El éxito de la Cabalgata de Reyes demuestra, un año más, que el gran problema de Pozuelo es de voluntad política

(08-01-15) Desde que vivo en Pozuelo de Alarcón, hace más de 30 años, estoy oyendo lo mismo: existen muchos ‘pozuelos’. Muchos. Tantos como urbanizaciones.
Pozuelo es un pueblo dormitorio creado para dormir y aquí cada uno va a lo suyo. Las fiestas son para unos cuantos, los actos que organiza el ayuntamiento para otros cuantos y los espectáculos, en general, para los que les gusten o le regalen las entradas. Y luego están los llamados ricos. Esos a los que, dicen, Pozuelo les importa un carajo.
Aquí apenas hay identidad propia. Pozueleros. Aquí cada uno va por su lado. Me lo han dicho muchas veces. Hasta la saciedad. Es algo asumido por todos. Pozuelo era y es algo así como el pueblo indio y sus tribus. Las tribus de los comanches al norte, los apaches al este, los chiricahuas al sur y luego los sioux y los arapahoe y no sé cuántas tribus más al oeste… En fin, que cada uno iba y va a su bola.
Debo decir que yo, al menos, nunca me he resignado a aceptar ese concepto de Pozuelo. Siempre me he negado a asumir un razonamiento tan simple. Pozuelo no es así. Creo, sencillamente, que la desunión de los pozueleros es un problema de voluntad política. Y lo he dicho muchas veces. Y lo vuelvo a decir. Asumo que no es fácil de resolver el problema pero aseguro que, con voluntad política y con trabajo, se consigue.
Y el ejemplo de cómo conseguirlo nos lo ha dado el éxito la Cabalgata de Reyes Magos celebrada hace unos días.
La cabalgata de Reyes Magos ha sido un éxito. Posiblemente, el mayor éxito de todos los actos que se celebran en Pozuelo a lo largo del año. Éxito de crítica y de público, se decía antes en el teatro. ¿Y saben por qué?
Muy sencillo porque la Cabalgata ha ido, año a año, ganando en brillantez y, como consecuencia de ello, en prestigio. Prestigio. Vuelvo a la palabra mágica. Y volveré una y mil veces a ella. Prestigio es la llave de todo lo que se debe mover en Pozuelo. Y esa ha sido la clave del éxito.
Pero nuestros políticos no lo entienden. Prefieren lo cutre, el olor a panceta y lo medio clandestino. Y así no hay manera. Nunca los vecinos de las grandes urbanizaciones, ni de las medianas ni de las pequeñas se moverán por algo vulgar o mal vendido. Los políticos han acostumbrado a los pozueleros a que, cuando buscan algo bueno, prefieran ir a Madrid o a buscarlo donde lo encuentren. O, simplemente, se quedarán en casa. En Pozuelo no lo encontrarán nunca.
Hace muchos años, recuerdo que a la Cabalgata de Reyes íbamos 17 y el del tambor. Para muchos era lo más cercano para salvar el expediente con los niños. Alguna vez, el circo de turno le prestaba un camello al Ayuntamiento y de paso se anunciaba. Madrid estaba muy lejos. Allí íbamos lo cabales. Los que podían preferían irse a lugares mejores. Allí donde la Cabalgata fuese espectacular y prestigiosa.
A la Cabalgata del día cinco, en cambio, fueron muchos famosos y muchos ricos de urbanizaciones. Querían calidad y se les ofrecía calidad. Y asistieron. Y disfrutaron contemplando el espectacular espectáculo. Y allí estuvo Nuria Roca junto a su marido y sus tres hijos. Y el futbolista del Real Madrid Álvaro Arbeloa con su mujer Carlota Ruiz y su hija Alba. Y Jaime Martínez Bordiú que coincidió con su ex, Patricia Olmedilla, con la que sigue manteniendo una estrecha relación de amistad. Lo cuentan las revistas del corazón. Y me cuentan pozueleros de a pie que hubo muchísimos más famosos y de esos ricos de urbanización que, aseguran, nunca salen de sus ‘tribus’. El año pasado, asistieron los propios Reyes de España, siendo aún Príncipes de Asturias.
Conclusión, cuando se hacen las cosas bien y se prestigian, Pozuelo es uno y se acaban los muchos ‘pozuelos’. Y me estoy acordando ahora de tantas cosas cómo se organizan en Pozuelo y de tantas patochadas como se celebran y que no llaman la atención de nadie… Me imagino que ustedes también…
Espero que se enteren nuestros políticos.







