Aplaudo la coherencia de Cifuentes sobre “primarias” pero no comparto su fondo porque el Congreso Regional de Madrid sería asambleario. La enmienda aguirrista, asusta
Hoy quiero hablar de la coherencia. Coherencia en política. En la vida. Coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Porque sólo con coherencia conseguiremos convencer a los demás. O, al menos, así debería ser.
Así es. A veces cuando escuchamos hablar a políticos o personas que viven gracias a la política, de manera inconsciente, se nos viene a la cabeza la palabra coherencia. ¿no os pasa a vosotros? A mí me ha ocurrido. Leer propuestas, escuchar discursos. Incluso dar clases de ética o moral. A personas que han actuado, han defendido o han callado justo frente a lo que “oportunamente” deciden ahora apoyar o defender. Intentando ocultar tras sus palabras los motivos de sus verdaderas intenciones.
¡Ay, amigos! Pero las palabras, cuando se reflejan por escrito, dicen más de lo que dicta un titular de prensa.
Defiendo, sin ningún tipo de fisuras ni limitaciones el debate. El debate de las ideas. De las propuestas. Creo que es sano en democracia fomentar el debate. La participación. Y, fundamentalmente, el respeto a las bases de los partidos políticos. Particularmente, del mío. Pero, de la misma manera que defiendo el debate. Defiendo la coherencia y la memoria.
Conceptos que, a veces, se pierden porque nos centramos en el hoy. En el ahora. En el titular. Y olvidamos que estamos en el punto en el que nos encontramos gracias a acciones pasadas que fueron dañinas o perjudicaron/limitaron la participación de muchos afiliados.
La semana pasada escribí sobre lo que un afiliada como yo considera importante en el próximo Congreso Nacional del PP. Nuestros principios y valores. Me referí también a ese debate “impuesto” desde fuera de nuestras filas y que está dando lugar a muchos titulares e incluso a debates internos y no contrapuestos, incluso complementarios, por parte de compromisarios al Congreso. Me refiero a las “primarias” o, definámoslo de otra manera, siendo lo mismo, “un militante, un voto”. Y dije, ya escribiré… Pues en eso estoy.
En primer lugar quiero decir que respeto, absolutamente, a aquellos que defienden su particular modelo. Pues cada uno es libre de defender lo que crea que es bueno para el PP, ¡faltaría más! Y aplaudo la coherencia de Cristina Cifuentes a la hora de pelear por aquello que defendía y a lo que se comprometió con Ciudadanos al firmar el acuerdo de investidura con el partido naranja. Eso demuestra su coherencia política, más allá de ese aire fresco y aperturista que la Gestora de Madrid ha traído a la organización territorial de mi partido en Madrid.
Sin embargo, no comparto totalmente el fondo de la propuesta porque en Madrid se podría hacer un Congreso regional asambleario como se hizo en Baleares y porque las sedes de distrito y locales también eligen a sus comités ejecutivos (presidente) por el mismo sistema. Un militante, un voto. Hay argumentos que valen para su defensa y otros que sirven como repelente a aquello que no funciona en otros partidos. Pero hablemos de lo nuestro.
La propuesta de Estatutos que está colgada en la página del PP desarrolla un sistema a doble vuelta y mejora, notablemente, la participación de los afiliados en estos procesos. Pero os aseguro que todos los que hemos querido participar, al menos desde que soy afiliada del PP, lo hemos hecho. Ya sea eligiendo a compromisarios, siendo candidatos o siendo compromisarios.
Quienes han hablado de primarias, no lo olvidemos, desde fuera de mi partido, lo han hecho porque han cuestionado desde el minuto uno a Mariano Rajoy. Algunos le han vetado y otros, poco menos, que nos han insultado a los afiliados del PP porque no les gusta que hubiéramos elegido a Rajoy como Presidente y candidato a la Presidencia del Gobierno. Nos lo quieren imponer. Con todo el respeto, ¿hablan otros de democracia interna en sus partidos? Sin comentarios. Los afiliados del PP no somos tontos.
Dentro de mi partido se han oído voces desde 2008 con un objetivo claro y legítimo. Poder competir contra Mariano Rajoy. Ya escribí sobre este asunto. En el PP bastan 100 firmas para que cualquier militante pueda optar a ser candidato. 100. Y hubiera sido conveniente, sano y liberal que quienes han criticado dentro de mi partido al Presidente, hubieran tenido el coraje de presentarse para defender sus ideas y su proyecto. Más de 8 años después, seguimos en las mismas y nadie se ha presentado a disputarle la presidencia a Rajoy.
No sé. Esto nos debería hacer reflexionar. Porque si de algo estoy orgullosa de mi partido es que se fomenta el debate y se respetan las mayorías. No hay ni se fomenta el pensamiento único y a nadie se le expulsa por pensar de manera diferente.
Y seguimos con las enmiendas. Sobre todo las de mi comunidad. Madrid.
He leído otra enmienda, muy trabajada, por parte de otro militante y cargo público al que respeto por su trayectoria y al que aplaudo en numerosas propuestas que le he oído. Sin embargo, en esta ocasión, no puedo hacerlo. Me refiero a una de las enmiendas presentadas por Íñigo Henríquez de Luna.
Primero he de felicitarle por facilitar el acceso a la lectura de la literalidad de sus enmiendas en un blog del PP de Salamanca. Eso es transparencia. Sin embargo, gracias a esa transparencia he comprobado que la literalidad de su enmienda, me asusta. O no la he entendido. O está mal redactada, cosa que dudo, viniendo de quien viene.
Al margen de lo que destacan los titulares que muchos afiliados quieren comprar, Henríquez de Luna propone que las primarias para elegir a los futuros candidatos a Alcaldías se ciña a los “nuevos” candidatos y blinda (excluye) de ese proceso a los alcaldes actuales.
Hablaba de la coherencia en política y tengo que destacar que Íñigo tendrá defectos, como todos los tenemos, pero también grandes virtudes. Y la coherencia es una gran virtud suya.
Efectivamente, mi compañero de partido está aceptando y blindando a aquellos pocos que han llegado “digitalmente” al puesto de Alcalde bien porque fueron impuestos al margen de las organizaciones locales o bien porque, en la misma línea, llegaron de rebote, por diferentes causas.
Y yo, queridos amigos, no compartí esta actuación que cercenaba los derechos de los comités electorales locales y que, por supuesto, menospreciaba a los afiliados de muchísimas sedes madrileñas. En el año 2012 me rebelé ante esta actitud intervencionista. De imposición. De falta de respeto. De abuso. Y propuse una enmienda para que las listas electorales municipales se conformaran con afiliados del municipio. Los ponentes del reglamento, en bloque, votaron en contra. De la misma manera todo el equipo de dirección del partido en Madrid se posicionó en contra de aquella propuesta.
Aún así, más de 200 compromisarios avalaron, a mano alzada, la misma. Pero faltaron unos pocos votos más para que saliera adelante. Y en el 2015, el modelo de imposición, se repitió.
Amigos, nunca escuché a Henríquez de Luna solicitar primarias para la elección de los candidatos por aquél entonces. Tampoco exigir respeto a los procedimientos establecidos en nuestros Estatutos y Reglamentos. No. No lo escuché. Y ahora leo que quiere protegerlos. No me gusta.
Me sorprende que en su propuesta quiera blindar a aquellos que llegaron de “esa manera” a sus cargos y exija para “el resto” lo que muchos quisimos siempre para todos.
Pero, es coherente con lo que hizo o no hizo. Y ahora le tocará defenderlo.
Lamento no poder votar en el próximo Congreso, aunque lo intenté. Si los afiliados del PP de Pozuelo que votaron lo hubieran querido, podría defender mis propuestas y votar. No fue así y tenemos cinco representantes en el próximo Congreso Nacional. Tres compañeros elegidos y dos natos. Mi duda está en saber qué harán ellos. Paloma, Enrique, Félix y Pablo. Al preguntarles sobre este debate mediático, dijeron que avalaban la petición de Cifuentes. Respuesta que, por otro lado, esperaba. Sin embargo, no he tenido la oportunidad de saber qué hará con su voto nuestra alcaldesa, Susana Pérez Quislant. Compromisaria nata por presidir un municipio de más de 50.000 habitantes. Mi municipio. ¿Votará a favor de la enmienda de la Gestora o a favor de la enmienda de Henríquez de Luna? o, por el contrario, ¿votará en contra de las dos y a favor del texto de la ponencia?
Sea como fuere, amigos. Lo importante es la coherencia. Y esa, en mi partido, no falta.
Gracias.
Yolanda Estrada





