de Greenwich. Sin duda esta medida daría un impulso decisivo hacia la Conciliación.
Parece que los nuevos partidos políticos vienen dispuestos a aprovechar la inmovilidad de los últimos gobiernos respecto a los temas sociales y tienen ganas de modernizar España. Albert Rivera, por ejemplo, no ha tardado ni dos días en presentar un paquete de propuestas en los que la Conciliación es un punto prioritario. Todo apunta a que, en esta legislatura, se dará un paso adelante hacia la europeización de los horarios laborales.
También es imprescindible legislar. No estoy a favor de obligar o prohibir pero sí es aconsejable premiar a quienes promuevan la Conciliación. Por ejemplo, incentivando fiscalmente a las empresas que tomen medidas para fomentarla. Estas medidas pueden ser establecer flexibilidad en la hora de entrada y salida, jornadas continuas, un número de horas recuperables para asuntos familiares, permitir el teletrabajo, etc.
Pero este cambio no será posible sin la colaboración de las empresas, que no deben perder este tren. No sólo por las ventajas económicas que les puedan aportar directamente sino porque está demostrado que los trabajadores que concilian son más productivos. Además, Conciliación es la palabra de moda y actualmente aporta a la imagen de la empresa tanto o más que la famosa RSC. De hecho, en muchas ya existen los Comités de Conciliación que podrán dar más frutos en cuanto exista el marco legal necesario.
Finalmente, os confesaré que estoy cansada de oír que en España siempre será imposible conciliar por nuestro carácter latino, el clima, etc. Siento desmitificar este punto. En países mediterráneos como Marruecos o Italia cenan más temprano, lo que significa que también terminan la jornada laboral antes.
Sin ir más lejos, en Pozuelo de Alarcón la empresa Signo Editores ha puesto en marcha un plan de conciliación con magníficos resultados. Los empleados están agradecidos y felices de poder compaginar el trabajo con su vida personal y familiar. La Conciliación también existe y para muestra, un botón.
Manuela de Arco





