A la alcaldesa Tejero se le acaba la legislatura (aunque no lo parezca): La realidad es que quedan menos de nueve meses y solo puede enseñar el cabreo de los vecinos de Pozuelo

Estamos a mediados de enero de 2026. Tic, tac, tic, tac…
Y, como quien no quiere la cosa, a la alcaldesa Paloma Tejero se le está acabando la legislatura. Y se le está acabando mal. Muy mal. Con muchos frentes abiertos. Demasiados. Y aunque en el calendario figure mayo de 2027, en la realidad política de Pozuelo el tiempo útil se ha evaporado casi por completo.
Es cierto que, sobre el papel, queda casi año y medio. Pero, en la práctica, no llega ni a nueve meses reales. Nueve. Y siendo generosos. Porque hay que restar la Semana Santa, cuando el Gobierno entra en modo pausa. Hay que borrar agosto también, mes oficialmente inexistente para la gestión municipal. Y hay que descontar las Fiestas de Nuestra Señora de la Consolación en septiembre, que cada año convierten el Consistorio en una oficina de eventos y poco más.
Después de eso, se acabó gobernar. Empieza la política de verdad. Las negociaciones internas de los partidos políticos. Los codazos. Las listas electorales. Los equilibrios de partido. En marzo todo debe estar cerrado y, desde ese momento, nadie toma decisiones relevantes. Nadie se arriesga. Nadie gobierna. Solo se sobrevive.
Así que la pregunta es sencilla: ¿Qué ha hecho la alcaldesa Tejero hasta ahora?
La respuesta también lo es. Muy poco. Y casi todo mal.
Hubo muchas esperanzas con su llegada tras 8 años de locura de una indigente política y cultural pero, pronto, todo se vino abajo.
El gran legado de Paloma Tejero, a día de hoy, es una tasa de basuras desmesurada e ilegítima que ha conseguido lo que parecía imposible: unir a los vecinos en el enfado.
Pensionistas indignados. Rentistas señalados. Familias que pagan más sin saber muy bien por qué. Una tasa mal explicada, mal defendida y adelantada sin necesidad, dando la sensación política de recaudación sin piedad y que se convirtió en símbolo de desconexión absoluta entre el Ayuntamiento y la calle.
Y ni un solo impuesto bajado como se prometía. Ni uno. Ni siquiera la humilde tasa de vado.
A partir de ahí, el resto es ruido. Fiestas absurdas. Botellones tolerados. Noches sin control. Vecinos hartos de no poder dormir mientras el gobierno municipal mira hacia otro lado. Pozuelo no es esto. Nunca lo fue. Pero alguien decidió convertirlo en un experimento.
Luego están los llamados grandes proyectos. Proyectos faraónicos, de titular y estupidez, sin sentido. Desmesurados. Condenados al fracaso. Y solo consecuencia del desconocimiento de la ciudad que tiene el Gobierno.
Mucha promesa. Mucho anuncio. Cero resultados. Y todo regado con una política presupuestaria que roza la temeridad. Lleno de gasto, más ocurrencias y menos sentido común.
Y todo desde la oscuridad, la soberbia y la distancia.
Aunque lo verdaderamente preocupante no es solo el balance pobre. Es que ya no hay margen de maniobra. Lo que no esté hecho o muy avanzado en estos meses no llegará a tiempo. No se inaugurará. No se verá. No se creerá. Y en política municipal, lo que no se ve, no existe.
Paloma Tejero encara el tramo final de la legislatura con el reloj en contra, los vecinos enfadados y la sensación generalizada de oportunidad perdida.
Gobernar Pozuelo requería prudencia, diálogo y respeto por quien sostiene la ciudad. Ha habido justo lo contrario y la prepotencia.
Esa es la realidad y, cuando tenga que pasar el juicio político, de Madrid, la alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón se presentará con las manos vacías.
El tiempo se acaba. Esa es la realidad.
Y cuando se acaba el tiempo, ya no valen excusas.
Solo quedan las cuentas. Y esas, en Pozuelo, no salen.
El Capitán Possuelo







Y las obras del Carlos Ruiz, sin mucha mejoría. Gran gestión de esta señora, si. Para mi es el escaparate de su gestión. Es decir, no ha hecho nada en estos 3 años, salvo sacarnos la pasta a base de impuestos y cambiar el recorrido de la cabalgata de Reyes.
Muchas gracias por su participación. Saludos
Buen día, ¿nadie hace eco de la desaparición del Decathlon en Pozuelo?. Al final se trata de una ciudad páramo, sobre todo los fines de semana. Mientras Majadahonda y las Rozas van haciéndose con todos los servicios y comercios, aquí hay silencio y ostracismo.
Muchas gracias por su participación. Buscaremos información. Saludos