Begoña Gómez otra vez ante el juez Peinado y, según la Red social X, solo dos minutos de declaración que levanta más sospechas aún de sus tejemanejes desde Moncloa

Ayer, 10 de septiembre de 2025, Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, volvió a los juzgados de Plaza de Castilla en Madrid para declarar ante el juez Juan Carlos Peinado.
Esta fue su cuarta comparecencia en el marco de una investigación que la señala por presuntos delitos de malversación de fondos públicos, tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida e intrusismo profesional.
Sin embargo, la actitud de Gómez durante esta declaración, que apenas duró dos minutos para decir que respondería únicamente a las preguntas de su propio abogado han generado críticas y sospechas sobre su disposición a aclarar las graves acusaciones en su contra.
Los posts en la red social X reflejan un creciente escepticismo hacia su comportamiento, que muchos consideran evasivo y poco transparente.
Según diversas publicaciones en X, Gómez reconoció ante el juez que su asesora en Moncloa, Cristina Álvarez, le realizó “favores” de manera “excepcional” relacionados con su actividad profesional en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), donde codirigía una cátedra y dos másteres.
Esta admisión, aunque presentada como algo puntual, no hace más que alimentar las sospechas del juez Peinado, quien investiga si Cristina Álvarez, pagada con fondos públicos, destinó parte de su tiempo a tareas privadas de Gómez, lo que podría constituir un delito de malversación.
La brevedad de la declaración de Gómez, que según fuentes jurídicas citadas en X duró apenas un cuarto de hora y se limitó a tres o cuatro preguntas de su abogado, el exministro socialista Antonio Camacho, ha sido interpretada como una estrategia para evitar un interrogatorio más exhaustivo.
La actitud de Gómez, al acogerse al derecho de responder únicamente a su defensa, contrasta con la gravedad de las acusaciones.
En X, usuarios y medios como Libertad Digital y Antena 3 Noticias han destacado que esta táctica no es nueva: en dos de sus tres comparecencias anteriores, Gómez optó por el silencio, y en la tercera también limitó sus respuestas a las preguntas de su abogado.
Este patrón sugiere, según las críticas en la plataforma, una falta de voluntad para colaborar plenamente con la justicia y esclarecer las dudas sobre su conducta.
Mientras tanto, Álvarez, también imputada por malversación, se acogió a su derecho a no declarar, lo que refuerza la percepción de opacidad en torno al caso.
La investigación de Peinado se centra en si Gómez utilizó recursos públicos, como el tiempo y el salario de Álvarez, para fines privados relacionados con su trabajo en la UCM. Además, se examina si Gómez aprovechó su posición como esposa del presidente para obtener ventajas indebidas, como patrocinios para su cátedra.
Los posts en X reflejan un tono crítico hacia la defensa de Gómez, que ha recurrido la solicitud del juez de acceder a sus correos electrónicos oficiales desde 2018, argumentando que vulnera su privacidad.
Esta maniobra legal ha sido vista por algunos como un intento de obstruir la investigación, especialmente cuando la existencia de dicha cuenta de correo oficial, confirmada por el Gobierno, plantea preguntas sobre su uso para actividades privadas.
El caso, iniciado por una denuncia de Manos Limpias en abril de 2024, ha sido calificado por el entorno de Sánchez como una campaña de desprestigio orquestada por la derecha. Sin embargo, la insistencia de Gómez en minimizar su participación en los interrogatorios, sumada a la negativa de Álvarez a declarar, no contribuye a disipar las dudas.
En X, medios como laSexta y El Progreso han señalado que la comparecencia de Gómez fue más un trámite que un esfuerzo por aclarar los hechos. La percepción pública, reflejada en estas publicaciones, es que la esposa del presidente opta por una estrategia defensiva que prioriza el control de la narrativa sobre la transparencia.
En conclusión, la breve declaración de Begoña Gómez ante el juez Peinado, limitada a unas pocas respuestas cuidadosamente seleccionadas, no solo ha frustrado las expectativas de quienes esperaban claridad, sino que ha intensificado las críticas hacia su actitud.
En un caso con implicaciones políticas y judiciales tan significativas, su reticencia a colaborar plenamente con la justicia, reflejada en los comentarios de X, refuerza la impresión de que hay más preguntas que respuestas.
Mientras el juez Peinado continúa su investigación, la opinión pública espera que Gómez asuma una postura más abierta para despejar las sombras que rodean su conducta.
El Atalayero





