¿Existen sindicatos en el Ayto de Pozuelo o solo van a lo suyo? ¿Por qué no luchan por las peticiones de los trabajadores como hacen los sindicatos de la Policía Local por los suyos?

Estimado director:
Después de leer el artículo publicado en El Correo de Pozuelo sobre las ventajas de las que disfruta la Policía Local y el abandono que sufren otros trabajadores del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón, quiero manifestar mi coincidencia con el fondo de la denuncia.
Lo hago también como trabajador municipal y como alguien que conoce de primera mano la realidad de esta Administración.
El problema no es que la Policía tenga buenos salarios, cobre las horas extraordinarias que le correspondan o reclame mejoras laborales. Cada colectivo tiene derecho a defender sus intereses. La cuestión es por qué unos consiguen avances mientras otros llevan años esperando respuestas a reivindicaciones que apenas encuentran eco.
¿Quién defiende a al resto de trabajadores que carece de una capacidad de presión similar?
¿Existen los sindicatos en el Ayto de Pozuelo o solo van a lo suyo?
¿Y si existen, por qué no luchan por las demandas de los trabajadores como hacen los sindicatos de la Policía Local por los suyos?
El peso de un sindicato y el silencio de los demás
La representación sindical debe equilibrar las relaciones entre trabajadores y Administración, no consolidar diferencias entre quienes tienen más fuerza negociadora y quienes apenas consiguen ser escuchados.
Si un sindicato policial logra situar sus reivindicaciones en el centro de la negociación, está haciendo su trabajo. Pero los demás sindicatos también deben defender con la misma determinación a sus representados. No se trata de retirar derechos a unos, sino de evitar que los derechos y las condiciones laborales de otros queden relegados.
La obligación sindical es escuchar, negociar y defender al conjunto de la plantilla, especialmente a los colectivos menos numerosos, que corren mayor riesgo de quedar fuera de las prioridades.
¿Por qué no lo hacen?
En el caso del SEAPA, la peligrosidad que sigue sin reconocerse
Un ejemplo especialmente significativo es el de los trabajadores del Servicio de Emergencias del Ayuntamiento de Pozuelo, el SEAPA. Estos profesionales atienden emergencias sanitarias, intervienen en accidentes de tráfico, asisten a personas en situaciones críticas y pueden exponerse a riesgos biológicos y a condiciones de trabajo especialmente complicadas.
Sin embargo, llevan años reclamando el reconocimiento económico de la peligrosidad de sus funciones, mientras otros puestos municipales sí cuentan con complementos relacionados con la peligrosidad, la penosidad o determinadas condiciones laborales.
No todos los puestos tienen los mismos riesgos ni deben percibir automáticamente idénticos complementos. Precisamente por eso resulta imprescindible evaluar cada puesto de manera objetiva, atendiendo a sus funciones reales, sus riesgos y las condiciones en las que se desarrolla el trabajo.
Lo difícil de entender es que un servicio de emergencias sanitarias siga esperando que se estudien y resuelvan unas reivindicaciones que deberían abordarse con criterios técnicos y transparentes. Una plantilla pequeña no hace menos peligroso un accidente ni elimina la exposición a riesgos biológicos.
Un Ayuntamiento no puede funcionar a dos velocidades
Pozuelo no funciona únicamente gracias a la Policía. También necesita a los profesionales de emergencias sanitarias, mantenimiento, instalaciones deportivas, administración y tantos otros servicios que hacen posible la actividad municipal.
Todos contribuyen al servicio público y merecen que sus condiciones laborales se valoren con criterios objetivos.
Si existen recursos para atender determinadas demandas, el Ayuntamiento debe explicar sus prioridades, justificar sus decisiones y establecer un calendario para resolver las reivindicaciones pendientes. Los sindicatos, por su parte, deben demostrar qué hacen para evitar desigualdades injustificadas.
SEAPA es solo un ejemplo de lo que pasa con todos los trabajadores municipales
No quiero enfrentar a la Policía con el resto de los empleados públicos. El verdadero problema está en la gestión de los recursos humanos y en la negociación de las condiciones laborales.
Reclamo que el Ayuntamiento aplique criterios coherentes, publique y explique los acuerdos, evalúe los puestos con objetividad y no permita que las reivindicaciones de los colectivos menos numerosos queden olvidadas año tras año.
También reclamo a los sindicatos que demuestren que representan a todos los trabajadores, no solamente a quienes tienen mayor capacidad de presión.
El Ayuntamiento debe dar explicaciones.
Los responsables políticos, responder por sus prioridades.
Recursos Humanos, justificar sus criterios.
y los sindicatos, demostrar que están a la altura de toda la plantilla.
La peligrosidad no se mide por el número de afiliados, la fuerza de un sindicato o la capacidad de presión de un colectivo, sino por las condiciones reales del puesto de trabajo.
Y los derechos laborales no deberían depender de quién hace más ruido, sino de criterios objetivos, transparencia y una negociación que no deje a nadie atrás.
Porque en Pozuelo todos somos trabajadores municipales cuando se trata de prestar servicio a los vecinos.
Lo que no debería ocurrir es que algunos parezcan tener más derechos a ser escuchados que otros.
Atentamente,
Juan Pozuelo, Un trabajador del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón






