La consejera Fátima Matute critica los fallos del operativo de traslado de los pasajeros del crucero infectado y lamenta que el Gobierno de Sánchez utilice el “comodín” Ayuso

La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha vuelto a denunciar este lunes que Madrid se ha enterado por la prensa de los positivos en hantavirus detectados en un ciudadano francés y otro estadounidense después de abandonar el crucero y ser repatriados a sus países. “Desgraciadamente el problema que tenemos con la ministra y su equipo es que no nos informa a las autoridades sanitarias”, ha afirmado en Es la Mañana de Federico, en referencia a Mónica García.
Matute ha insistido en que esa información no es menor, sino clave para mantener la “trazabilidad epidemiológica” y poder anticipar cómo evoluciona la situación en los próximos días. Frente a esa falta de datos, la consejera sí ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad sobre los 14 españoles trasladados al Hospital Gómez Ulla: todos están “bien y son asintomáticos”, además de permanecer “muy bien cuidados y controlados”.
La consejera madrileña cree que el Gobierno está convirtiendo esta crisis sanitaria en “una especie de escaparate”. Según ha relatado, durante todo el operativo ha habido “siete ruedas de prensa, ocho notas de prensa”, pero “cero información técnica por escrito” sobre cuestiones esenciales, como el estado concreto de los pacientes, si se realizaron PCR antes del desembarco o qué ocurrió con las personas que abandonaron el barco en escalas previas y pudieron tener contacto con los pacientes cero, un matrimonio que falleció a causa del virus.
“Marlaska no estaba en el funeral de los guardias civiles, a la ministra que está amortizada le va fenomenal para ponerse medallas y puntos con la OMS, no hablamos del macrocaso Sánchez. Hay muchas dudas, pero es que eso no interesa, el trabajo de mesa y callado que no se ve, silencioso, no interesa, porque como veis lo que estamos haciendo es un Gran Hermano de este hantavirus”, ha resumido.
Sobre el choque entre el Gobierno canario y el Ejecutivo central, Matute ha llegado a señalar que “hasta pienso que este enfrentamiento está buscado”. A su juicio, es “injusta” la crítica contra el presidente autonómico, Fernando Clavijo, cuando “lo que está intentando buscar es proteger a su población”.
“Esto no termina cuando se apaga el plató de televisión y los ministros vuelven a sus casas, esto sigue, porque estas enfermedades emergentes es muy valioso conocer cómo pueden estar mutando, qué puede ocurrir”, ha advertido.
Sobre lo que le compete, la consejera ha defendido el protocolo de la Comunidad y, como ya hizo la semana pasada, ha vuelto a reivindicar que es la única región que dispone de un plan de emergencias adaptado a este tipo de situaciones, tal y como exige la Unión Europea.
Aunque ha reconocido que el traslado de los pacientes tras llegar el crucero a Tenerife “ha salido bien”, Matute también ha criticado algunas imágenes que se produjeron durante el operativo. Entre ellas, la aparición de un psiquiatra con el EPI en la mano —algo que Madrid consideraba innecesario porque los pacientes iban a recibir tal atención en el Gómez Ulla— o escenas de personal manipulando equipos de protección de manera incorrecta. “Si lo hubiéramos hecho nosotros, estaban con antorchas quemándonos”, ha ironizado.
También ha respondido Matute a las declaraciones del ministro Ángel Víctor Torres, que había asegurado que no pudo contactar con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Como ya hizo ayer la propia Ayuso en sus redes sociales, Matute lo ha negado tajantemente y ha acusado al Gobierno de convertir a Ayuso en “el comodín” permanente al que recurrir. “Que no utilicen los hombres de paja, que no utilicen esa obsesión para derivar la atención y esos mantras”, ha pedido.
Sobre el aislamiento de los pacientes trasladados al Gómez Ulla, la consejera ha explicado que Madrid pidió una reunión urgente con el Ministerio para concretar un protocolo claro. El seguimiento previsto allí será de seis semanas, es decir, 42 días, con PCR iniciales, repetición de pruebas y controles periódicos de temperatura. Los afectados podrán permanecer hospitalizados o continuar en “un confinamiento domiciliario estricto y escrupuloso” si las pruebas siguen siendo negativas.
Y aunque ha cargado duramente contra la falta de comunicación de la cartera de Mónica García, Matute sí ha querido elogiar la comunicación “constante” con la dirección del Gómez Ulla —que no con Margarita Robles, de cuyo Ministerio depende el hospital—. Según ha contado, llamó personalmente al responsable del hospital en cuanto escuchó a la ministra anunciar que los españoles serían trasladados allí. “Nuestra relación es profesional pero de absoluta confianza”, ha explicado.




