Mientras Tejero organiza fiestas, con su política-lavandera, manda los recibos de la ilegítima Tasa de Basuras a los vecinos: Ahora les saca el dinero y luego querrá que la voten

Hay políticos que gobiernan. Otros organizan fiestas. Y luego está Paloma Tejero, que parece haber descubierto la cuadratura del círculo: Convertir el Ayuntamiento de Pozuelo en una verbena permanente mientras a los vecinos les vacía discretamente el bolsillo.
Porque entre concierto y concierto, entre carpa y carpa, entre inauguración y fotografía institucional, asistencia a la Aldea del Rocío o al Estado Bernabéu a ver al Papa, está llegando a miles de hogares de Pozuelo el verdadero programa político del actual Gobierno municipal.
Un programa político basado en la rapiña a través del recibo de la Tasa de Basuras de 2026.
La alcaldesa no parece tener la menor duda. Ni la menor prudencia. Ni siquiera el menor temor a lo que está ocurriendo en los tribunales de toda España. Mientras numerosos ayuntamientos empiezan a comprobar que la polémica tasa de basuras tiene pies de barro, en Pozuelo se sigue cobrando con una tranquilidad que resulta casi admirable.
O temeraria. O, mejor, desvergonzada.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló la tasa de basuras del Ayuntamiento de Madrid por defectos en su tramitación. No estamos hablando de una ocurrencia de la oposición ni de una protesta vecinal. Estamos hablando de jueces. De sentencias. De derecho administrativo. De algo bastante más serio que un eslogan de campaña.
(Tejero ya tiene cuatro decisiones judiciales en su contra en lo que va de legislatura pero a ella eso le trae al pairo)
Le da igual que el propio alcalde madrileño José Luis Martínez-Almeida haya advertido de un posible efecto dominó. Un aviso que cualquier responsable público sensato analizaría con preocupación. Pero en Pozuelo parece que la estrategia consiste en seguir adelante y que sea lo que Dios quiera.
(Política avara, dicen)
El problema para los vecinos es que, mientras llegan las futuras resoluciones judiciales, los recibos sí llegan puntualmente.
Y llegan para castigar a familias, pensionistas, pequeños propietarios y rentistas que ya soportan una presión fiscal creciente disfrazada bajo nombres cada vez más imaginativos y que no respetan las prosas hechas por Tejero en la campaña electoral de 2023.
(Se nota que Tejero no conoce la idiosincrasia ni siquiera la pirámide socioeconómica de Pozuelo de Alarcón)
Pero ese detalle parece haber escapado por completo a la sensibilidad política de la alcaldesa. Insisto. Quienes están recibiendo estos recibos no son grandes corporaciones ni los vecinos de las ricas urbanizaciones ni fondos de inversión internacionales. Son, en buena medida, pensionistas que han levantado su patrimonio durante décadas de trabajo, pequeños propietarios que ahorraron toda una vida para comprar una vivienda adicional y familias que ya soportan un coste de vida cada vez más elevado.
Muchos de ellos contemplan con creciente desconcierto cómo la presión fiscal municipal no deja de aumentar mientras las explicaciones sobre el destino concreto de esos recursos resultan vagas, insuficientes o simplemente inexistentes.
Pagan más, pero no tienen claro por qué pagan más.
Pagan más, pero nadie les explica con claridad qué mejora concreta justifica el esfuerzo adicional que se les exige.
Por eso la llegada de los recibos está generando tanta irritación. Porque mientras Tejero multiplica los actos, las campañas institucionales y las celebraciones, miles de vecinos observan cómo la factura municipal sigue creciendo.
Y cada vez son más quienes se preguntan si el verdadero motor de la política local es mejorar los servicios públicos o aumentar la recaudación para fiestas.
Lo ocurrido en Madrid tampoco es un caso aislado. Municipios de toda España, como ya contamos en El Correo de Pozuelo, están viendo cómo los tribunales cuestionan tasas similares.
León, Bétera, Callosa de Segura, San Vicente del Raspeig y otros muchos ayuntamientos han comprobado que aquello que parecía una fuente inagotable de ingresos puede acabar convirtiéndose en un problema político de primer orden.
No sé si algún día que vendrá El Tío Paco con las rebajas a Pozuelo en forma de sentencia… Lo que vendrá seguro es una urna en menos de un año…
Y entonces las fiestas se olvidarán. Y los fuegos artificiales se apagarán. Y las fotos institucionales desaparecerán de las redes sociales.
Pero los recibos de esta abusadora Tasa de Basuras permanecerán.
Y los vecinos de esta ciudad tienen muy buena memoria cuando se trata de recordar quién les metió la mano en el bolsillo a la hora de depositar la papeleta.
Tejero es una política tan floja que ni siquiera ha sido capaz de suspender el cobro de la Tasa de Basuras en 2026, como ha hecho Alcorcón, y como acción político-electoral, claro…
No es una líder, no…
Es solo una mujer que estuvo en el sitio justo en el momento adecuado…
El Capitán Possuelo






