¿Por qué Tejero no quiso nunca reformar (como en otros temas) la aberración del desarrollo del ‘Debate sobre el estado del Municipio’ para convertirlo en algo más o menos democrático?

Hoy se celebra en el Salón de Plenos del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón el llamado Debate sobre el Estado del Municipio o de política general del Municipio. Aunque quizá sería más correcto llamarlo, una vez más, el “No Debate sobre el Estado del Municipio”.
Y es que para que exista un debate tiene que haber confrontación de ideas, posibilidad de réplica y cierta igualdad de oportunidades entre quienes participan. Y nada de eso ocurre en Pozuelo. Aquí solo hay réplica. De contrarréplica y duplica, mejor no hablamos…
Y la verdad es que ya vale de tomadura de pelo vendida como algo democrático…
Lo curioso es que, aunque no lo parezca, la alcaldesa Paloma Tejero ha demostrado durante estos años una extraordinaria capacidad para reformar reglamentos. Ha modificado el Reglamento Orgánico del Gobierno y la Administración (ROGA) cuando ha querido y por donde ha querido. Ha tocado el Reglamento Orgánico del Pleno (ROP) cuando le ha interesado. Ha reorganizado estructuras, competencias y áreas de gobierno sin demasiados complejos…
Con el único argumento de la soberbia que proporciona una mayoría absoluta…
Pero hay una norma que permanece intacta. Intocable. Sagrada.
El artículo 170 del ROP.

Y no cuesta mucho entender por qué…
El desarrollo diseñado en ese artículo convierte el supuesto debate en una cómoda exhibición para la Alcaldía…
De hecho:
Primero interviene la alcaldesa durante treinta minutos.
Después hablan los grupos políticos, incluido el grupo que sostiene al Gobierno que insiste en lo dicho por la alcaldesa para madurar bien a la Oposición…
Y, en seguida, vuelve a intervenir la alcaldesa para castigar con dureza a los osados que hayan tratado de criticarla durante otros treinta minutos.
La respuesta suele ser “yesca al mono hasta que hable arameo” y algún anuncio rimbombante que suele quedar en nada…
¿Qué nos anunciará este año la alcaldesa Tejero después de vapulear a la Oposición?
Debe ser gordo porque lleva toda la semana pensándolo.
Pero, vamos, el caso es que la alcaldesa siempre cierra. Siempre tiene la última palabra. Siempre golpea la última.
Y la oposición aguanta. Nunca puede responder a los ataques. Nunca.
El reglamento no lo permite.
Es un combate político organizado con las cartas marcadas.
La alcaldesa es como un boxeador que, además de elegir el peso de los guantes, decide cuándo suena la campana y tiene al árbitro “comprado”.
Lo más llamativo es que Paloma Tejero llegó a la Alcaldía prometiendo regeneración, participación y nuevas formas de hacer política.
Sin embargo, ha mantenido intacto uno de los mecanismos más ventajistas de la política municipal de Pozuelo. Precisamente el que le garantiza una superioridad reglamentaria en el debate más importante del año.
Y aún hay algo más sorprendente. Al finalizar este gran debate sobre la situación del municipio no se vota absolutamente nada. No se aprueban resoluciones. No se adoptan compromisos. No se someten propuestas a consideración del Pleno. Todo queda reducido a una sucesión de discursos donde el Gobierno municipal ejerce de juez, parte y narrador de la función.
Quizá por eso, porque le sirve a la alcaldesa no lo ha reformado. Así es terapéutico, como definía El Capitán Possuelo ayer. Le sirve para calmar su ansiedad. En lugar de ir a un gimnasio a golpear un saco de arena, golpea a la Oposición.
El problema es que hoy, con esas condiciones, lo que se celebra no es un debate.
Es un monólogo con figurantes a los que machacar.
No sé…
Pero, a veces, algunas veces, creo que el Salón de Plenos se parece cada vez más al actual Congreso de los Diputados…
El nombre de los protagonistas, de ambas cámaras, se los dejo a su buen entender, amigo lector…
Juan Manuel Sánchez





