La Base Militar Retamares y Pozuelo Prestigio: Mientras el Ejército de Tierra busca integrarse en la sociedad, en Pozuelo, Tejero sigue ciega ante una de sus mayores fortalezas estratégicas

Hace unos días, el Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general Amador Enseñat y Berea, ha recordado en un lúcido artículo una verdad incómoda: la suspensión de la “mili” en 2001 rompió el vínculo directo entre la sociedad española y sus Fuerzas Armadas.
Para paliar este distanciamiento, dice el general, el Ejército quiere potenciar la cultura de defensa y figuras como los “Embajadores de Marca Ejército”, bajo la premisa de que conceptos como la disciplina, el compañerismo, el honor o el espíritu de sacrificio no son exclusivos de los militares, sino “valores cívicos” que benefician a todo el conjunto social.
Mientras el Ejército de Tierra busca activamente integrarse en la sociedad y no ser una institución aislada, en Pozuelo de Alarcón seguimos sufriendo un Gobierno municipal ciego ante la Base Militar de Retamares, una de sus mayores fortalezas estratégicas.
Como tantas veces hemos defendido en El Correo de Pozuelo dentro del concepto “Pozuelo Prestigio”, esta ciudad necesita urgentemente una identidad institucional robusta que acabe, de una vez por todas, con el drama de los “Mil Pozuelos” y esa desconexión vecinal crónica.
Integrar el Ejército en nuestro tejido social aportaría un valor incalculable.
Imaginemos programas educativos en colegios donde los niños absorban esa cultura del esfuerzo, talleres de ciberdefensa impartidos por expertos del Mando Conjunto de Ciberoperaciones (MCCE), o conferencias de historia militar.
Esta simbiosis no solo acercaría las Fuerzas Armadas al ciudadano sino que dotaría a Pozuelo de un sello vanguardista y patriótico, alejándonos de la eterna y maligna etiqueta de “ciudad de los ricos”.
Hablamos, por supuesto, de relaciones sociales y culturales tangibles como pueden ser juras de bandera multitudinarias, conciertos de música militar o eventos históricos y efemérides.
La oportunidad es única, pero exige una altura de miras que el actual tejerino local no posee.
Viviendo en el cortoplacismo y en la política facilona, esta “tropa” de señoras forasteras (más preocupadas por promocionarse en el PP de Madrid que por mejorar el municipio) prefiere salir del paso montando una fiesta con paella, una falsa romería del Rocío o una obra faraónica, antes que diseñar una estrategia de futuro.
Retamares está aquí, en Pozuelo, y es un auténtico privilegio. Se necesita estar ciega. O no querer complicarse la vida…
Total, ¿para qué si están de paso?
Como bien señala el JEME, el compromiso con la defensa “no es un privilegio, es un servicio”. Solo falta que quienes nos gobiernan se enteren. Aunque mucho nos tememos que, una vez más, en este periódico estemos predicando en el desierto ante gobernantes que solo están de paso.
Juan Manuel Sánchez






