La alcaldesa Tejero, en su errática y antojadiza forma de gobernar, se cargó el calendario presupuestario del Ayto y ahora su Presupuesto 2026 ha quedado pendiente de su puro capricho

En el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón ya no hay calendario presupuestario. Lo suprimió Paloma Tejero. Y lo hizo porque quiso. Porque pudo. Porque su mayoría absoluta le permite hacer y deshacer sin rendir cuentas a nadie. ELLA tiene tendencias autócratas y hay que respetárselas.
Hasta hace pocos años, el Ayuntamiento contaba con un calendario formal de elaboración presupuestaria. Era una herramienta técnica, sí, pero sobre todo política: Marcaba los plazos en que cada concejalía debía enviar sus previsiones, cuándo la Intervención debía cerrar cifras, cuándo la Junta de Gobierno debía aprobar el proyecto y cuándo debía debatirse en el Pleno. Cuándo lo publicaba el BOCMy cuándo entraba en vigor. Era un mecanismo básico de transparencia y de control.
Pues bien, Paloma Tejero se lo cargó. A ELLA no le gustan la obligaciones. Piensa que es libre de hacer lo que quiera.
El resultado está a la vista: El presupuesto de 2024 —el primero con ella al mando y con mayoría absoluta del PP— entró en vigor el 2 de abril de 2024, tres meses tarde. Tres meses de retraso que dejan en evidencia una gestión improvisada, sin planificación ni rigor. Y así nos fue.
Mientras tanto, el Ayuntamiento funcionó con un presupuesto prorrogado, paralizando inversiones, retrasando contratos y dejando a los vecinos sin certezas sobre en qué se iba a gastar su dinero. Después se ejecutaron tantas locuras que su liquidación es para ser estudiadas en las Facultades de Económicas. Como lo que no hay que hacer.
Sin calendario, el el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón todo se hace cuando a la alcaldesa Paloma Tejero y a su concejala de Hacienda Lucía Molares les viene bien. Ellas son así. Están aquí para perdonarnos la vida. Jamás el PP había caído tan bajo.
La Junta de Gobierno aprueba el proyecto cuando se acuerda y si no se acuerda y es necesario convoca una Junta de Gobierno Extraordinaria y Urgente, qué más da.
La Intervención hace informes a contrarreloj o ha martillazos y el Pleno lo aprueba sin tiempo para un debate serio y entrar en vigor el día 1 de enero. Pero todo es caos y desbarajuste pese a tener Mayoría Absoluta.
Suele pasar cuando no se sabe lo que se quiere.
En el Ayuntamiento de Pozuelo no hay planificación, ni coordinación, ni respeto al procedimiento que exige la Ley de Haciendas Locales. Solo hay, capricho, improvisación y opacidad. Todo porque yo lo valgo…
La ley exige “programación y coordinación de la actividad presupuestaria de la entidad local”. Pero en Pozuelo eso ya no existe. La supresión del calendario ha permitido que el presupuesto se convierta en un documento político al servicio del momento que convenga al Gobierno municipal. Nada más. Eso si se acuerda de que tiene que hacerlo. Porque las forasteras ya están a otra cosa relacionada con su carrera político-personal…
Tejero, cada día, me recuerda más al inquilino de la Moncloa. Pareciera que fuese su ídolo. Y no exagero nada.
Y lo más grave es que lo hace sin rubor, sin calendario, sin planificación, sin control. Lo hace porque puede. Porque nadie le pide cuentas. Porque la mayoría absoluta lo tapa todo.
Un Ayuntamiento serio —y Pozuelo lo era— tenía un calendario claro: previsiones en septiembre, revisión en octubre, Junta de Gobierno en noviembre, Pleno en diciembre. Eso garantizaba rigor, transparencia y participación. Hoy, con Tejero y Molares, no queda nada de eso. Solo oscuridad, retrasos y números maquillados.
Pozuelo es ya todo falso. Es mentira que sea una de las ciudades más ricas de España y es mentira que sea una de las mejor gestionadas.
Todo es improvisación. Y no solo política sino económica.
Pero no hay que pedirles cuentas a estas forasteras que nos gobiernan sino al PP de Madrid (Ay, Alfonso Serrano) que nos las mandó irresponsablemente…
Yo, al menos, estoy tomando nota.
Juan Manuel Sánchez






