Tejero se hace trampas hasta en el solitario: Vende participación y defensa de los vecinos pero solo lleva chuminadas a la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones

Hay alcaldes que maquillan las estadísticas. No les gustan los datos reales y los cocinan. Y luego está Paloma Tejero, alcaldesa del Gran Pozuelo de Alarcón, que parece empeñada en convertirlas en una disciplina artística.
La mujer tiene miedo a que en Madrid se conozca la realidad de esta Arcadia Feliz y se hace trampas en el solitario.
Si los delitos suben, compara con otros municipios. Si aumenta la presión fiscal, habla de porcentajes. Si hay protestas vecinales, las minimiza. Y si existe una comisión para debatir reclamaciones, reduce el universo de reclamaciones a las que pasan por su filtro adecuado.
Es una costumbre política deshonesta pero no pasa nada.
Desde que Pozuelo de Alarcón fue incorporado en 2008 al régimen de Municipios de Gran Población, existe una Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones destinada a proteger los derechos de los vecinos y acercar la gestión municipal a la realidad cotidiana de la ciudad.
Sobre el papel, una herramienta magnífica. Un cauce para escuchar a los ciudadanos. Un termómetro de los problemas reales de Pozuelo y debatirlos.
Sobre el papel.
Porque cuando llega la hora de rendir cuentas, el milagro estadístico vuelve a producirse. Cosas de la mayoría absoluta mal digerida.
Según los datos presentados en la comisión correspondiente al primer semestre de 2025, apenas llegaron 48 sugerencias y reclamaciones: 21 sugerencias y 27 reclamaciones. Una cifra tan sorprendentemente baja que invita a preguntarse si vivimos en la ciudad mejor gestionada del planeta o si alguien ha decidido que determinados problemas no merecen entrar en la foto oficial.

Y ahí aparece el truco.
El Ayuntamiento ofrece múltiples canales para comunicarse con la administración municipal. Existen formularios, registros, trámites electrónicos, instancias y diversos procedimientos para trasladar incidencias, quejas o peticiones.

Sin embargo, cuando se reúne la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones, parece que la realidad de la ciudad se reduce exclusivamente a lo que llega al famoso Buzón del Ciudadano.
Es decir, al Buzón de la Alcaldesa. Las reclamaciones en las OACs, Pozuelo Responde o el 010 no existen… Solo las que van a SU BUZÓN.
Todo lo demás desaparece por arte de magia.
Así resulta mucho más sencillo presumir de participación ciudadana en Madrid. Mucho más cómodo presentar gráficos impecables. Mucho más fácil sostener que los vecinos apenas tienen problemas importantes que comunicar.
Porque, casualmente, lo que suele acabar en estas comisiones son asuntos menores, pequeñas incidencias, cuestiones anecdóticas y reclamaciones de escasa trascendencia. Lo verdaderamente incómodo rara vez asoma por allí.
Las polémicas urbanísticas, las protestas vecinales, los conflictos derivados de determinadas decisiones municipales como la ilegítima Tasa de Basuras o las críticas de fondo a un Gobierno desnortado parecen evaporarse antes de llegar a la estadística oficial.
Una forma extraordinaria de escuchar a los vecinos consiste, precisamente, en no contabilizar todo lo que dicen.
Cuento todo este rollo porque, ayer sin ir más lejos, se celebró la Comisión Especial de Sugerencias y Reclamaciones del segundo Semestre de 2025. Y lo que presentó el Gobierno en esa comisión eran chuminadas y temas menores…
No estaban los problemas gordos como las reclamaciones que se hicieron sobre el Recinto Ferial, por ejemplo, con lío que se ha formado….
Acojonante…
Las quejas de los vecinos sobre la caprichosa obra faraónica de Tejero no han existido en el segundo Semestre de 2025…
Los vecinos hablan. Protestan. Reclaman. Presentan escritos. Denuncian problemas. Lo hacen por múltiples vías. Pero la alcaldesa decide que muchas de esas voces no merecen formar parte de la contabilidad oficial…
“Aquí no pasa nada, Alfonso…
Mira las poquitas y fútiles reclamaciones de los vecinos… Nada.
Es cierto que nos han metido medidas cautelares sobre la obra del Recinto Ferial, el Palacio de Congresos y el Hotel pero porque me tienen manía…
Lo sé…
Tienes que creerme…”
Qué poca dignidad política…
Pero, insisto, la culpa no la tiene ella…
Ella solo estaba en el sitio justo en el momento adecuado…
Juan Manuel Sánchez






