Susana Pérez Quislant busca reconciliarse con los funcionarios de Pozuelo a los que ella misma enemistó

(19-06-15) Llegar a desempeñar el cargo de Alcaldesa de Pozuelo es un reto político que debe de dar vértigo incluso para una persona como Susana Pérez Quislant, con una dilatada trayectoria en el ámbito municipal que incluye cuatro años de concejala en nuestro municipio.
Por ello son muy significativas las primeras medidas que está tomando, ya que sin duda van a marcar la línea de actuación que quiere seguir en esta legislatura.
Las dos primeras han sido el cese de la Directora General de Recursos Humanos del Ayuntamiento Eugenia Pérez y la revocación de la obligación de los funcionarios de prestar su servicio los martes por la tarde.
Quedan otras “primeras” medidas importantes por conocer, como por ejemplo el acuerdo al que llegará con la oposición y las concesiones que realizará a sus peticiones maximalistas, pero ya podemos adivinar que la Alcaldesa no quiere problemas en su propia casa ni asumir los costes políticos de su antecesora.
Que la medida de ampliar el horario de los funcionarios a la tarde de los martes no gustó quedó claro por la movilizaciones que provocó, por cierto muy criticadas por el equipo de Gobierno de entonces del que por supuesto formaba parte Susana Pérez Quislant.
Que la Directora General de Recurso Humanos de Pozuelo era una dura negociadora y se la apodaba la “Merkel” por los sindicatos y que, junto a Paloma Adrados, fue su azote es de sobra conocido.
Por lo tanto la intención de la nueva Alcaldesa está clara. Busca la reconciliación con unos funcionarios que la han criticado en numerosas ocasiones, ofreciéndoles en bandeja de plata sus dos reivindicaciones fundamentales.
Susana Pérez Quislant demuestra con esto una capacidad camaleónica para adaptarse a su nueva responsabilidad. Tiempo tendremos de ver si se mantiene en esta línea y si los funcionarios entienden el gesto.
Sam Caster






