A propósito de las Fiestas de San Gregorio: Parece que Tejero solo se ocupa de Húmera cuando conlleva jarana pero no del descanso diario de los vecinos y de la limpieza del barrio

Hace unos días, en los corrillos y guasaps de los vecinos de Húmera, el monotema del botellón y vandalismo que asola el barrio desde la apertura de la discoteca se mezcló con otro asunto que está relacionado y que es muy preocupante: El deterioro y abandono de Húmera.
Hay una evidente falta de limpieza y mantenimiento de los jardines, del mobiliario urbano y de sus calles y aceras. Parece como si todos los medios se destinaran a asear los domingos el trozo de acera donde se ubica la entrada de la polémica discoteca y no quedara ni ganas ni presupuesto para realizar un mantenimiento adecuado en el barrio.
Varios vecinos enviaron al chat fotografías de la degradación. Jardines con cardos y cristales, alcorques con malas hierbas, fuente apagada con agua sucia y estancada, adoquines rotos, etc, mientras concluían, con resignación, que Húmera nunca estuvo tan abandonada como lo está ahora con este Gobierno de Paloma Tejero.
Pero una vecina auguró el fin de esta situación: “Seguro que para las fiestas en honor a San Gregorio el Ayuntamiento nos va a dejar el barrio hecho un pincel”.
Y no se equivocó. Aunque aún quedaban unos días, desde la semana pasada, el personal de limpieza y mantenimiento están trabajando contrarreloj y adecentando el entorno.
Parece que lo único que mueve a este gobierno municipal y a esta alcaldesa es el gusto por las fiestas y la jarana.
Bien está que gocemos de la fiesta. Por supuesto, necesitamos nuestros momentos de esparcimiento. Pero de ahí a que la política municipal se base en el jolgorio, la parranda y la juerga hay un mundo.
Los vecinos de Húmera necesitamos que se acabe con el botellón, el ruido y el vandalismo que azota nuestro barrio. Nos hemos convertido en el urinario y el vomitorio de los clientes y dueños de Le Club Somosaguas y necesitamos que el Gobierno de Pozuelo devuelva la tranquilidad a nuestro barrio.
“StopBotellón”
Pero no nos hacen caso. Las decisiones se toman en función de dónde y cuándo hay fiesta. Y la sensación que tenemos es que se protege y fomenta todo lo que conlleva la algarabía en detrimento del descanso de los vecinos y el cuidado del entorno.
La limpieza y el mantenimiento de nuestras calles y jardines no debería regirse por el calendario de fiestas del barrio o por las visitas de la alcaldesa sino por la necesidad de que los vecinos vivan y paseen en un ambiente adecuado que, para eso, pagamos nuestros impuestos.
Por cierto, ya que vienen las ansiadas fiestas de Húmera, recuerdan algunos vecinos que, antes de que existiera el botellón, el día de la fiesta grande (ese en el que hay paella popular, juegos infantiles y romería de San Gregorio) la policía desalojaba en un santiamén a algunos vecinos de la plaza pese a que apenas charlaban animosamente a las dos de la madrugada y la causa era que no dejaban descansar a los vecinos.
Como dijo Federico Trillo, “manda huevos”.
Anne Húmera






