Tejero compra cien ordenadores portátiles (100) y todo indica que va a montar un cibercafé en el hall del Ayto o que sus concejales, enchufados y demás tropa ya ni siquiera vengan a Pozuelo

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón del pasado 8 de octubre, aquella que decíamos de Administración Ordinaria, no lo era tanto. De pronto nos hemos enterado que ha decidido comprar cien ordenadores portátiles. 100. No diecisiete, que son los concejales del Gobierno. Cien. Como si la alcaldesa Paloma Tejero hubiera decidido abrir el primer cibercafé municipal de la Comunidad de Madrid en el hall del Ayuntamiento y así recaudar algunos euros más…
Un lugar donde concejales, asesores, altos funcionarios, enchufados y público en general puedan hacer sus “arreglillos” mientras se toman algo… “Que no nos falte de ná”.
No se entiende de otra manera aunque parezca una broma.
Pero no es una broma, amigos. La operación está perfectamente justificada —faltaría más— en una “memoria justificativa” de nueve páginas con todo el lenguaje hueco de la administración moderna.
Según el texto, los cien portátiles “permitirán establecer un nuevo paradigma en el puesto de trabajo del empleado municipal, adaptándolo a un nuevo escenario de trabajo en movilidad”.
Acojonante. La firma el ínclito Fernando Palao, uno de los “popes” del Ayuntamiento. Y se desconoce la razón verdadera.
Una memoria que, traducido al idioma de la calle, justifica que el Gobierno compre cien ordenadores para que algunos trabajadores se los lleven a casa o, con suerte, a Starbucks, aunque no se sepa bien qué necesidad hay. Gastar por gastar. Por puro esnobismo. Por capricho de pijas. Puf… Averigua la razón. Es que con cien. No se puede tener más desvergüenza. No. No se puede.
El contrato esta valorado en 72.479 euros, IVA incluido. Setenta y dos mil euros de nada, porque es dinero público (y ese dinero para estas señoras forasteras no es de nadie) para dotar de ordenadores nuevos a “determinados empleados públicos” que podrán “desarrollar su trabajo de forma remota”.
¿Y quiénes son esos “determinados”?
Nadie lo sabe. Ni la memoria lo dice ni la alcaldesa lo aclara. Pero en un Ayuntamiento donde sobran cargos de confianza y faltan explicaciones, es fácil imaginar quiénes serán los primeros en apuntarse al reparto.
¿Y desde dónde se desarrollará esa forma remota?
¿Es que los afortunados, con lo que cobran, ni siquiera van a venir a Pozuelo? Porque, seguro, estamos hablando de forasteros y sus pelotas…
Porque, claro, si el teletrabajo llega a Pozuelo (yo creía en recesión), no será para el bedel del polideportivo ni para el auxiliar del archivo municipal. Será para los de siempre. Y usted, amigo lector, se los imagina.
Es que son cien ordenadores, señores. Cien. No salgo de mi asombro.
El documento se escuda en la Ley del Teletrabajo del Empleado Público y en el “ahorro energético”.
Qué bonito. Solo me vienen a la mente palabrotas.
Mientras los vecinos pagan una ilegítima tasa de basuras, el caprichoso Gobierno de Tejero presume de eficiencia porque sus portátiles nuevos consumirán menos electricidad.
Nunca llegué a imaginar que este Gobierno jugase a la sostenibilidad institucional de la Señorita Pepis.
Sois de derechas, tías, por el Amor de Dios, comportaos…
Y todo, por supuesto, con tramitación simplificada, adjudicación rápida y entrega en 30 días. La urgencia es máxima. En Pozuelo no hay tiempo para arreglar aceras, limpiar calles o revisar contratos. Pero sí lo hay para comprar cien ordenadores. 100. La modernidad no puede esperar.
La alcaldesa Paloma Tejero y su JGL parecen convencidos de que gobernar es lo mismo que comprar tecnología. Que basta con gastar dinero en cacharros para parecer eficientes. Pero lo que de verdad consiguen es otra foto ridícula: cien portátiles en un Ayuntamiento que funciona peor cada día, con expedientes eternos, ventanillas cerradas y vecinos hartos.
Al final, lo que Tejero ha montado no es una administración moderna, sino un cibercafé institucional. Un Pozuelo digital donde cada concejal o asesor podrá “teletrabajar” cómodamente desde una terraza del pueblo o desde su casa, mientras los vecinos pagan la factura.
Iros a la mierda.
Cien ordenadores para diecisiete concejales. Cien ordenadores para un Ayuntamiento que confunde el trabajo con el postureo tecnológico. Y cien razones más para pensar que, en Pozuelo, el único progreso que se fomenta es el del capricho de quienes mandan.
Y de los dirigentes que las mandaron a Pozuelo.
Sois una banda de cursis.
Manolo Pérez






