La pobreza intelectual y política del PSOE de Pozuelo está a tres centímetros de lo asombroso


De vez en cuando, los medios de comunicación se ven obligados a rellenar sus páginas con temas menores o llamados de ‘nevera’. Es así. Y el que lo niegue miente o está empezando. También, de vez en cuando, los medios hacen favores. Intercambio se llama. Hoy, por ti y, mañana, por mí. También es así. Y hay veces que los medios ayudan a los amigos a cambio de nada. Hay amigos que necesitan apoyo y el medio de comunicación saca temas recurrentes en los que se pueda apoyar. Es algo normal.
Bien. Pues, una de estas tres cosas hizo, ayer, El País. No sé si para rellenar páginas, para hacer un favor a cambio de información o para echarle una mano a un amigo. Creo que esto último, pero lo cierto fue que el que fuera ‘el diario independiente de la mañana’, sacó un tema recurrente. El árbol de El Olvidable. Casi el título de una película del oeste. Los escandalosos 104.000 euros que se gastó el Ayuntamiento de Pozuelo en el árbol era un título llamativo. Y, encima, el dichoso árbol se está secando. Venga morbo. No se puede ser más cutre ni más casposo. Pero no me extraña nada de un periódico como el actual El País. Si no fuese por el PP ya tendría fecha de caducidad. En cualquier caso, hablaba de 2007. Cuando ya se sabía que venía la crisis y Zapatero la negaba.
¿Y para qué ha sacado El País el tema del árbol de El Olvidable? Sin duda, para echarle una mano a alguien del PSOE de Pozuelo de Alarcón. Por ahora, no sé quién es. Ya averiguaré de quién se trata. Aunque debe estar cerca de la señora Eva Izquierdo por lo que lo ha defendido en Twitter. Extraño proceder. Pero aún no tengo confirmada mi sospecha.
El Quercus Palustris del Parque de las Cárcavas es algo del pasado. Incluso, se denunció ante los tribunales y se archivó porque no hubo forma de encausarlo. Es así. Las dudas solapadas sobre la justicia sobran.
Pero no quiero hablar del dichoso árbol. Es caso cerrado, judicial y políticamente. Quiero hablar de la Agrupación Socialista de Pozuelo, si es que existe aún.
Y quiero hacerlo para criticar que se tenga que valer de una noticia de 2007 para hablar de Pozuelo. Eso sí que me parece grave. Cuando todos los partidos del arco plenario de Pozuelo están pensando en el futuro de este pueblo, el PSOE mira al pasado. Cuando todos los partidos extraparlamentarios de Pozuelo que aspiran a tener representación en el Ayuntamiento, tras las elecciones, y buscan presentar una idea novedosa de futuro, el PSOE se acuerda de lo olvidable. Cuando se debate saltar o no, políticamente, en busca del prestigio, el PSOE recula. No quiere. No tiene una sola idea y teme quedarse fuera del Ayuntamiento. Tiene miedo a que el propio partido desaparezca en Pozuelo y se refugia en temas de hace 7 años para reafirmar su existencia. Es un erial ideológico. No sabe, ideológicamente, ni siquiera donde está y se agarra el pasado. No tiene donde mirarse porque el propio PSOE nacional está vacío. No me extraña que algunos de sus miembros se giren hacia el neocomunismo de Podemos.
Acordarse ahora del árbol de El Olvidable, por mucho que aparezca en El País para darle actualidad, es mostrar una pobreza intelectual y política asombrosa.
Me ha llamado la atención que Alberto Sotillos, que escribe un tuit cada 97 segundos, no lo mencionase siquiera. Sin duda, Alberto solo vive en Pozuelo. No le interesa la política socialista de Pozuelo. Le interesaba más la caída de prestigio de Pedro Sánchez y, consecuentemente, del PSOE en el programa Sálvame de Tele5. Salir del Pensamiento Alicia para caer en lo más cutre de la televisión de este país es salir de guatemala y caer en guatepeor. No me extraña que Sotillos ande cabreado.
Por cierto, el Parque de las Cárcavas es precioso. Y ya va siendo hora que se diga. Y debe usarse más por el Gobierno del Ayuntamiento.
Y es cierto que hay un árbol enfermo en el centro pero no hay que rasgarse las vestiduras por ello. Y si se cae no lastimará a nadie. Además, es bueno que siga allí para recordarnos que no todo vale ni puede valer.
Algo así como lo que los esclavos le decían a los generales victoriosos cuando entraban en Roma: ‘Recuerda que eres mortal’.






