Ea, ea, ea, el Gobierno de Pozuelo se cabrea: En lugar de reparar el paso entre el Metro Ligero y el Meaques, se enfada con los vecinos y les pega bronca en una nueva muestra de “empatía”

Pasen y vean lo nunca visto…
Observen, contemplen, miren y comprueben una nueva muestra de “empatía electoral de la alcaldesa Tejero”.
Pongo entre comillas lo de la “empatía electoral de la alcaldesa Tejero” porque es muy difícil transmitir ironía por escrito…
Este es el tuit (post se llama ahora) que el Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón de la alcaldesa Paloma Tejero publicó ayer en la red social X…
⚠️⛔ Por más que el Ayuntamiento corta y señaliza este punto peligroso entre las vías de Metro Ligero y el arroyo Meaques, algunos se empeñan en vandalizarlo y arriesgarse para luego culpar al Ayuntamiento
Este paso NO es para peatones ni para bicis pic.twitter.com/16FNZT4Y93
— Ayto Pozuelo de Alarcón (@ayto_pozuelo) May 25, 2026
O sea, que la empatía política de la señora alcaldesa es la misma que la de un viejo carretero con sus mulas en medio de un lodazal…
Vamos que es manifiestamente mejorable…
La sustitución de la responsabilidad pública por el reproche y la rabieta infantil es toda una muestra de electoralismo. En lugar de ofrecer soluciones técnicas o mostrar una mínima compasión hacia los afectados, la empatía brilla por su ausencia. No se puede ser más torpe.
La alcaldesa Tejero prefiere abroncar abiertamente a sus vecinos (exhibiendo una alarmante desconexión con la realidad) a preocuparse por la seguridad vial de los mismos.
El detonante de esta “cagada” institucional es el peligroso paso que conecta la Ciudad de la Imagen con Colonia Jardín.
Este tramo, un angosto sendero de apenas 60 centímetros encajonado entre las vías del Metro Ligero y el abismo del Arroyo Meaques, se ha convertido en un símbolo de la desidia local pozuelera.
Y no hablo de un debate estético sobre el mobiliario urbano sino de una cuestión crítica de seguridad pública.
Las consecuencias de esta inacción, y lo hemos contado varias veces en El Correo de Pozuelo, ya son tangibles. El punto negro acumula caídas de extrema gravedad.
En octubre de 2024, un ciclista cayó por el terraplén sufriendo severas lesiones. Hace apenas unas semanas, la historia se repitió de forma casi idéntica, obligando a los bomberos de la Comunidad de Madrid y al personal del SEAPA a un complejo rescate de cuatro metros de altura para evacuar a otra víctima con múltiples contusiones.
Ante un panorama tan dramático, la respuesta del gobierno de Tejero roza el absurdo. Tratar el asunto mediante un tuit que acusa a los ciudadanos de “empeñarse en vandalizar” y “arriesgarse para luego culpar al ayuntamiento” demuestra una soberbia institucional intolerable.
Para cientos de vecinos, este camino no es un capricho ni un acto vandálico, sino un trayecto diario de supervivencia laboral y movilidad básica.
La colocación de vallas de plástico azul caídas en el fondo del arroyo o unos bloques de hormigón mal puestos o unas cintas policiales no constituyen una “señalización” seria ni una solución de ingeniería. Son meros parches que constatan la incompetencia para coordinarse con la Confederación Hidrográfica del Tajo o con Metro Ligero.
Culpar a los usuarios del peligro real en lugar de liderar una mesa de negociación interadministrativa desvela la verdadera estrategia del consistorio. Prefiere eludir responsabilidades y diluirlas en una maraña burocrática.
Esta absoluta falta de empatía político-electoral ha dejado a los damnificados desamparados, como ya también contamos, quienes se han visto obligados a acudir a la fiscalía en busca de la protección jurídica y física que su propia alcaldesa les niega.
Se ve que nadie le ha dicho a esta tropilla que ya se ha iniciado la campaña electoral del año que viene…
En fin, Paulita, que va a ser verdad eso que dicen: La que vale, vale y la que no, a alcaldesa de Pozuelo.
Juan Manuel Sánchez





