La Comunidad de Madrid impide jugar al Rayo Vallecano en el estadio de Vallecas por deficiencias graves de seguridad y salubridad en las instalaciones y suspende la concesión

Graves problemas para el Rayo Vallecano. La Comunidad de Madrid ha dictado una orden de extinción de la concesión del Estadio de Vallecas que impide jugar al club madrileño después de conocerse la medida cautelar con la suspensión inmediata de la concesión. Esta decisión ha sido tomada a raíz de que una auditoría iniciada en octubre haya detectado graves deficiencias de seguridad, salubridad y mantenimiento en las instalaciones.
Última hora. La Comunidad de Madrid retira la concesión de Vallecas al Rayo e intervendrá de urgencia en su estadio:
“No se podía garantizar la salud de las personas ni la salubridad”.
El Rayo no podrá seguir jugando en Vallecas. (Vía @AS_MMartin) pic.twitter.com/mpCt8VgYZn
— Albert Ortega (@AlbertOrtegaES1) July 28, 2026
«Nosotros hemos dictado una orden de extinción de la concesión que tiene una medida cautelar, que es la suspensión de la concesión al concesionario», ha explicado en un encuentro con los medios el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco Serrano, quien ha sostenido que, como consecuencia de esta decisión, «el Rayo ahora mismo ya no es el concesionario del estadio».
Urgencia en Vallecas
El Ejecutivo autonómico, titular del recinto, asumirá desde este miércoles las actuaciones urgentes necesarias para garantizar la seguridad de las personas y conseguir que el conjunto franjirrojo pueda volver a disputar sus partidos en Vallecas «en el menor tiempo posible». De Paco ha señalado que la Comunidad realizará «una serie de reformas urgentes» para que el club pueda regresar cuanto antes al estadio y continuar disputando la competición liguera en unas instalaciones que reúnan las condiciones adecuadas.
El consejero ha explicado que la auditoría se encargó con motivo del proyecto de reforma integral del Estadio de Vallecas y ha asegurado que sus conclusiones han sido «bastante demoledoras» en relación con el mantenimiento del recinto, el cumplimiento de la normativa y la situación de las licencias.
Según el informe, existe una situación de «obsolescencia generalizada» y un «severo incumplimiento normativo» que compromete la seguridad y la operatividad del estadio. El documento recoge deficiencias en los sistemas de protección contra incendios, las instalaciones eléctricas y el alumbrado de emergencia, además de problemas higiénico-sanitarios y de salubridad.
«La auditoría nos dice que no se podía garantizar la seguridad de las personas, tampoco la salubridad, por todos estos elementos que faltaban», ha indicado De Paco, quien ha defendido que la Comunidad tiene «la obligación de intervenir de inmediato» y ejecutar las reformas pertinentes.
El Rayo no presentó la documentación
El consejero ha atribuido la situación al incumplimiento por parte del Rayo Vallecano de sus obligaciones como concesionario, especialmente en materia de mantenimiento y aportación de la documentación requerida por la Administración autonómica. Según ha trasladado el consejero, la Comunidad había apercibido al club y le había formulado diversos requerimientos para que remitiera la documentación necesaria para subsanar las deficiencias detectadas. Inicialmente se le concedió un plazo de 15 días y posteriormente se atendió su petición de una ampliación.
«El club ha hecho caso omiso de todos los requerimientos de la Administración. Solicitó un plazo más amplio después de los primeros 15 días, se lo dimos y no ha presentado ningún documento», ha afirmado el responsable autonómico. Ante esta falta de respuesta, De Paco ha asegurado que el Gobierno regional se ha visto «en la obligación de suspender la concesión» y comenzar a solucionar «todo aquello que el club no ha arreglado».
La auditoría señala una «deficiencia documental» por la ausencia de informes que acrediten la legalización de instalaciones críticas, los registros de las inspecciones periódicas obligatorias y los correspondientes planes de mantenimiento. El documento también constata que múltiples equipamientos han superado su vida útil y no cumplen con la regulación vigente, además de advertir sobre las condiciones de determinadas instalaciones sanitarias y el riesgo derivado de la ausencia de registros de limpieza y control.
«La medida de suspensión de la concesión es contundente», ha reconocido el consejero, quien ha insistido en que la Comunidad no pretende «castigar al club», sino garantizar que pueda jugar en condiciones de seguridad.




