Pozuelo y sus tradiciones viven entre “el quiero y el no puedo”

(21-01-14) Sin ánimo de entrar en guerra con nadie, san Sebastián me libre, siempre me he preguntado por ese ansia que tienen algunos vecinos de Pozuelo por mantener unas tradiciones que no le interesan a nadie y, lo que es peor, por las razones que el Ayuntamiento esgrime para atenderlas y considerarlas importantes.
Bien sabe Dios, que respeto la libertad individual y, por lo tanto, me parece estupendo que cada uno haga lo que crea que debe hacer. Y si la Hermandad del Glorioso san Sebastián quiere sacar a su patrón a hombros por las calles de Pozuelo, aunque llueva, me parece maravilloso. No molestan a nadie. Y si la procesión, escasamente, es capaz de movilizar a cien vecinos de los 85.000 que tiene este pueblo pues mira que bien o qué mal. Me da exactamente lo mismo. Sólo me limito a comentar la jugada. Especialmente, tras ver la foto y la crónica que nos ofrece el propio Ayuntamiento.
¿Tenían que asistir la Alcaldesa y varios concejales, como dice la crónica, a la procesión? En la foto que se facilita se puede ver a la alcaldesa Adrados y a tres concejales más. O sea, el cuatro por ciento de la procesión, a simple vista, eran autoridades. Es de suponer que estarían allí como devotos del santo (lo que es muy respetable) porque si lo hacían en representación del pueblo es una pasada. También pudiera ser que tenían poco que hacer o que el Ayuntamiento quería matar moscas a cañonazos ante los miembros de la Hermandad.
Dice la crónica que, como es de recibo, todos pasaron bajo el Arco de san Sebastián, esa especie de remedo del Arco de la Macarena, pero en pobretón, que también se quiere hacer costumbre en el pueblo. La libertad, amigo Sancho…
Pero al margen de estas consideraciones, vuelvo al inicio y me vuelvo a preguntar por ese ansia que tienen algunos vecinos de Pozuelo por mantener unas tradiciones que solo le interesan a ellos pero, muy especialmente, por la consideración que le da el propio Ayuntamiento tras echar cuentas de participación y el tanto por ciento que supone. Y que conste que los comentarios en torno a la Hermandad del Glorioso san Sebastián solo han sido tomados como ejemplo.
¿No les parece que todo esto es una especie de quiero y no puedo?






