Dean Spielmann el tipo que no ama a España: Derribó la doctrina Parot que excarceló a sesenta etarras y ahora justifica la amnistía de los golpistas catalanes

Dean Spielmann vuelve a escena.
Y cada vez que su nombre aparece en la política española, la inquietud se dispara. No es para menos. Este jurista luxemburgués, de 63 años, actual abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), ya dejó una marca profunda en nuestro país cuando, en 2013, como presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), tumbó la doctrina Parot y abrió la puerta a la excarcelación deterroristas.
Su sentencia respondió al recurso de la etarra Inés del Río acusando a España de violar los artículos 7 y 5.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Del Río había sido condenada a 3.828 años de prisión por 24 asesinatos, entre ellos la masacre de la plaza de la República Dominicana, donde murieron 12 guardias civiles.
Pese a su historial criminal, la resolución de Estrasburgo supuso su excarcelación tras 26 años de prisión, y arrastró consigo la liberación de más de sesenta etarras, además de varios miembros del GRAPO.
Ahora, una década después, regresa al centro del huracán defendiendo la ley de amnistía del Gobierno de Pedro Sánchez a los golpistas catalanes.
El jueves pasado, Spielmann emitió un dictamen tan polémico como decisivo para la política española. Sostiene que la amnistía —incluyendo los delitos de malversación y terrorismo— «no se opone» a la normativa europea.
Lo hace precisamente en los dos aspectos que más dudas habían generado en el Tribunal Supremo y que más tensan el debate político y judicial en España. Apenas cuestiona dos detalles considerados menores: el plazo de dos meses para que los jueces apliquen la ley y la obligación de levantar las medidas cautelares.
Aunque la opinión del abogado general no es vinculante, su influencia es indiscutible: el TJUE suele seguir sus conclusiones en un elevado porcentaje de casos. De ahí que este dictamen, que adelanta el fallo definitivo previsto para principios del próximo año, haya causado sorpresa incluso dentro de la Comisión Europea, cuya reacción interna ha sido de desconcierto.
La formación jurídica de Spielmann es intachable: licenciado en la Universidad Católica de Lovaina, máster en Cambridge y una larga carrera en instituciones judiciales europeas.
Entre sus publicaciones más destacadas se encuentra Permitir el margen adecuado, una reflexión ampliamente citada sobre la tensión entre los sistemas jurídicos nacionales y el control europeo. Paradójicamente, es esa misma doctrina —la del “margen de apreciación”— la que muchos consideran que ahora aplica con una sorprendente flexibilidad hacia el Gobierno español.
Tras su dictamen, Spielmann se convierte, de facto, en uno de los artífices de la vía que más favorece al fugitivo Carles Puigdemont. El mismo que en 2017 vulneró el Estado de derecho, quebrantó la legalidad y rompió la convivencia en Cataluña. Su regreso sin consecuencias penales —y la absolución implícita que supone la amnistía— es el precio que el Gobierno de Pedro Sánchez ha aceptado pagar para mantenerse en el poder.
Con su opinión, Spielmann vuelve a inclinar la balanza europea hacia decisiones que afectan de lleno a la justicia española. Ya lo hizo con la doctrina Parot. Y ahora, otra vez, lo hace con la amnistía. El impacto político solo acaba de empezar.
Manuela Alarcón






