Crónica del Día del Afiliado del PP en Pozuelo desde el punto de vista de un jubilado pepero de 70 años, harto de tanta tontería, amiguismo y mediocridad. Un artículo de El Viejo rockero JP.

Y volví a casa. Me ayudó mi hija y mi yerno a llevar la maleta. Deshacerla. Y se marcharon. “¿Papá, estarás bien?”. “Si hija. No te preocupes. Estoy estupendamente”. Con una sonrisa y un par de bromas, les acompañé a la puerta. La cerré y me quedé unos segundos apoyado en esa puerta que aún necesita el arreglo que ella me pedía.
“Cariño, la puerta no cierra bien. Tenemos que arreglarla o cambiarla”. Su voz aún suena en esta inmensa casa. Mis ojos se llenaron de lágrimas. ¡Cuánto te echo de menos!
Pero, como si ella hubiera sentido que estaba a punto de rendirme, sonó mi móvil. Y eso me hizo despertar y volver a la realidad.
Y fui a la fiesta del afiliado del PP. Después de recibir dos sms, un mail y casi la súplica para acudir al evento en el que Enrique Ruiz Escudero contaba con la presencia de Ángel Garrido para perdonarle todas sus malas o negativas acciones como presidente del PP de Pozuelo. Después de ese machaque, por supuesto acudí porque quien me llamó no era de su cuerda. Era de la nueva etapa que todos esperamos con ilusión y esperanza.
Y acudí.
No me interesaba nada Garrido y menos Enrique. ¡Que dimita ya, por favor! Si es que el pobre es más simple que el mecanismo de un chupete. Simple y traicionero. Por no llamarle traidor del Partido Popular. Porque es lo que son en su familia. Traidores.
Allí estaba plantado, como diría mi señora, con cara de circunstancias, al lado de otro político poco agraciado para la empatía: El presidente de la Comunidad. Ángel Garrido.
Y de repente vi a muchos afiliados juntos de Pozuelo. Muchos. Esos que llevaba tiempo sin ver. Todos cerca del Alcalde de Boadilla. Yolanda Estrada muy activa. Félix, menos, pero dejándose hacer por Yolanda Me sorprendió ver también a la Alcaldesa. Pero todo parecía como antes. Un PP unido. A pesar de la mediocridad de muchos.
Por el lado de ERE, todo era nervios, no saber qué hacer. Cómo actuar. Los dos querían fotos. Pero que los afiliados acudiéramos a su ladito. Menos mal que la hermanísima, Almudenita, no estuvo por allí ordenándonos ir a saludar a su hermano. Nos libramos de una buena, la verdad.
Porque uno es educado. Mi querida esposa siempre me lo pidió. “Hagas lo que hagas, pienses lo que pienses, sé educado. Te lo ruego”.
Y así haré, amor mío. Siempre seré educado.
Por ella, incluso saludé a alguno de los que acompañan a ERE. Pocos. Pero a ERE, ni hablar. ¡Antes me corto la mano derecha!
Mirar a un lado y a otro del pasillo donde se celebraba el día del afiliado era como si estuviéramos mirando un partido de tenis. Con una diferencia, al equipo de ERE siempre se le pitaba, “bola mala”.
Pude saludar a muchos compañeros y me encantó recibir la felicitación de Terol y de Juan Carlos Vera. Pregunté que por qué nos felicitaban. Y sonriendo Antonio González Terol me respondió “porque hoy es vuestro día, estamos aquí para daros las gracias por vuestro apoyo”. ¡Qué gran Alcalde y qué gran político!
Me gustó su respuesta. ¡Qué diferencia! Mientras ERE esperaba el aplauso y reconocimiento de no sé quién porque él es, como dice el Capitán, “de la pata del Cid”. Los curritos del PP, nos agradecían a los afiliados nuestro trabajo.
Después de un verano nostálgico. Echándola de menos. Volví a Pozuelo. Y he decidido trabajar para que las personas trabajadoras, con capacidad y méritos, nos representen.
Estoy harto de tanta tontería y tantos amiguismos y mediocridad. Desde el fallecimiento del concejal que no tuve el honor de conocer, hasta el escándalo de Benigno Granizo, recordando la pérdida de la confianza de los afiliados del PP de Pozuelo en su presidente.
He comprobado que o cambiamos o nos comen por los pies. Y yo no quiero que nos coman por los pies. Sobre todo cuando el liderazgo del PP es el de Pablo Casado. Y me ha devuelto esa ilusión que perdí cuando este viejo roquero cuenta ya con más de 70 a sus espaldas.
Pero, por si aún existen dudas. Seguiré contando todo lo que sé. Porque la memoria, a veces, es buena para evitar caer en los mismos errores.
Sorpresas de la vida.
El viejo rockero JP.






