Tejero entra en crisis política y sube a los escenarios a pinchar discos como un DJ: ¿Fue para hacerse perdonar o simplemente porque, en realidad, siempre fue una política populista?

Siempre lo habíamos sospechado. Y estas Fiestas de la Consolación han terminado por confirmar nuestras sospechas.
Desde el comienzo de la legislatura, Paloma Tejero ha mostrado una particular manera populista de entender el papel de una alcaldesa de Pozuelo de Alarcón.
Demasiado ligera, demasiado pendiente del gesto simpático, de la fotografía fácil y de esa política de cercanía que, cuando se pasaba de frenada, acaba pareciéndose peligrosamente al populismo.
Mmmm, qué rarito era todo…
La vimos bailar en las fiestas que ella misma organizaba.
La vimos pintarse la cara en algún acontecimiento deportivo.
La vimos fotografiarse con niños pequeños sin venir a cuento.
Y siempre sonriente y siempre dispuesta a aparecer allí donde hubiera una cámara.
Porque, durante un tiempo, parecía que gobernar consistía también en salir en las fotos.
O sobretodo, salir en las fotos mientras gobernaba a golpe de sonrisa…
O, mejor dicho, a golpe de caprichos…
Después se moderó.
O eso parecía.
Hasta que llegaron estas Fiestas de la Consolación de 2026, que acaban de celebrarse…
En ellas Tejero ha entrado en crisis política y se ha echado al monte.
Y no metafóricamente.
La alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón, esa ciudad envidiable y envidiada por tantos, ha subido al escenario, ha bailado, ha animado a los jóvenes y hasta se ha convertido en una especie de espontánea-estrella invitada junto a DJ Pulpo.
Y no una vez, sino dos.
Dos actuaciones. Dos momentos de gloria festiva.
Dos oportunidades para que un objetivo populista volviera a encontrarla.
Dos situaciones impropias de una alcaldesa.
Y menos de una alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón.
Uno puede entender que Tejero quiera divertirse. Faltaría más.
Puede bailar, cantar y hasta desafinar si le apetece.
Pero en su casa.
Porque el problema aparece cuando el desmadre forma parte de su manera de hacer política la cosa cambia.
Cuando la ciudad se convierte en escenario y la alcaldesa, en protagonista del espectáculo sin venir a cuento, la cosa rasca…
Porque esa cosa puede aparentar cercanía pero es algo muy distinto…
No se puede intentar ser popular a costa de ser populachera.
Yo entiendo que, después de una legislatura complicada, con decisiones discutidas, proyectos polémicos y una gestión que no termina de convencer a todos o, mejor, a casi nadie, tal vez Tejero haya decidido que la mejor manera de lavar su imagen es hacerse perdonar los pecados a golpe de fotografía, baile y DJ.
Lo entiendo aunque me parece muy pobre políticamente hablando…
Pero la pregunta es otra: ¿Tejero fue siempre así de populista o ha cambiado con el tiempo?
Yo creo que siempre fue populista.
El tiempo, amigos, no cambia a las personas, solo las descubre…
Y a ella la ha descubierto ahora como era realmente.
Entonces, quedan otras preguntas en el aire después de esta exhibición:
¿Qué hará en Navidad?
¿Y en Nochevieja?
¿Qué numerito nos espera?
Porque si sigue esta progresión, cualquier día de esos la volveremos a encontrar junto a DJ Pulpo (que volverá otra vez con toda seguridad), vestida de Papa Noel y pinchando villancicos electrónicos…
Y gritando aquello de “¡A ver esas manos, Pozuelo!”.
O rompiendo ya del todo el debido respeto que se le debe al Himno Nacional, que a estas alturas va a terminar perdiendo su valor privativo con tanto uso chabacano…
Y, ojito, porque vienen curvas…
¿No vean cómo será la cosa si, además, en esas entrañables fechas ya sabe que no va a ser la candidata a la alcaldía por el PP en las elecciones municipales de mayo 2027…?
Aunque no sé que será peor si es ella la elegida…
Si es ella la elegida, que Dios nos coja confesados…
Porque Madrid habrá aprobado que Pozuelo “necesita” populismo…
(Con ellos, nunca se sabe…)
Y habremos entrado en una espiral de ciudad de consecuencias imprevisibles…
En fin, Paulita…
Debo ser muy antiguo pero yo soy de los que cree que la política en general y mucho más la municipal no se sostiene bailando la alcaldesa sobre un escenario.
Es muy difícil bajarse de él, créeme, y que te respeten los vecinos…
Es de primero de política, salvo que Tejero no lo pueda disimular.
Manolo Pérez





