La auténtica historia de la Sociedad Recreativa La Ynseparable de Pozuelo (I). Un estudio de Domingo Domené

La Sociedad Recreativa “La Ynseparable” es la más antigua institución cultural de carácter privado de Pozuelo de Alarcón y posiblemente una de las más antiguas de la Comunidad de Madrid.
En septiembre del año 2016 se hizo una exposición sobre los más de cien años de su existencia, pero en ella no quedaron claros sus orígenes. Estas páginas tratan de aclararlo.
La villa de Pozuelo de Alarcón a comienzos del siglo XX
El Anuario Riera es una fuente importante para conocer las localidades españolas a finales del siglo XIX y comienzos del XX porque sus corresponsales eran, en cada localidad, personas muy bien informadas (ese Anuario se puede consultar en la red). En los datos del anuario de 1902, que obviamente pertenecen al año 1901 que es cuando fueron recogidos se dice que la villa de Pozuelo de Alarcón tenía 1521 habitantes de hecho y 1513 de derecho. El alcalde era don Narciso Pérez, el juez municipal don Pablo Martín Arce y el secretario del ayuntamiento y del juzgado don Jerónimo Barrio.
El alumbrado público era por farolas alimentados con petróleo.
Había dos escuelas municipales; la de niñas regida por doña Elvira Hermida y la de niños por don Ramón Jiménez, quien era también corresponsal en nuestra villa del Anuario Riera. Y un colegio (privado) de señoritas dirigido por doña Juana Muñoz. (Don Ramón Jiménez fue un buen maestro y el ayuntamiento dio su nombre años después a una de las principales calles del pueblo de entonces).
Otros servidores públicos eran: los médicos don Francisco Aguado y don Luis Gómez, el veterinario don Manuel Panero y el farmacéutico don Vicente Abajo.
Los establecimientos comerciales eran: un café y fonda propiedad de don Juan Zarza. Un estanco (Patricio García). Cinco tiendas de comestibles (Toribio Arroyo, Bruno Barrio, sucesores de Boix, María Esteban y Rafael Frutos), don confiterías (A. Santos y Eleuterio Valderrama).
En el área secundaria se citan una fábrica de galletas (Venancio Vázquez), un comercio de tejidos (sucesores de Boix), dos zapaterías (Federico Panero y viuda de Vicente). Cuatro carpinterías dedicadas también a la construcción de carros, propiedad una de ellas de don Jacinto Llorente y las otras tres de los hermanos Lorenzo, Manuel y Pedro Pierri. Cuatro fábricas de curtidos de pieles (Lucio Bravo y Vicente Bravo, Hipólito García, Doroteo Martín, Vicente Martín y Manuel Pérez). Una hojalatería (Francisco López), un almacén de materiales de construcción (Jacinto Barrio), dos hornos de yeso (José Jerez Barrio y José Jiménez).
Aunque la actividad que podríamos llamar artesanal e incluso industrial era notable la gente vivía esencialmente de la agricultura y la ganadería. Se citan diez ganaderos, siete importantes cosecheros de vinos y cinco de los más importantes propietarios de terrenos agrícolas. De entre todos ellos cabe destacar a:
Jacinto Barrio: almacenista de materiales de construcción, cosechero de vino y ganadero. José Batlle: cosechero de vino e importante propietario. Hipólito García (también fabricante de curtidos). Álvaro Martín: cosechero de vino e importante propietario. José García: juez municipal e importante propietario. Segismundo Moret, ganadero. De los ahora mencionados el más notable era don Segismundo Moret.
Aunque sea una desviación del tema y a los entendidos les sobren las explicaciones, como estas páginas están escritas para la gente del común conviene aclarar como don Segismundo Moret, y otros, llegaron a ser propietarios de tierras en nuestra villa.
En 1861 se terminó de construir el tramo de ferrocarril Madrid a El Escorial, que pasa por Pozuelo. La facilidad de comunicación de nuestra villa con la villa de Madrid favoreció el que si antes algunos madrileños ricos habían comprado solares para construir lo que hoy llamamos chalés y entonces se llamaban hoteles con la llegada del ferrocarril el número de esos constructores de hoteles propios ascendió notablemente.
Dos años después, 1863, bajo la presidencia del gobierno del marqués de Miraflores se reactivó la llamada desamortización civil o desamortización de Madoz (iniciada en 1855) o lo que es lo mismo: para sufragar la deuda pública se ordenó la venta de todos los bienes inmuebles del Estado, de los concejos o ayuntamientos e incluso de las entidades benéficas y de instrucción pública. Fue en ese momento cuando se vendieron todas las tierras del ayuntamiento tanto los llamados bienes de propios (los que se podían arrendar a cualquiera) como los del común (los explotados gratuitamente o casi gratuitamente por los vecinos).
Entre los terrenos del común estaba la dehesa boyal (donde pastaba el ganado vacuno dedicado a labores agrícolas) cuya propiedad era compartida con Majadahonda y Aravaca (hoy se llama monte del Pilar) aunque Pozuelo era dueño de más del cincuenta por ciento. Esa dehesa era frecuentemente un cazadero real que como tal estaba muy bien cuidado y vigilado; tanto, que según el catastro de Ensenada (1754) nuestro concejo pagaba mil cuatrocientos cuarenta reales a “un empleado en la caza de Su Majestad” (el doble que al maestro de primeras letras, 720 reales, y más que al médico, 1100 reales).
La mayor parte de las tierras fueron adquiridas por personas absentistas, por personas que no tenían nada que ver con Pozuelo, que nunca vivieron ni se sintieron unidos a nuestra villa y que, salvo en papeles como éste, aquí nadie recuerda. Entre ellos estaba el citado don Segismundo Moret quien por su importancia en la Historia de España, aunque la tenga sólo tangencial en la de Pozuelo, merece que hablemos ligeramente de él. Don Segismundo Moret (quien años después fue presidente del gobierno del Reino de España en tres ocasiones y con más aciertos que errores) tenía treinta años recién cumplidos, llevaba cinco como catedrático de Hacienda en la Universidad Central de Madrid y acababa de ser elegido diputado independiente cuando compró la dehesa boyal de Pozuelo posiblemente con el dinero que le diera su familia, de Cádiz, que tenía negocios con Inglaterra. Como no le gustaba el nombre de dehesa boyal la llamó La Escorzonera debido a la abundancia de esa planta en aquella tierra. Don Segismundo Moret la dedicó a la ganadería y según nos dice el Anuario Riera era por ello uno de los más importantes ganaderos de la villa y siguió siéndolo durante los cincuenta años más que vivió. No sabemos muy bien por qué, jamás hizo nada, o al menos no es conocido, por Pozuelo. Otros personajes importantes que habían pasado antes por aquí (los Campomanes, por ejemplo) dejaron unas huellas que aún hoy seguimos recordando.
Respecto a La Escorzonera un libro de la época: “Geografía Médica Española. Distrito de Navalcarnero. Datos para su estudio médico climatológico por la Asociación Médico Farmacéutica”, editado en 1896 y en cuya redacción habían colaborado el farmacéutico y los médicos ya citados de nuestra villa y a los que, por ello, suponemos enterados de cuanto aquí acontecía, confirma que don Segismundo Moret la compró en 1863, que medía unas 400 hectáreas, que era abundante en pastos y leña, y alguna caza y que en el centro tenía un palacio. Ese palacio parece ser que había construido el año 1785 por Ventura Rodríguez, posiblemente para acoger a quienes acudieran a distraerse en el cazadero real. No sabemos cuándo, pero el palacio fue destruido y hoy sólo permanece en pie la fuente que había junto a él, próxima a la confluencia de los arroyos del Cansino y del Bardagueral. (La Escorzonera fue vendida en 1924 al conde de Heredia-Spínola por Mercedes Moret, hija de don Segismundo a quien Alfonso XIII le había concedido el marquesado de su apellido en 1914, año y medio después de la muerte de su padre).
Continuará…
Domingo Domené






